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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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martes, 28 de octubre de 2008

Tertulianos

Yo de mayor quiero ser tertuliano. Si. Tertuliano. Ó contertulio, que tambien les llaman así. ¿Os imagináis? Todo el día de una televisión a otra. De una emisora de radio a otra. Con docena de columnas escritas en los periódicos. ¿Y a cuanto la colaboración? ¿Cien, doscientos euros por colaboración? Y encima podré opinar de todo. Da igual que no tenga ni pijotera idea de nada. Como soy tertuliano, tengo patente de corso para opinar. Y me veréis por la mañana, por la tarde y por la noche. A todas horas. Y me dará igual que salgan jóvenes de la facultad de ciencias de la información, y que estos jóvenes no encuentren trabajo porque yo, lo cope todo. Y hablaré de economía, de política, de fútbol, de toros, de cultura. Y me meteré con Zapatero, ó con Rajoy, o con los dos. Y tendré poder. Mucho poder. Y me temerán. Me tendrán mucho miedo a lo que pueda decir. Y me llamarán mafioso y sindicalista del crimen. Pero me dará igual. Porque soy tertuliano. Un miembro del nuevo clero, de la nueva inquisición.

Idiotización

La crisis económica es como un tifon que saca a la superficie lo mejor y lo peor de las zonas por donde pasa. En estos tiempos podemos ver y oir a los "expertos en economía" darnos lecciones sobre lo que hemos hecho mal y bien para que la crisis, que ¡oh, casualidad!, todos ellos veían venir. No hace mucho podiamos ver a insgnes catedráticos de economía de diversas universidades españolas, lanzar loas al crecimiento y al dinamismo de la economía española. Esos catedráticos, por supuesto todos ellos "liberales", ensalzaban a Aznar y su política económica como responsable de la situación de bonanza de la economía nacional, y recomendaban a Zapatero a seguir en la misma dirección para seguir posibilitando el rápido crecimiento español de los últimos años. Ahora, olvidándose de lo dicho hace tan poco tiempo nos siguen mandando mensages a traves de esos mismos medios de comunicación, tales como: "Esto ya me lo veía venir yo" ó "lo veniamos diciendo hace años, que no se puede basar el crecimiento de un pais solo en el sector de la construcción".
Y ma pregunto yo. ¿No serán ahora mismo culpables de la recesión los mismos que hicieron posible antes la bonanza ecónomica de la que disfrutamos en la primera mitad de este decenio? ¿En que se basó el crecimiento español? ¿Quien se benefició de el?. Es complicado contestar a todas estas preguntas, sobre todo teniendo en cuenta la maraña de desinformación que sufrimos en nuestro país. Yo creo que para analizar la situación y buscar a los culpables de la misma, debemos irnos algunos años atrás. A cuando España entró en la CEE. ¿Se negoció bien el tratado de adisión a la misma, ó se cedió demasiado en el mismo? ¿Que política económica debian realizar los gobiernos españoles en el futuro, teniendo en cuenta lo firmado en el tratado de adesión? ¿Fue lo más conveniente para nuestros intereses lo que se firmó? Luego vino además la entrada en el euro y la total cesión de soberanía económica hacia el BCE, que acabo definitivamente con la capacidad de maniobra del gobierno de España en épocas de crisis y de bonanza. El BCE bajó los tipos de interés a niveles nunca antes vistos, y los bancos dieron dinero a diestro y siniestro, a intereses bajísimos. Prestamos al consumo, hipotecarios con solo la nómina como aval. Dieron el 120% del valor del inmueble hipotecado, sin inportar se la persona que adquiría esa hipoteca era solvente o no lo era.
Tenemos a varios responsables: Políticos, analistas económicos, periodistas y por último el ciudadano de a pie. Las clases semiedias, que nos creimos que la vivienda valía la barbaridad que estábamos pagando por ella. Que creimos que incluso podíamos jugar a especuladores con el bien adquirido con dinero facil. Que votamos elección tras elección a esta casta política trasnochada y corrupta. Que hemos consentido que nos mangoneen y nos priven de nuestra libertad año tras año desde 1978. Nosotros, la base de todo este sistema, somos realmente los culpables, por consentidores.

lunes, 27 de octubre de 2008

Clases semimedias, uníos.


