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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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miércoles, 9 de junio de 2010

No son conscientes.

Ayer, quedó patente, por si alguien no se había dado cuenta, de la fuerza de la representatividad de los sindicatos en éste país. Lo dijimos en la entrada de ayer y, lo reiteramos hoy. Ayer, en las calles, se manifestaron los delegados sindicales, los profesionales del sindicalismo subvencionado, los abonados, los convencidos. Por contra, fue a trabajar, se quedó en sus casas sin ir a manifestación alguna, la gran mayoría de los supuestamente representados. Ésto es lo que pasa cuando se hacen trampas al solitario, al final, siempre acaba ganando el mismo.
En España, al contrario que en otros paises de Occidente, no hay representación sindical efectiva. El Estado, siguiendo los usos y costumbres del régimen anterior, subvenciona, mantiene, da aire, a los denominados sindicatos de clase mayoritarios. No es de extrañar, pues hace lo mismo con las asociaciones de empresarios. Todos son uno, todos son lo mismo, son cuña de la misma madera. Todo ésto es disparatado; tanta tabarra con la transición, con la reforma, con el paso de la dictadura a la democracia, para, treinta años después, en la primera crisis de calado que sufrimos, darnos cuenta de que todo era mentira, de que nada ha cambiado, de que todo sigue igual. Ayer lo pudimos comprobar.
No son conscientes, o, hablando en primera persona del plural, no somos conscientes, de que una falta de representatividad efectiva por parte de los sindicatos, puede dar a luz un descontrol de la protesta en la calle, en cuanto ésta situación empeore, que lo hará. Creen, los políticos, los que montaron ésta mascarada, ésta broma de democracia que nos montaron y que sufrimos estoicamente, que teniendo atados y bien atados a sindicatos y empresarios, esto no dará al traste con el modelo de convivencia, no degenerará la situación en propuestas más violentas. Que necios son.
El trabajador al que se le endurezcan sus condiciones de vida, si ve que los que lo tenían que defender son parte del problema, saldrá a la calle solo, descontrolado, violentado, en compañía de otros, como el, solos, descontrolados, violentados. Serán tierra de abono para propuestas más violentas, serán agua vital para los intereses de los que no crean en una vía pacífica a la salida de la crisis.
Son tiempos difíciles éstos. Son tiempos en los que la violencia necesita poco abono para crecer.
Las encuestas, lo dicen, lo avisan, lo anuncian, día a día, la gente está cansada, cada vez más, cada día que pasa más harta, de la clase política, de la sindical, de la empresarial.
Para preservar unos cuantos intereses, se ha sacrificado la libertad. Si viviera, diría Sir Winston Churchill; "Entre la libertad y el deshonor, habéis elegido el deshonor, y al final tendréis la libertad con deshonor". (La frase de Churchill fue; "Entre la guerra y el deshonor, habéis elegido el deshonor y tendréis la guerra", en referencia al pacto de Munich entre el entonces Premier británico Chamberlain, el presidente francés Dedalier, Hitler y Mussolini, que permitió a los alemanes invadir Checoslovaquia).
Para impedir injusticias, para impedir abusos de las clases más pudientes, hacia las menos pudientes, hace falta que unas y otras estén efectivamente, libremente, sin ataduras, sin cortapisas, representadas. Hacerlo de otra manera, permitiendo el abuso, es simplemente sembrar la cizaña, los conflictos, los enfrentamientos. La historia no para de enseñárnoslo. De los conflictos de mañana, no lo olvidemos, son responsables los ciudadanos y los representantes políticos de hoy. Lo veremos, me temo. Aunque, me gustaría esta equivocado.

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