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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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viernes, 30 de abril de 2010

El hoy heredero del ayer.

(...) Los caballeros eran gentes ricas dedicadas sobre todo al comercio. Ellos fueron los grandes beneficiarios de las conquistas fuera de Italia. Seguían al ejército y compraban el botín: desde obras de arte a esclavos todo caía en sus manos por poco dinero; después lo revendían en Roma con ganancias enormes.
Terminada la conquista, formaron asociaciones capitalistas -los publicani-, a las cuales el estado romano arrendaba una serie de funciones que él no podía cumplir: cobro de tributos, explotación de minas, abastecimientos de los ejércitos...Estas operaciones acumularon en manos de algunos grupos de caballeros cantidades fabulosas de dinero -Roma se convirtió en el mayor centro financiero de la Antigüedad-, dinero que invertían en empresas comerciales a larga distancia o en industrias basadas en el trabajo de muchos esclavos. Esta clase de hombres fue especialmente temida y odiada en las ciudades del Oriente mediterráneo en el siglo I.a.C.(...)
(...) Los senatorales eran ricos propietarios que pertenecían a familias dentro de las que se reclutaban los magistrados. Éstos se aprovecharon especialmente de la conquista de Italia: ocuparon muchas extensiones de tierras del ager públicus, las cuales transformaron en grandes latifundios. Para la exploración de tales latifundios se aprovecharon de la abundancia de esclavos que proporcionaban las continuas guerras. Así crearon explotaciones agrícolas dedicadas sobre todo a la obtención de vino, aceite, frutos caros y ganado (...).
(...)Los campesinos dueños de propiedades medianas salieron muy perjudicados por las guerras de conquista. La estancia prolongada fuera de Italia les obligó a abandonar el cultivo de sus propiedades que solían realizar por si mismos. A la vuelta, muchos de ellos se encontraron con una doble competencia: la de los precios bajos del trigo que Roma exigía a las regiones conquistadas y la de los productos agrícolas de calidad que se cosechaban en los latifundios de los recos. Ante semejante panorama fueron muchos los que tuvieron que malvender sus tierras a sus vecinos más ricos. Después de esto les quedaban dos alternativas: acudir a Roma o emigrar a tierras lejanas en busca de unos de los lotes que repartía el estado a los ciudadanos pobres.
Es que se iba a vivir a Roma sólo encontraba trabajo con dificultad -los esclavos hacían la competencia a los hombres libres- y tenía que malvivir de la venta de su voto y de los repartos gratuitos de trigo que el estado romano empezó a realizar entre los ciudadanos pobres a partir de principios del siglo I a.C. (En la época de César había 350.000 ciudadanos varones inscritos en las listas para el reparto de trigo gratuito).
Otros se enrolaban en el ejército como soldados profesionales y de esta forma el ejército romano quedó transformado en un cuerpo permanente de ciudadanos en armas. El estado romano fue adquiriendo la costumbre de distribuir tierras del ager públicus -situadas fuera de Italia- entre los ciudadanos necesitados o los soldados licenciados. Esta creación de colonias fue muy común en la Roma del siglo I.a.C.

(Historia de las civilizaciones y del arte. Occidente. Ed. Vicens Vives)

Ya lo hemos dicho en otras muchas ocasiones. La historia es cíclica, se repite. Los seres humanos, tozudos, de dura cerviz, estúpidos, avaros, tendemos a caer en las trampas que la historia, savia, vieja como el diablo, nos tiende.
Aquí estamos, ante los pilares estamentales que soportaban el edificio de la República Romana. Todos sabemos que pasó con ella, en parte, gracias a los intereses de las clases altas, en parte, gracias al conformismo de las clases medias y bajas. La República Romana se fue a pique, y vino el Imperio, y este perpetuó una manera de hacer las cosas. Roma, cayó. Tardó siglos, pero cayó. Hoy, las cosas suceden más rápido. Hoy, los "Imperios" pasan página más raudos, el tiempo corre más veloz.
Hoy, como ayer, hay una serie de clases, arrimadas al poder, que se benefician de el, como el caso de los "Publicani" romanos. Son los actuales oligarcas, que se benefician de las políticas estatales, que medran a la sombra del poder, que quitan y ponen a los gestores del estado. Hoy, como ayer, hay unos nuevos "senatoriales", miembros de las familias que han estado en el poder, ya sea en dictadura, ya sea en democracia. El gobierno de Rodríguez Zapatero es una buena muestra de ello, copado como está por hijos e hijas de "prohombres" de anteriores regímenes, o por gentes procedentes de las familias que controlan las distintas satrapías en las que han dividido España. El PP, tampoco es ajeno a esto. Y por último, hoy como ayer, hay una clase media-baja (Clases Semimedias), que tienen que sobrevivir, penosamente, gracias a la política tendente, de los oligarcas y de los políticos, de gobernar a beneficio de unos pocos, y en contra de la mayoría. Y también, hoy como ayer, somos los paganos de esta mascarada, de este despropósito, de esta cadena de intereses. Tomemos nota.

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