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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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miércoles, 24 de junio de 2009


...Oí otra voz del cielo que decía: Sal de ella, pueblo mío, para que no os contaminéis con sus pecados y para que no os alcance parte de sus plagas; porque sus pecados se amontonaron hasta llegar al cielo, y Dios se acordó de sus iniquidades. Dadle según lo que ella dio, y dadle el doble de sus obras; en la copa que ella mezcló mezcladle al doble; cuanto se envaneció y entregó al lujo, dadle otro tanto de tormento y duelo. Ya que dijo su corazón: Como reina estoy sentada, yo no soy viuda ni veré duelo jamás; por eso vendrán un día sus plagas, la mortandad, el duelo y el hambre, y será consumida por el fuego, pues poderoso es el Señor Dios, que la ha juzgado.
Llorarán, y por ella se herirán los reyes de la tierra que con ella fornicaron y se entregaban al lujo cuando vean el humo de su incendio, y se detendrán a lo lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay de la ciudad grande, de Babilonia, la ciudad fuerte, porque en una hora ha venido su juicio! Llorarán y se lamentarán los mercaderes de la tierra por ella, porque no hay quien compre sus mercaderías; las mercaderías de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino, de púrpura, de seda, de grana; toda madera olorosa, todo objeto de marfil, y todo objeto de madera preciosa, de bronce , de hierro, de mármol, cinamomo y aromas, mirra e incienso, vino, aceite, flor de harina, trigo, bestias de carga, ovejas, caballos y coches, esclavos y almas de hombres. Los frutos sabrosos a tu apetito te han faltado y todas las cosas más exquisitas y delicadas perecieron para ti y ya no serán halladas jamás.
(Apocalipsis 17-18)

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