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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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miércoles, 23 de septiembre de 2009

Libertad y leberalismo.

A menudo, en muchos foros de opinión, se suele confundir la libertad con el liberalismo. Algo parecido pasa con la autoridad, que se suele confundir con el autoritarismo. Es fácil confundir los términos, sobre todo cuando se tiene la voluntad de llevar a la ciudadanía a que los confunda.
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, libertad es: Ausencia de obligación. Estado de un pueblo que no está dominado por un poder tiránico o por un potencia extranjera. Estado de una persona que no está prisionero o que no depende de nadie. Poder de hacer lo que no está prohibido, de obrar a su antojo. Y el liberalismo es: Doctrina de los partidarios de la libre empresa que se opone al socialismo o al dirigismo y, más especialmente, teoría según la cual el Estado no ha de intervenir en las relaciones económicas que existen entre los individuos, clases o naciones. ¿Pero y que pasa cuando el liberalismo atenta contra las normas que dictan la convivencia, la libertad y la paz de las personas? Por ejemplo: La libertad de fabricar y vender armas de fuego. Imaginemos que mañana España se sumara a la medida que permite en diferentes estados de los Estados Unidos de América la venta y la posesión legal de armas a los particulares. ¿Sería esa una medida liberal? Podría ser que si. ¿Atentaría esa norma contra la libertad de las personas, contra, por ejemplo, el derecho a la vida? Pues podría ser que también así fuera. Pongamos otro ejemplo. El Estado permite el libre comercio con una potencia como China, la cual, tiene una legislación que no reconoce la libertad de las personas, y que tiene restringidos los derechos básicos de las mismas. Además de ser un país que no tiene reconocido derechos laborales algunos, ni salarios mínimos, ni descansos, ni vacaciones. Como consecuencia de ello, los productos que nos vendería China, serían más baratos, como consecuencia de la explotación y la falta de garantías laborales de sus ciudadanos. ¿Y en que derivaría esto? En la desaparición de las empresa españolas que no podrían competir con las chinas, pues ellas si tienen que respetar unos derechos laborales, y en la subida del desempleo en nuestro país, al existir una desertización industrial derivada de esta competencia desleal china. La liberización de mercados con china, representaría la merma de los derechos adquiridos de buena parte de los ciudadanos españoles, y la merma de su libertad. Por otra parte; ¿no es eso lo que está pasando?
Como podemos comprobar, libertad y liberalismo, no son la misma cosa, aunque algunos nos quieran confundir.

1 comentario:

snake dijo...

Se equivoca profundamente.

Siguiendo el ejemplo de China, si liberalizamos el comercio con China, esto tendrá dos efectos:

Uno en España. Los españoles obtendremos bienes a un precio más barato, por lo que tendremos más dinero para emplear en otros bienes/servicios. Por lo que las empresas españolas solo tienen que reconvertirse y dedicarse a ofertar bienes/servicios de una calidad o un precio que los chinos no puedan igualar.

En segundo lugar están los efectos en China. El aumento de la renta de cada individuo o familia le haría vivir mejor y exigir más derechos.