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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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jueves, 16 de abril de 2009

Hidalguía española


Hace frío en éste día de mediados de Abril, en Madrid. Parece como si la primavera, presumida ella, se estuviera acicalando frente a un espejo imaginario, y retardara, un día si, y el otro tambien, su aparición por estos lares. Llueve. En el bar de mi barrio, donde desayuno a diario, se acomodan los que se toman el cafe y los churros apresuradamente, para coger, apresuradamente tambien, el metro, que les llevara a su apresurado trabajo. Junto a ellos, se puede ver a los desocupados de siempre. Los que no tienen nada que hacer, y se toman la vida, como se toman el desayuno, lenta y pausadamente. La televisión, puesta a todo gas, escupe una a una las noticias de la mañana: La crisis, el paro, la vivienda, el cadaver aparecido con cinco puñaladas, la guerra, que si Zapatero, que si Rajoy. En torno a una mesa próxima al televisor, se abre expontaneamente, como cada mañana, la tertulia de los desocupados. Un profesor jubilado, un albañil jubilado, un parado de la construcción, uno que no sabemos muy bien en que ocupa su tiempo, y un servidor, al que sus ocupaciones no le obligan a nada hasta las dos de la tarde. Todo se comenta, pero, el tema principal, como todos los días, es la llamada crisis. El profesor abre la sesión:
-Esta situación, no trae la revuelta de la gente, por la hidalguía española. Si, si. No me miréis así. En otro pais, el vulgo, ya se abría rebelado y habría asaltado las tiendas, los bancos, las centros oficiales...Pero los españoles somos así, pacientes; y con dignidad guardamos cola frente a la oficina de desempleo, ó frente al comedor social. Dignamente.-Este comentario, no es compartido por el albañil jubilado, ni por el parado. El desocupado desconocido, opina, que en Inglaterra, pais que conoce muy bien pues se ha criado practicamente en el, esta situación se llevaría mejor que en España, pues los servicios sociales estatales funcionan, y aquí no.-Dejate de hidalguías-le dice al profesor- Se la crisis avanza hasta niveles de pobreza de hace cuarenta años, ya veremos, ya, donde está esa hidalguía. Además, ¿qué es la hidalguía? Aparentar lo que no se es. Uno es pobre como una rata, pero debe permanecer con la cabeza agachada y en posición de firmes mientras el gobernante de turno atina con la tecla adecuada, mientras unos pocos se enriquecen con la situación. Eso es muy español, muy latino, diría yo.
El profesor se indigna con el anglófilo, y se le empieza a poner el rostro color rosado de Navarra, mientras el albañil jubilado, el parado y yo mismo, preferimos callar y observar la batalla dialectica, que tiene lugar frente a nuestras narices. -¡Ya,ya!-exclama, levantando la voz el profesor-Tu eres uno de esos, anti-España, que ha estado en el extrangero, y que viene aquí a dar lecciones sobre lo divino y lo humano.-A lo que el anglófilo responde:-Yo no doy lecciones de nada. Yo solo digo que en España las cosas no se hacen bien, se le echa la culpa de todo al gobierno, pero a la hora de la verdad, la gente siempre vota lo mismo. Aquí la mayoría e la gente cobra una miseria de sueldo, o de pensión, y no protesta. Las empresas españolas son el hazmerreir en Europa, pues no están bien organizadas, más bien están llenas de trepas. Aquí la gente no rinde, se pasan doce horas de su vida en torno a su trabajo y rinden tanto como en Francia, Alemania o Inglaterra, cuando en estos paises se pasan como mucho ocho horas. Y los funcionarios, mejor no hablar, unos inútiles.
El profesor, indignado de ira, y secundado por el albañil jubilado y por el parado, empiezan a insultar al anglófilo:-Vete a dar lecciones a otro lado. Si te disgusta tanto España, ¿qué haces aquí? Anti-España, vendepatrías.
A todo esto irrumpe el camarero:- Ó bajaís la voz, o desalojo, ¿vale?
El profesor, el albañil jubilado y el parado, optan por irse. El anglófilo y yo nos quedamos, comentando los hechos por lo bajini. Fuera llueve y hace frio. ¿Cuando terminará de acicalarse la primavera?.

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