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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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martes, 11 de mayo de 2010

Peculiaridades Insulares y Peninsulares.

El resultado de las elecciones británicas, darán en un futuro próximo, mucho que hablar, aunque hoy, puedan pasar desapercibidas. Efectivamente, no son un resultado más, harán historia, pasarán a los anales de esta. Recapitulemos.
Inglaterra, el Reino Unido, el mundo británico, históricamente, ha sido un baluarte peculiar, en la defensa de unos valores, de una forma de entender las cosas, de una manera de vivir. Desde su insularidad, desde su posición de puerto franco, abierto al mar, abierto al mundo, pero próximo al continente, los británicos, han sabido siempre capear los temporales, que desde este les han mandado. Hay una relación de amor odio, con la Europa continental, sabiendo, en cada momento, implicarse en los asuntos europeos que les han afectado a través de la historia, desde esa peculiaridad isleña. El último ejemplo, fue su adhesión a la, antes CEE y luego UE, con un euroescepsticismo y un celo de su instituciones, fuera de lo común. Esto ha quedado patente, en las elecciones de la semana pasada, donde ha ganado, aunque no por mayoría, el euroescepsticismo conservador de Cameron, frente a la tibieza europeista de Brown y a la apuesta claramente europeista de Clegg.
Vamos a pararnos en este último, el rompedor de la dualidad centenaria de conservadores y laboristas, partidario de la entrada del Reino Unido en el euro, y partidario también de la reforma del sistema electoral, lo cual llevaría al Reino Unido a convetirse en uno más de los estados de la Unión que dan la espalda a sus ciudadanos, partidario de cambiar una genética popular legendaria, contra la que se han estrellado, uno tras otro, todos los tiranos continentales, y que harían perder al Reino Unido, esa particularidad de auténtica democracia, frente a los simulacros continentales.
Esa particularidad, política, geográfica, económica, abierta al mundo, también la podríamos tener nosotros. A ellos, los separa del continente, el Canal de la Mancha, a nosotros, los Pirineos. La suya es una realidad insular, europea, si, pero insular. La nuestra es peninsular, como la griega, la italiana, la escandinava. Todos, son peculiarmente diferentes, al tronco continental franco-alemán. Algunos, como británicos y escandinavos, se han dado siempre cuenta de ello y les ha ido más que medianamente bien. Otros, los estados penínsulares del Sur mediterraneo, han, o hemos, saltado siempre a la comba, al ritmo que han impuesto siempre Francia o Alemania, y así nos ha ido.
Historícamente, por ejemplo en el caso español, cuando hemos intentado enfangarnos en la política continental europea, hemos salido cacareando y sin plumas. Europa ha sido nuestra tumba, y la gloria la hemos alcanzado siempre en ultramar, como los hermanos portugueses, como los británicos, como los escandinavos, como los griegos, como los italianos...Cuando hemos actuado de acuerdo a nuestra penisularidad, hemos triunfado, cuando hemos supeditado nuestros intereses peninsulares, a los continentales centroeuropeos, hemos salido perdiendo. Hay veces, eso es verdad, que no hemos hecho ni lo uno ni lo otro. Imagino, que todo consiste en un término medio, en no poner todos los huevos en la misma cesta, como han hecho hasta ahora los británicos, hasta que ha entrado en escena el caballo de Troya del europeista Clegg, que amenaza con acabar con siglos de sensatez y sentido común.

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