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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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domingo, 26 de abril de 2009

La imagen


El otro día, paseando acompañado por lo que empieza a ser el pegajoso sol primaveral, vi una imagen, que, podriamos decir, es la imagen de la España de los últimos años. Y esta, en cuestión, no era otra que la de un viejecito en silla de ruedas, empujado por un joven inmigrante sudamericano. El viejecito, malhumorado, le iba diciendo al sufrido inmigrante, con grandes aspavientos y a grandes voces, que lo llevara por aquí y por allá. Esto me hizo pensar, y llegé a la conclusión, de que lo que vemos habitualmente por la calle, es el espejo de lo que pasa en las altas esferas. La calle, es el teatro donde se representa nuestra vida, en el caso de España, donde se representa, nuestro negro futuro. El inmigrante, hace el personaje del inmigrante. De aquel individuo, que va desde su pais a otro más rico, y coge lo que le dan. Empuja el carro, trabajando por una miseria, pero al final, el carro avanza, en buena medida, gracias a el. El anciano, quejunbroso y caprichoso, es el pais de destino del inmigrante. En este caso, España. Achacoso, quejica, viejo, pero con dinero; no puede moverse sin la ayuda del pobre inmigrante, al que paga una miseria, y al que trata como una polilla. Esa es la postal de prinipios del siglo XXI. Hemos apostado por la tacañería, por los sueldos de miseria, por la precariedad laboral, y por el atontamiento de la juventud. Un dramático final, para una dramática vida. Contradiciendo a Sabina, las niñas si quieren ser princesas, y a los niños les sigue dando por perseguir, la vida tras un vaso de ginebra, y una raya de coca; y de estudiar hasta los 30 años, para cobrar un sueldo de miseria, eso si con título universitario, mientras de la hostelería, la construcción, el transporte, la agricultura, el cuidado de los ancianos, se ocupa el inmigrante. Hasta la procreación se la hemos dejado a ellos, pues a nosotros nos cuesta, subidos como estamos en la nube de la lujuria y de la tontería. Pobre y anciana España.

Vinieron mercaderes, que vendieron
nuestra ánima, por un puñado de
oro y plata, nos dieron piedra y
tierra y adobe.

