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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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viernes, 7 de mayo de 2010

Los Hermanos de la Costa.

Así era como se llamaban así mismo, los "angelitos", que en siglos pasados, sobre todo en el XVII y XVIII, se dedicaban al pillage marítimo, a la piratería. Estos personajes, incluso, contaron con el apoyo y la patente de corso, de todos los estados de la época. Holandeses, franceses, ingleses, portugueses y españoles, fomentaban esta práctica. En algunos casos, se les consideró héroes nacionales, y se les consignó algún título nobiliario y relevante. Fue el caso, por ejemplo de Sir Francis Drake. Aunque los más famosos y literarios fueron los británicos, como hemos señalado antes, todos los estados fomentaban una forma fácil y barata, de romper el comercio del adversario.
Hoy, los piratas no son experimentados marinos, no llevan levita, sombrero de tres picos y sable. Hoy, los piratas, van vestidos de Armani, comen en restaurantes de moda, se mueven en Aston Martin, viven en zona chic, y operan en bolsa. Pero, como hay cosas que no cambian, generan el mismo pánico con sus acciones, como lo generaban siglos atrás. En el pasado, los piratas, atacaban los buques de los paises más vulnerables, de los más ricos o de los más ricos y más vulnerables, indistintamente. Pero siempre, o casi siempre, contaban con una mano invisible detrás, con alguien, que les daba credibilidad. Igualito que hoy.
Ayer, jueves, 6 de mayo, momentos antes del cierre de Wall Street, se produjo uno de esos momentos de pánico. La bolsa caía más de un 9%. Posteriormente, se nos ha explicado, que esta caída tan drástica, se debió a un error humano. Al parecer, alguien se equivocó de tecla, y marcó billones, donde tenía que haber marcado millones. Errare humanum est. Que casualidad. Hoy, en la bolsa de Milán, ha ocurrido algo similar. Que casualidades, concatenadas. Hace dos días, debido a un rumor, proveniente de Londres, la bolsa de Madrid, se pegó el gran batacazo. Esto, ya no es tanta casualidad, sino más bien, mala leche, o llamándole por su nombre, simple y pura delincuencia.
Estoy de acuerdo, sin que sirva de precedente, con Cándido Conde Pumpido, que ayer dijo que había que perseguir estas cosas. No; no voy a levantar aquí una bandera contra los negocios de bolsa, contra el mercado, contra la inteligencia en los negocios, contra el comprar y vender cosas. Esto, ha contribuido a la prosperidad de los pueblos desde tiempos inmemoriales. Si voy a levantar una bandera, contra la especulación delincuente, contra la propagación de bulos y mentiras interesadas, en definitiva, contra la piratería moderna, que como la antigua piratería, en todos los estados campa, y en todos, encuentra socorro y ayuda por parte de los gobernantes.

2 comentarios:

Mariena Por el Cambio dijo...

Excelente análisis y muy imaginativa comparación. Nos movemos a base de expectativas y los mercados obedecen a este tipo de movimientos. Por eso el Estado tiene que dar seguridad jurídica, no subvenciones y prestaciones, sino seguridad jurídica. Que es precisamente lo que no da.

Saludos y felicidades por el blog.

Viriato, pastor lusitano. dijo...

Gracias a ti, Mairena, por visitarlo y por tu comentario. Totalmente de acuerdo contigo, el Estado tiene que dar una sguridad jurídica y ser regulador, para que este tipo de prácticas no empañen otras, comerciales y financieras, qe nos lleven a la prosperidad de todos. También para preservar el patrimonio de miles de pequeños ahorradores que tienen elfruto de su esfuerzo en las bolsas. Un cordial saludo.