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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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domingo, 15 de noviembre de 2009

Objetivo: Salir de la crisis. Pregunta: ¿Que parte de nuestra renta utilizamos para consumir en una sociedad de consumo?.


Es obvio, que en una sociedad de consumo en crisis, para incentivar la demanda, base del consumo, hay que saber primero y primordialmente que parte de nuestra renta destinamos a la misma, o más concretamente, que parte de esa demanda se lleva la parte del león. Bien, en España, destinamos, aproximadamente, entre un 60 y un 80 por ciento de nuestra renta mensual a pagar el techo bajo el que vivimos, bien sea este techo fruto de un préstamo hipotecario, muy común en nuestro país, o fruto de un alquiler. Lo cual nos da que solo nos queda para otro tipo de consumo, el de bienes y servicios, entre un 40 y un 20 por ciento de nuestros ingresos. Esto, en otras épocas, se solventaba con el crédito. Si tu no llegabas a final de mes, simplemente tirabas de tarjeta, o de crédito personal, y Santas Pascuas, pero ahora, cuando el crédito está cortado por las entidades bancarias, por el masivo endeudamiento y por la falta de confianza, esto ya no vale. La vivienda, durante años, se ha llevado buena parte de nuestro salario, impidiendo en muchos casos un consumo responsable, sin endeudamiento. Además, todo esto se agrava todavía más si tenemos en cuenta que la vivienda en España es cara, por el control de los ayuntamientos del suelo, el cual no es libre, y por la corrupción que ha generado la recalificación del mismo. Todo eso, al final, lo paga el comprador de la vivienda fruto de recalificaciones nada limpias.
Todo esto está claro. Pero, ¿como entonces salimos del atolladero inmobiliario en el que nos hemos metido, sin que halla victimas por el camino, o que estas sean en un mínimo número? Difícil, escabrosa, complicada medida, pero imprescindible, si queremos vislumbrar un futuro de recuperación próximo. Tenemos que bajar el porcentaje de las rentas de particulares destinadas a pagar la factura de la vivienda, si queremos acelerar la recuperación de la economía. ¿Como?: En primer lugar, cambiando la ley del suelo, liberando la recalificación del mismo, sometiendolo a las auténticas necesidades del mercado, librando así a la industria inmobiliaria de la corrupción política y del pago de prevendas que incrementan en mucho el precio de la vivienda nueva y consecuentemente de la de segunda mano. Se tiene que dar también una salida masiva al mercado de las viviendas construidas que estén en stock, con la consecuente deflación del hiper inflado precio de la vivienda, que traerá como consecuencia una caída de precios de la misma, una reactivación de la industria inmobiliaria, un menor porcentaje de renta por parte de los particulares a la compra y el alquiler de vivienda y un mayor porcentaje de estos destinado a la adquisición de otro tipo de bienes y servicios. Estas medidas, en un futuro inmediato, supondrían quizá, seguramente sería así, un incremento de la morosidad, ya que quien este pagando una vivienda valorada en 100, no estaría dispuesto a seguir pagandola si está, pasado un tiempo, pasara a estar valorada en 50. Pero este perjuicio sería momentáneo, ya que los bancos podrían recuperar la liquidez perdida, cuando sacaran y vendieran todos estos activos inmobiliarios. En resumidas cuentas, se pasaría una gripe, grave, con fiebre alta, pero esta, no dejeneraría en pulmonía.
Si lo que se quiere es que se recupere el mercado y la capacidad de demanda de la población en un plazo de tiempo razonable, estas son las medidas que hay que tomar. ¿Que habrá empresas y bancos que se vendrán abajo?. Por supuesto. Pero estas empresas y bancos, y también porque no decirlo, particulares que pagarán las consecuencias, se lo deberían de haber pensado antes de haber actuado avariciosamente, de haber entrado en el juego de la corrupción y del mercado con las cartas marcadas, en definitiva, si se hubiera actuado hace unos años, no estaríamos donde estamos. Urge recuperar el mercado, incluido el inmobiliario, y el empleo, y para ello, habrá que tomar medidas necesarias para que esto vuelva a funcionar.

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