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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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domingo, 23 de mayo de 2010

De la partidocracia a la oligocracia.

Decía alguien, de cuyo nombre no quiero acordarme, que la política es algo demasiado serio para dejarlo en manos del pueblo. En ello están. A ello se han dedicado durante estos últimos años, en ello viven. Los últimos acontecimientos, los pasados, las actuaciones acaecidas en los últimos 20 años, van encaminadas a ello. Es simple, desprestigiemos la política, hagámosle llegar al pueblo, en forma de crisis, en forma de corrupción generalizada, en forma de caos, que lo mejor que les puede pasar, que lo mejor para ellos, es que el poder económico se haga cargo de las riendas.
Vamos encaminados hacia otra dimensión, hacia un cambio de modelo, hacia una nueva manera de sentir y de ver las cosas. Hasta ahora, en España, en todos los países occidentales, hemos vivido una especie de partidocracia, que atendía, en algunos casos más, en otros casos menos, a las demandas de la mayor parte de la ciudadanía, de la llamada clase media. Bien; eso está a punto de cambiar porque se van a cargar a esa clase media. La próxima estación es la oligocracia, el gobierno de la oligarquía. Algunos economistas lo están demandando ya. El modelo próximo, ha estado tomando forma, durante los últimos estertores del antiguo. Ya, en estos últimos años se ha dejado sentir, por ejemplo, que la gran oligarquía, los verdaderamente ricos, no pagan impuestos, viven del trabajo esclavo y mal pagado de los demás, no aportan nada a la sociedad, a los estados. Estos últimos, están financiados, apoyados, sostenidos, con los impuestos de los pobres, de las clases medias, de los pequeños empresarios, de los pensionistas. Todo eso va a cambiar. Todo eso, se va a dar la vuelta como un calcetín.
En diez años, imaginémonos en el 2020, el mundo occidental habrá cambiado totalmente, no existirán los estados, tal y como los hemos conocido hasta ahora, cada cual, según el nuevo credo, llegará donde sus fuerzas, su inteligencia y su capacidad le lleven. Esto será así, oficialmente, doctrinalmente, panfletariamente. En la realidad cotidiana, no será así. Se tenderá a una dependencia exclusiva de la tecnología, por lo tanto no hará falta fuerza de trabajo, o hará falta un mínimo indispensable. Los paises, el mundo, el entramado económico y financiero mundial, no será capaz, gracias a esta sotisficación tecnológica de dar trabajo a todo el mundo, Por supuesto, este entramado socio-político, será controlado por unos pocos, y por tanto el poder político, también, pero de manera más directa que hasta ahora. En el 2020, echaremos la vista atrás, y no nos reconoceremos, la pobreza se extenderá hasta límites insospechados hasta ahora, el estado del bienestar desaparecerá.
Los mismos que han diseñado la crisis, serán los que nos gobiernen en un futuro próximo. ¿Y como reaccionará la gente?, se puede preguntar alguien. Bien, sencillamente, la gente no reaccionará, estará tan preocupada por sobrevivir, que no verá realmente cual es la raiz del problema. Hay pruebas, que las oligarquías internacionales han hecho, y le han salido bien, muy bien diría yo. Ahí está el caso de Argentina, con el corralito financiero, ahí está el caso de Grecia, más reciente. Si es verdad, habrá, como hubo en su día en Argentina, como está habiendo en Grecia ahora mismo, protestas puntuales y aisladas, pero la gente no responderá de manera inteligente en ningún caso. El árbol de la crisis, no les dejará ver el bosque de la oligocracia. Al final, se aceptará todo como algo que tenía que pasar. Se culpará a la clase política, si, que supuestamente deberían haber hecho algo, pero con ello, los oligarcas habrán matado dos pájaros de un tiro; a la clase política y a la clase media.
Todo estó será así, pasará, ineludiblemente, pero este no será el futuro perpetuo de la humanidad. No puede ser, y no lo estoy diciendo como un canto a la esperanza, como un sueño. Este será nuestro futuro inmediato, pero no todo nuestro futuro. Me explico; el sistema que nos quieren imponer, está basado en el control tecnológico, sobre todo. Es la teoría del invernadero. A saber, a alguien se le ocurre, que ya no le hace falta el sol, el aire, la naturaleza o la tierra, tal y como los hemos conocido hasta ahora para cultivar tomates. Bien, y se pone a ello, cultiva sus tomates en el invernadero, tiene tomates todo el año, así que se hace con el control del mercado de los tomates, arruina a los que cultivan tomates de manera tradicional, bien. Pero he aquí, que un día, se levanta un vendaval, y da al traste con su invernadero y con sus tomates, y como ya nadie cultiva tomates teniendo en cuenta a la naturaleza, se mueren todos de hambre. La teoría del invernadero, es aplicable a todos lo estamentos de la vida, de la economía, de la sociedad. Entramos en una época, en la que la tecnología manda, no hace falta tanta mano de obra, no hacen falta por tanto los estados y el estado de bienestar, pues ya no tenemos que mantener a una masa que trabajará para nosotros, no los necesitamos, y todo eso sin tener en cuenta a la Tierra, a la naturaleza real de las cosas. Ese será el principio del fin, volver atrás se tornará complicado. Habrá quien sobreviva, quien siga aceptando los cánones impuestos por la Tierra, pero esta enorme pirámide que están construyendo, se ira abajo, solo por el hecho de vivir de espaldas a esa naturaleza real de las cosas de la que hablábamos.
Todo en este mundo, gira en torno a algo; si ese algo desaparece, desaparece todo.

5 comentarios:

Mariena Por el Cambio dijo...

