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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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miércoles, 7 de abril de 2010

Las Enseñanzas de la Historia.

La historia es esa vieja compañera con memoria de elefante, que siempre se encuentra presente en nuestras vidas, para recordarnos que lo que estamos viviendo, ya ha sucedido en el pasado. Nada es nuevo; nada es novedoso; todo está inventado. La historia es cíclica, se reitera, se repite, revive sucesos pasados, de cuando en cuando. La historia está ahí, advirtiéndonos, avisándonos, alertándonos. Lo malo, es que nosotros no le hacemos caso, embutidos en nuestro quehacer cotidiano, sumergidos en nuestras miserias.
Corría el siglo 8 de nuestra era, cuando en la España visigoda andaban a la gresca dos reyes. Witiza y Rodrigo; o mejor dicho un pretendiente al trono y el último rey visigodo de la Península Ibérica. Según las crónicas, entonces se produjo la invasión musulmana de la antigua Hispania, y como consecuencia; 8 siglos de dominación mahometana. Esta es la versión histórica oficial.
La verdad es que no se produjo tal invasión. A instancias del pretendiente Witiza, los musulmanes cruzaron el estrecho. A instancias de antiguas familias hispano-godas, hartas de las disputas de parte de sus gobernantes, se instalaron en la península. De hecho, el, primero emirato y luego califato de Córdoba, no fue plenamente soberano en vastas extensiones de terreno "conquistadas".
Los musulmanes construyeron su Al-Andalus, teniendo que "soportar" que, por ejemplo los valles del Guadiana, Tajo y Ebro, estuvieran en manos de familias muladíes (Hispano-godos conversos al Islam). Ahí tenemos a los Banu-Qasi zaragozanos, hispanos conversos al Islam, que mantuvieron siempre a las minorías árabe y bereber alejadas de los asuntos políticos de sus territorios enclavados en el Ebro medio. Ahí tenemos también a los Marwan emeritenses, que hicieron otro tanto en sus territorios de la antigua provincia romana de la lusitania, donde eran dueños y señores. Ahí tenemos, también, a las revueltas de mozárabes (Cristianos en tierras musulmanas) y muladíes en la vieja capital goda de Toledo.
¿Que nos dice esto?; esto nos dice que en los últimos años del Reino Visigodo y en los posteriores primeros años del Al-Andalus árabe, los que "cortaban el bacalao" en Iberia, eran las antiguas familias hispano-godas; los antiguos señores territoriales, los "sátrapas", a los que les daba igual depender de Córdoba o de Toledo, de visigodos o de musulmanes, mientras el poder siempre estuviera en sus manos. ¿Les recuerda a la actualidad esto? A mi si.
Pero volvamos a Witiza y Rodrigo; envueltos en una fratricida guerra civil, en una cruenta lucha por el poder, teniendo a su vez que pactar con los distintos señores territoriales, malviviendo en una monarquía tocada de muerte, dividida, ensangrentada. De repente, uno de ellos, Witiza, pide ayuda a los musulmanes del norte de África, sin saber que ese llamamiento de ayuda sería el rejón de muerte para su adversario y para el mismo. La población autóctona, harta de las distintas disputas de sus gobernantes por los despojos de un reino moribundo, ven la subida de los mahometanos con indiferencia. Solo unos pocos se revelan en la cornisa cantábrica contra esta circunstancia. Los demás aceptan de buen grado la "invasión" musulmana, si ello les trae la paz. Sus señores territoriales pactan con ellos, e incluso, se convierten en muchos casos al Islam, con tal de mantener sus privilegios y sus territorios.
¿Quien sería Witiza y quien Rodrigo en la actualidad? En estos días están apareciendo alertas, en libros, en artículos de prensa y en tertulias de opinión sobre la "amenaza islámica" que se cierne sobre nuestras cabezas. Pero hoy, como ayer, los musulmanes no han venido a la península de motu propio. Los han llamado. Nuestra estupidez y nuestra incapacidad, nuestra falsa opulencia y nuestro absurdo sistema político y social, nuestra falta de valores y nuestra renuncia a nuestra personalidad, los han atraído. Con estúpidas leyes "anti-inmigración" nos dejamos la puerta de servicio abierta, y por ahí entraron, como hace 12 siglos. No se necesitaban trabajadores, se necesitaban esclavos, y claro, el mundo islámico está aquí al lado. Y luego estaba la estupidez de los señores territoriales modernos, de las autonomías. Ahí está por ejemplo la actitud de los políticos nacionalistas catalanes, que no pudiendo soportar más inmigración "castellano-parlante invasora", primaron la inmigración de países islámicos, como Pakistán, como Marruecos, como Argelia, en vez de primar la de, por ejemplo Iberoamérica, con nuestros mismos valores, nuestro mismo idioma y con una cultura, en muchos casos, similar a la nuestra. Ahora tienen un problema. En un futuro, el problema de ahora se convertirá en un gran problema.
La historia nos enseña, pero nosotros no queremos aprender. Por cierto; hemos preguntado antes quien sería hoy Witiza y quien Rodrigo. Pero lo que más me intriga es quien sería hoy Pelayo. ¿Lo saben ustedes?

2 comentarios:

Pedrulo Maturulo dijo...

Estupendo articulo, lo suscribo en su totalidad, el Islam es una religión invasora, solo hay que darles tiempo para que empiecen a modificar nuestra forma de vida, y si a eso le sumas una clase política mediocre, esta hecho...
Saludos.

Viriato, pastor lusitano. dijo...

Estoy de acuerdo contigo. Además de religión, el Islam es un código por el cual se rige la vida de los musulmans desde el alba hasta el ocaso. No tienen libertad, y lo que es peor, no la quieren para nosotros. Gracias y saludos.