jueves, 16 de abril de 2009

Hidalguía española


Hace frío en éste día de mediados de Abril, en Madrid. Parece como si la primavera, presumida ella, se estuviera acicalando frente a un espejo imaginario, y retardara, un día si, y el otro tambien, su aparición por estos lares. Llueve. En el bar de mi barrio, donde desayuno a diario, se acomodan los que se toman el cafe y los churros apresuradamente, para coger, apresuradamente tambien, el metro, que les llevara a su apresurado trabajo. Junto a ellos, se puede ver a los desocupados de siempre. Los que no tienen nada que hacer, y se toman la vida, como se toman el desayuno, lenta y pausadamente. La televisión, puesta a todo gas, escupe una a una las noticias de la mañana: La crisis, el paro, la vivienda, el cadaver aparecido con cinco puñaladas, la guerra, que si Zapatero, que si Rajoy. En torno a una mesa próxima al televisor, se abre expontaneamente, como cada mañana, la tertulia de los desocupados. Un profesor jubilado, un albañil jubilado, un parado de la construcción, uno que no sabemos muy bien en que ocupa su tiempo, y un servidor, al que sus ocupaciones no le obligan a nada hasta las dos de la tarde. Todo se comenta, pero, el tema principal, como todos los días, es la llamada crisis. El profesor abre la sesión:
-Esta situación, no trae la revuelta de la gente, por la hidalguía española. Si, si. No me miréis así. En otro pais, el vulgo, ya se abría rebelado y habría asaltado las tiendas, los bancos, las centros oficiales...Pero los españoles somos así, pacientes; y con dignidad guardamos cola frente a la oficina de desempleo, ó frente al comedor social. Dignamente.-Este comentario, no es compartido por el albañil jubilado, ni por el parado. El desocupado desconocido, opina, que en Inglaterra, pais que conoce muy bien pues se ha criado practicamente en el, esta situación se llevaría mejor que en España, pues los servicios sociales estatales funcionan, y aquí no.-Dejate de hidalguías-le dice al profesor- Se la crisis avanza hasta niveles de pobreza de hace cuarenta años, ya veremos, ya, donde está esa hidalguía. Además, ¿qué es la hidalguía? Aparentar lo que no se es. Uno es pobre como una rata, pero debe permanecer con la cabeza agachada y en posición de firmes mientras el gobernante de turno atina con la tecla adecuada, mientras unos pocos se enriquecen con la situación. Eso es muy español, muy latino, diría yo.
El profesor se indigna con el anglófilo, y se le empieza a poner el rostro color rosado de Navarra, mientras el albañil jubilado, el parado y yo mismo, preferimos callar y observar la batalla dialectica, que tiene lugar frente a nuestras narices. -¡Ya,ya!-exclama, levantando la voz el profesor-Tu eres uno de esos, anti-España, que ha estado en el extrangero, y que viene aquí a dar lecciones sobre lo divino y lo humano.-A lo que el anglófilo responde:-Yo no doy lecciones de nada. Yo solo digo que en España las cosas no se hacen bien, se le echa la culpa de todo al gobierno, pero a la hora de la verdad, la gente siempre vota lo mismo. Aquí la mayoría e la gente cobra una miseria de sueldo, o de pensión, y no protesta. Las empresas españolas son el hazmerreir en Europa, pues no están bien organizadas, más bien están llenas de trepas. Aquí la gente no rinde, se pasan doce horas de su vida en torno a su trabajo y rinden tanto como en Francia, Alemania o Inglaterra, cuando en estos paises se pasan como mucho ocho horas. Y los funcionarios, mejor no hablar, unos inútiles.
El profesor, indignado de ira, y secundado por el albañil jubilado y por el parado, empiezan a insultar al anglófilo:-Vete a dar lecciones a otro lado. Si te disgusta tanto España, ¿qué haces aquí? Anti-España, vendepatrías.
A todo esto irrumpe el camarero:- Ó bajaís la voz, o desalojo, ¿vale?
El profesor, el albañil jubilado y el parado, optan por irse. El anglófilo y yo nos quedamos, comentando los hechos por lo bajini. Fuera llueve y hace frio. ¿Cuando terminará de acicalarse la primavera?.

miércoles, 15 de abril de 2009

Elvas


Me encanta Portugal. Me encanta Elvas, una pequeña ciudad, a tiro de piedra de la frontera del pais hermano, con Badajoz. Entrar en Portugal, sigue siendo, como diría yo, como entrar en el pasado, pero en pleno siglo XXI. A mediados de los noventa, no recuerdo ahora el día, ni el año, en concreto; fui, por ir, por dar una vuelta, a mi querida Elvas. Yo entonces, vivía en Badajoz, así que tenía esta ciudad, como digo, a tiro de piedra. Elvas. Su ambiente de ciudad fronteriza, su pasado, su monumentalidad. Parece mentira, pero cuando entras en Portugal, aunque vivas a cinco minutos de su frontera, es como si hicieras un viaje mas largo, a Centro Europa, por ejemplo. Recuerdo que hacía un día expléndido, así que me sente en una de las terrazas de la plaza, a tomar una cerveza, acompañada de un bacalao "dourado", que por esos lares lo hacen riquísimo. La plaza estabaese día inusualmente tranquila. Le pregunté a mi vecino de velador el porque, intentándolo como cortesia en deficiente portugués. Mi vecino, en un español escelente, me contestó, que aquel era día de referendum en Portugal. Se votaba sobre la regionalización ó no del pais. E interesado le pregunté:
-¿Y usted que piensa votar?
-Que no, como la mayoría de la gente.
-¿Por qué?- Le insistí.
-Por que estamos muy bien como estamos ahora. ¿qué quiere usted que nos pase como a ustedes los españoles, que no se entienden unos con otros.
Me encanta Portugal.

