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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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sábado, 10 de julio de 2010

Todo está escrito y prediseñado. ( II )

La liberación de la teoría: Teoría de la Dependencia.

La dominación del centro económico sobre los países subdesarrollados se había venido ejerciendo en las fases anteriores, incluso hasta los años 50 de nuestro siglo, con una profundidad que llegaba hasta la misma teorización de la situación de subdesarrollo. El centro impondrá, no solamente sus intereses, sino incluso el tipo de análisis con que había de enfrentarse la realidad.
La explicación del subdesarrollo de los países del Tercer Mundo, y de los iberoamericanos por supuesto, se hacía desde un esquema de pretendida validez universal: estos pueblos están simplemente atrasados, en una fase anterior al desarrollo, como los niños están en una fase previa a la edad adulta. Hay unos niveles sucesivos de avance que todos los pueblos van superando, uno tras otro. El "gran pontífice" de esta visión serial, Walter W. Rostow, enumeraba, en una tesis inmensamente difundida, estas etapas: sociedad tradicional, etapa de precondiciones para el despegue, el despegue, el avance hacia la madurez y, finalmente, la sociedad del consumo masivo. Esas etapas eran fatales y no dependían del sistema económico imperante.
La visión serial, presentada como neutral y científica, tenía, no obstantae su carga ideológia e interesada. Porque la visión del subdesarrollo con los intereses de los grandes centros internacionales de poder: la solución tenía que venír de la imitación de los países desarrollados, del impulso económico a través de planes de desarrollo indicativo, con las ayudas y la tutoría de las economías de aquellos países ya avanzados. La solución al subdesarrollo era, evidentemente, el desarrollo.
Sin embargo, el análisis que se empieza a hacer en Iberoamérica, por los propios iberoamericanos, primero desde la Comisión Económica (de las Naciones Unidas) para América Latina (CEPAL), después mucho más ampliamente, muestra que no hay contagio de progreso y de prosperidad de los países desarrollados a los países pobres, que las distancias entre ambos, crecen, y que seguirán creciendo indefinidamente si el sistema continúa sobre las mismas bases.
Todas las ayudas financieras, todas las transferencias tecnológicas, redundaban finalmente en beneficio del país adelantado, pues los aumentos de productividad eran absorbidos por ésta a través de mecanismos como el deterioro de la relación de intercambio, convertida en mejora para el centro industrial, que fija los precios tanto de lo que compra como de lo que vende.
Esta congrafía extraordinariamente intensa y con una repercusión universal evidente. Ha sido una aportación considerable de Iberoamérica al entendimiento del mundo actual. Su visión statación hace brotar en Iberoamérica la contestación a la vieja teorización de su situación económica y, por supuesto, de los remedios adecuados. La que puede llamarse Escuela Económica Latinoamericana hace una aportación, con validez para todo el Tercer Mundo, que pone en discusión la visión serial. Frente a ella presenta una visión causal. Hay, viene a decir, superdesarrollo en una parte porque hay subdesarrollo en otra. El problema no es el atraso: es la dependencia. La economía subdesarrollada no es una economía que se encuentra en un estadio inferior de evolución. Las viejas economías eran atrasadas pero no subdesarrolladas, mantenían en su bajo nivel cierto equilibrio interno. La economía subdesarrollada es una economía deformada por una dominación exterior, que la especializa e la producción que a ésta dominación conviene. El subdesarrollo no es la edad infantil del desarrollo: es la edad enferma, inarmónica, desequilibrada. Es una economía para otro, que ha dejado de ser una economía para si.
Desde los análisis de la CEPAL, encabezados por Raul Prebisch, hasta el presente, la Teoría de la Dependencia ha producido una bibliografía extraordinariamente intensa y con una repercusión universal evidente. Ha sido una aportación considerable de Iberoamérica al entendimiento del mundo actual. Su visión de un sistema económico universal que sirve a un centro desarrollado con sacrificio de una periferia subdesarrollada, es hoy un sugar común de toda la elaboración teórica sobre la vida económica del Tercer Mundo. Los nombres de Osvaldo Sunkel, Fernando Cardoso, Enzo Falletto, Helio Jaquaribe, Theotonio Dos Santos y muchos otros, se universalizan.
Tanto que, incluso, pudo llegarse posteriormente a cierta crisis de la Teoría de la Dependencia, sometiendo a revisión y decantación algunos de sus términos. Pero dejando, de todas formas, intacto el núcleo de su planteamiento como aportación decisiva a la teoría económica.
Sin duda, lo más nuclear de esta aportación llavaba a una respuesta inmediata a los planteamientos desarrollistas: la vía de solución al subdesarrollo no es primariamente el desarollo: es la liberación. Es decir, frente al simple avance económico, que puede ahondar incluso el carácter subdesarrollado de un pueblo -su deformación al servicio de otro-, se plantea la liberación económica como paso previo imprescindible, la organización del proceso productivo y distributivo al servicio de la propia sociedad, la ruptura con la dependencia.
(José Luís Rubio Cordón. Gran Historia Universal. "América en nuestros días". Ediciones Nájera. Madrid. 1990)

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