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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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martes, 28 de julio de 2009

Financiación de actividades comerciales


...Pero en la mayor parte de casos son tres las personas que se reúnen para una empresa comercial; el nauklero, el emporos y el proveedor de fondos. El nauklero, o patrón de navío, sólo se ocupa, prácticamente, de la navegación, y percibe el flete. El emporos, o negociante, compra la mercancía, la vigilia durante la travesía; llegado al destino, la vende, encuentra flete de retorno y regresa para colocarlo en el punto de partida; pero como le faltan fondos para comprar un cargamento, pide dinero prestado al tercer personaje, el usurero. Si el barco se hunde y la mercancía se pierde, el crédito de este último queda anulado; si el viaje se efectúa sin novedad, el prestamista es reembolsado y percibe un alto interés, algúnas veces hasta del 30 % para las campañas que duran una estación, e incluso más si los riesgos corridos son excepcionales. Cuando todo va bien, nuestros tres personajes encuentran su beneficio, porque sucede que llegan a doblar el valor de las mercancías embarcadas al salir. Pero hace falta que todos los participantes sean honrados, y en el medio equívoco del comercio no era siempre así: un patrón de navío marsellés, Hegesistratos, trata de hundir su propio navío con sus pasajeros, a tres días de navegación de Siracusa, para no tener que devolver un préstamo; y Formión, que ha pedido 2000 drakmas en préstamo a Crisipo, se niega a pagar su deuda, pretextando que su cargamento se ha hundido con el navío de Lampis en el Ponto Euxino.
(F. Bourriot: El trabajo en el mundo helénico.)

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