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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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sábado, 16 de mayo de 2009

Improductividad histórica

Cuentan los cronistas, que en el siglo de oro, durante el reinado de Felipe II, la improductividad de los reinos hispánicos del monarca, era manifiesta. El contador real, Luis Ortiz, que en la época sería algo así como el ministro de economía actual, se quejaba de la poca productividad de los reinos de Castilla y Aragón en su libro "Como evitar toda ociosidad en España e introducir el trabajo". Se cuenta que Castilla vendía lana, de su famosa cabaña merina, a Flandes, vía Bilbao, a un ducado el celemín, y como esta misma lana volvía a España, vía el mismo puerto, manufacturada en paños y ropas, a 20 ducados. La productividad, como hemos dicho, era nula. Las cuantiosas riquezas en oro y plata, obtenidas en América, iban a parar en una décima parte a la monarquía, que las usaba como avales para renegociar sus cuantiosos préstamos para financiar sus numerosas guerras. La otra parte de las riquezas de las Indias, iban a parar a la alta nobleza y a una incipiente burguesía, las cuales no reinvertían los beneficios en nada productivo, si no que preferían vivir de las rentas.
Bien. Ya hemos visto, la desgracia y la tragedia de nuestro pasado, según se mire, no tan lejano. Hemos visto el inicio de las causas que llevaron a un imperio, que contaba con posesiones en todos los continentes, a desaparecer en poco más de dos siglos.
Regresemos al presente. España. Hoy. Según los "economistas" de cabecera de los políticos y de los medios de comunicación, somos la octava potencia económica mundial, comparable al Reino Unido, Francia, Alemania ó Italia. Ahí es nada. Tres siglos y medio después del siglo de oro, nos encontramos que los problemas a los cuales hacia referencia Luis Ortiz, son calcados a los que padecemos hoy en día. Salvando el tiempo transcurrido, y los adelantos técnicos de los que hoy gozamos, España sigue siendo trescientos cincuenta años después, en país con una bajísima productividad. La balanza comercial española, ahora como entonces, es deficitaria. Importamos de todo. No fabricamos de nada. Ahora como entonces, los mas ricos, lo son todavía más, gracias a la actividad económica especulativa de los últimos años, pero no reinvierten sus fondos en la economía española, viviendo permanentemente de las rentas. Esto mismo que esta pasando ahora, produjo la pobreza y la miseria en España, desde el siglo XVII hasta bien entrado el siglo XX. Somos por tanto, reincidentes. Al día de hoy, contamos con un mercado desunificado, con unos usos horarios y un calendario laboral absurdo, con una total dependencia del estado por parte de las grandes empresas, con una pequeña y mediana empresa hundida en la miseria, con unas clases parasitarias (término acuñado por Enrique De Diego) que ahoga la capacidad de generar riqueza del país. En definitiva, no hemos aprendido nada.
¿Está España condenada, pues a la desaparición?. España, como tal, aunque todavía no nominalmente, está desaparecida, hace ya muchos años. ¿Resurgiremos, como el ave fénix, de nuestras cenizas? Quizá con esta crisis, si. Veremos.

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