Os preguntareis, ¿Que son las clases semimedias? Es sencillo. Las clases semimedias somos casi todos nosotros. Los asalariados, pensionistas, amas de casa. Los que soportamos estoicamente mientras la clase alta nos hunde la cabeza en el océano de su crisis, y la clase media nos ignora mirando para otro lado fingiendo no tener que ver nada con nuestra crisis. ¿Que quienes pertenecen a la clase alta y media? Muy fácil. La clase alta es, digamos, para los que trabajamos todos. Grandes banqueros y financieros, políticos, grandes empresarios, artistas. La clase media, abogados, funcionarios, jueces, periodistas. Hoy por hoy ellos no sufren los envates de la crisis como la sufrimos nosotros. Las cifras económicas reflejan su situacion, no la nuestra. Las politicas que se ponen en practica van dirigidas a ellos, no a nosotros. Ellos se definen liberales, abominan de la intervención del estado, al cual culpan de todo sus males. Son egoistas, egocéntricos, clasistas, esnobs. Pero este egocentrismo y esta ceguera nos la han trasmitido tambien a nosotros. Nadie se reconoce como integrante de las clases bajas, de la clase trabajadora, y los que pertenecemos a ella menos. De ahí que este blog se llame de las clases semimedias.
Nos tragamos todo lo que ello nos venden, sin reparar en si es bueno o malo para nosotros. Nos han idiotizado con su televisión y con su cultura basura nula en contenidos beneficiosos para la sociedad. Han hecho de nosotros auténticos autómatas. Incluso casi han conseguido que renunciemos a tener una vida minimamente digna, aunque pertenezcamos a los estractos más bajos de esta sociedad. Porque ahí es donde pertenecemos. Nosotros somos quienes cuidamos de sus niños, quienes les servimos la comida o la caña cuando van a un restaurante o un bar. Nosotros somos quienes cuidamos de sus mayores, quienes limpiamos sus casas, quienes les despachamos o les cobramos cuando van a comprar a un supermercado o a una tienda. En resumidas cuentas, somos la base que sustenta esta sociedad. No elegimos serlo, pero lo somos.
Por eso debemos empezar por reconocernos a nosotros mismos. Debemos empezar a buscar y a exigir un mínimo de dignidad en una sociedad donde esa palabra resulta cada vez mas cara encontrarla. DIGNIDAD. ¿Un sueldo, una casa, una vida digna es mucho pedir? Según vemos ultimamente parece ser que si. Y lo peor de todo es que somos nosotros los culpables. ¿Por qué? Porque hemos perdido la dignidad. Les hemos dado la razón creyéndonos sus cifras macroecónomicas y sus políticas liberales. Aceptando sus condiciones laborales, sociales, educativas, culturales sin decir esta boca es mía. Hemos aceptado vivir por encima de nuestras posibilidades, endeudandonos más de lo conveniente, solo por aceptar un modelo de vida útopico y carente de sentido. Hemos rechazado incluso trabajar en determinados trabajos y en determinados sectores, por considerarlos rechazables socialmente. Ser camarero, cajera de supermercado o peón de albañil no es chic precisamente. Nos mola más trabajar delante de un ordenador, o de dependienta en una tienda de moda, aunque nuestro sueldo sea mas miserable que el del camarero o el peón, y en nuestro cometido entre llevarle el café al jefazo. En definitiva nos hemos convertido en clasista nosotros también. Y ahora nos encontramos ante la duda de esperar a que escampe, o en tener que aceptar uno de eses trabajos parias que en la época de bonanza, nunca hubiéramos aceptado.
Una vez un viejo amigo me dijo una frase que se me ha quedado grabada: Digno es el trabajo cuando digno es el que lo trabaja y digna sera la soldada cuando con dignidad sea ganada.