Rojo, amarillo y rojo III


Rogelio lleva un año en el paro. Hasta hace un año, las cosas a Roge, que así es como todo el mundo le llama, le iban relativamente bien. Trabajador de la construcción, Roge, se ganaba bastante bien la vida, montando planchas de "pladur", a destajo, en las miles y miles de construcciones de vivienda nueva que pueblan la periferia de Madrid. Hace dos años, se casó; se compró un piso, mediante hipoteca, de 90 metros cuadrados; se compro un Audi, a crédito también, por supuesto; tuvo un hijo, su mujer, el no, aunque con su participación. Hace un año, la empresa donde trabajaba Roge, una subcontratade una subcontrata, le comunicó, que temporalmente tenía que prescindir de sus servicios, pues no había obras en las que montar "pladur". Ahora solo cuenta con lo que percibe de subsidio de desempleo, y con el exiguo sueldo que gana su mujer como cajera, en el supermercado de unos grandes y conocidos almacenes. Pero el subsidio se acaba. Le quedan cuatro meses, y Roge no encuentra nada de lo "suyo". Juntando el sueldo de y lo que cobra el de subsidio, le da para pagar la letra del piso. Comer, comen ora en casa de tus padres, ora en casa de los míos. El Audi, ha pasado a mejor vida, pues Roge lo tubo que malvender, para pagar las letras que le quedaban. Dentro de cuatro meses, roge tendrá que dejar de pagar el piso. ¿Que pasará entonces? ¿En casa de tus padres ó de los míos?

jueves, 9 de abril de 2009


Cambió la cara de sus consejeros,
pues no eran soldados para esta guerra.
A los cuatro ginetes se enfrentaba,
con antiguas armas

Detrás de cada gran fortuna,
hay un crimen.
(Balzac)

lunes, 6 de abril de 2009

Trampas en el solitario


No hay nada más estúpido que hacer trampas en el juego del solitario. Evidente. Bien, pues hoy, en España, en el resto de Europa, en Estados Unidos, en todos los paises que componen lo que llamamos occidente, es una práctica habitual, hacer trampas al solitario. Desde hace ya algunos años, nuestros dirigentes, han tenido la feliz idea, de que la economía este controlada por unas pocas multinacionales, machacando al pequeño y mediano emprendedor con enormes cargas fiscales, lo mismo que al ciudadano de a pie, corriente y moliente. La banca, los servicios, la industria, todo; ha quedado en manos de unos pocos; y esos pocos, han sido los culpables de la siuación de desamparo a la que se enfrenta actualmente la sociedad occidental. Si recorremos el panorama bursatil de los veinte paises más industrializados del mundo, veremos las acciones de las firmas mas cotizadas en bolsa, siempre en las mismas manos. Los grandes propietarios de los bancos, tienen intereses en empresas de telecomunicaciones, constructoras, empresas de distrubución alimentaria, petroleras, eléctricas, etc,etc. Es lo que podríamos llamar, un solitario financiero, y en ese macabro juego, resulta, que en los últimos diez ó quince años, se han estado haciendo trampas. Los banqueros, a través de los grandes gurús de la economía, consiguieron que el precio del dinero bajara a índices nunca antes imaginados; y, empezaron a prestar dinero a troche y moche; con ese dinero, la gente empezó a consumir masivamente: en propiedades inmobiliarias, equipamiento, automóviles...y todo el beneficio de esa borrachera de crédito ha ido a parar a las mismas manos. A los grandes accionistas con intereses en todas esas grandes empresas y a sus directivos. A los jugadores de solitario, que año tras año, han estado haciendo trampas al sobre el tapete de la economía mundial, mientras los que daban las cartas, los gobiernos, miraban para otro lado.
Lo dicho, no hay nada más estúpido que hacer trampas en el solitario, pero si en ese solitario, se juega con el bienestar de los ciudadanos, ese juego estúpido, se convierte en macabro.