Estimado Viriato, suelo estar de acuerdo con sus entradas, pero en este caso he de disentir en varios puntos. Pienso que el trabajo humano siempre va a ser necesario y no desaparecerá ni siquiera disminuirá (hay un libro titulado El fin del Trabajo, de Jeremy Rifkin y multitud de ideas malthusianas que van por el mismo sentido. No digo que lo que usted diga tenga que ver con este tipo de teorías catastrofistas, y creo que su tesis va por otro camino, pero no acabo de ver que el trabajo tenga que disminuir porque avancemos tecnológicamente).

Por otro lado disiento con usted en quien podrá tomar el poder o no. Temo más a los musulmanes que a las grandes corporaciones.

Quizás esté yo equivocado y usted tenga toda la razón. El tiempo lo dirá. No obstante, como siempre, me encanta leerle.

Saludos cordiales

Viriato, pastor lusitano. dijo...

Hola Mairena. Bueno, verá, lo de la reducción del factor trabajo, ya se está produciendo, hoy se necesita menos fuerza laboral para cualquier actividad económica, que hace diez años. A esto, hay que añadir, el aumento de población. La ecuación es simple, sumemos a la reducción de la necesidad de mano de obra, el aumento de población y nos saldrá la incapacidad del sistema de suministrar un medio de vida a una parte importante de la población. Hay importantes estudios, sociológicos y demográficos, sobre ello. No he pretendido con mi artículo ser catastrofista porque si, tampoco mi cometido es ser paranoico. Entiendo que cuando uno relata, según un punto de vista muy particular, cual puede ser nuestro futuro, es fácil caer en teorias conspiranoicas y apocalípticas. Pero la realidad está ahí, y la realidad es, que aumenta la población mundial y no va a haber ocupación para todos, por la globalización, por la deslocalización, por el avance de la tecnología...En fin, como usted dice, el tiempo lo dirá. Y bueno, me encanta que disienta de mis opiniones y ponga de manifiesto esa disensión, de eso se trata. Encantado una vez más de leerle por aquí, y gracias por dejar su opinión. Un cordial saludo.

Mariena Por el Cambio dijo...

Estimado amigo. He estado ausente por motivos personales ( el nacimiento de mi segunda hija. Y estoy poniéndome al día con todos los blogs que sigo, y por supuesto con el suyo).

Sigo pensando que los aumentos de productividad son claros y ahí tiene toda la razón, que hay deslocalización y que las empresas trasnacionales buscan producir en puntos del mundo donde las legislaciones sean más "laxas" y se ahorren más costes, etc. Pero esto no nos lleva inevitablemente a una reducción de la necesidad de mano de obra a nivel global.
Cuando una nueva tecnología desplaza mano de obra genera inicialmente desempleo, pero surgen nuevas oportunidades ( nuevos nichos) que son ocupados por aquéllos. Además el nivel de vida de los trabajadores aumenta al aumentar su productividad y por lo tanto su salario.
Este hecho sucedió en la Revolución Industrial en el Siglo XIX y existían "agrupaciones sindicales" muy primitivas que iban en contra de la maquinaria ( ludismo ), sin embargo los efectos de las nuevas tecnologías fueron positivos y el nivel de vida de los ciudadanos aumentó.
vuelvo a reiterar que es una opinión muy personal. Sé que existen estudios que dicen lo contrario de lo que yo he argumentado, pero también los hay a favor.

Un cordial saludo.

Viriato, pastor lusitano. dijo...

Antes de nada, felicitaciones por el nacimiento de su hija.
Verá, pienso que tiene bastante razón, en lo referente a que a la deslocalización de las trasnacionales, les sustituyen nuevas oportunidades, nuevos nichos, pero eso pasa en una economía más libre. La economía europea, nosotros pertenecemos a la zona euro, está totalmente burocratizada y, desnacionalizada, en resumidas cuentas, no atiende a las necesidades de productividad de cada país. Esto, nos ha llevado a tener, por ejemplo en España, un factor trabajo, poco remunerado, de baja cualificación. Pero es que con las condiciones impuestas por la Unión, España no podía crecer de otra manera. Hecho de menos la Europa de los mercaderes, tan denostada, pero que tanto resultado dió.
Como ejemplo, un botón. Yo, aunque soy extremeño, vivo en Madrid. Bien, en Madrid, si paséa por algún barrio de la periferia, y verá, multitud de negocios, pequeños y medianos, cerrados. Esos negocios, hasta hace cuatro días, eran prósperos. Verá tambien, y cada vez se ven más, negocios, pequeños y medianos, tiendas, bazares, peluquerías, restaurantes, etc, de procedencia china, prosperando y haciendose con el mercado. Alguien podría pensar; "a la huida de los españoles de estos negocios, le sustituye la presencia china, más dinámica, más arriesgada, más comercial". Nada más lejos de la realidad. Los chinos, tienen una mora en impuestos directos de 7 años, los españoles no. Esto será fruto, digo yo de intercambios o acuerdos comerciales con la República Popular China; "Tu no pagas impuestos aquí, yo no los pago allí". Bien, eso es intervencionismo, es burocracia, es competencia desleal, no hay libertad, no hay igualdad de oportunidades, y se supedita el crecimiento de empresas nacionales, o su desaparición o prosperidad, a unos acuerdos que solo favorecen a las trasnacionales. Saludos, y perdón por la extensión.

Mairena Por el Cambio dijo...

Nada que objetar a este comentario, estimado Viriato. Pero sigo pensando que todos estos hechos no tienen porque acabar, necesariamente, con el trabajo.

Saludos