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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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domingo, 15 de agosto de 2010

La Gran Vía.



De niño, cuando venía por los "Madriles", me entusiasmaba, me pasmaba, me parecía algo de otro mundo. Para un niño de un pueblo pequeño de las Vegas del Guadiana, aterrizar en la Gran Vía, era como aterrizar en La Luna o en Marte. Aquella calle, me parecía demasiado grande, demasiado bulliciosa, demasiado todo. Para mi, la Gran Vía se asemejaba a un decorado de película de cine negro americano, en blanco y negro, y cuando paseaba por ella, mi pequeño cerebro inventaba escenas en las que aparecían Bogart, Gable o Cagney.
Pasaron los años, y la Gran Vía llegó a ser para mi, como para muchos, los cines "Avenida", "El Palacio de la Prensa", "El Palacio de la Música", el "Capitol", la cafetería "Nebraska" que había, hasta hace muy poquito, en el número 32, el mismo que ocupa Radio Madrid, la tienda de discos "Madrid Rock"...
¿Y hoy, que queda de esa Gran Vía? Hoy que se conmemoran 100 años de existencia de este balcón cosmopolita de Madrid, la verdad, poco. Muchos de los cines, que antes eran multitud, han cerrado sus puertas, otros están próximos a hacerlo y convertirse en pasto de la especulación, el mercadeo y el mal gusto. Eso, a tenor de los resultados, es lo que parece qu va a pasar. Ha pasado ya con el antiguo Cine "Avenida"; un edificio maravilloso, precioso por fuera, y digno de ver por dentro, hoy convertido en "outlet". Es como si mañana, cayera en desuso el ir a la ópera al "Liceo" barcelonés o al "Real" madrileño, y a alguien se le ocurriera que no estaría mal montar allí un centro comercial o una megatienda de moda juvenil. Donde Ben Hur salió vencedor ante Mesala, donde Espartaco dio un grito de libertad frente al imperio, donde Hilda provocaba el escándalo, hoy hay una tienda de ropa, un templo del consumismo.
El "Palacio de la Música", vecino del antiguo "Avenida", estuvo a punto de correr similar suerte. Sino fue así, es por obra y gracia de la obra social de Caja Madrid, que se ha empeñado en devolver al edificio su antigua función de teatro-auditorio, dirigido a la música. Tras quitar los tablones donde si fijaban los carteles, donde se anunciaban los títulos de las películas, ha quedado visible la fachada del "De la música"; fachada neo clásica, maravillosa, expléndida, que denota el crimen que hubiera sido el permitir intalar allí otro "outlet", como se hizo con su primo-hermano y vecino, el "Avenida". Para algo positivo sirven las obras sociales de las cajas, ¿no?. Un amigo me dijo hace poco, que para esto, desde luego que no. Que la obra social de las cajas de ahorro tienen que servir para que los pobres soporten mejor estos tiempos de angustias. Puede ser. Parafraseando al Nuevo Testamente, pobres los tendremos siempre para poder aliviar sus dolencias, pero edificios como el del palacio, no.
De todos modos, a toro pasado; feliz cumpleaños, Gran Vía. Que cumplas muchos más, a poder ser con menos "Outlets". ¡Anda que no hay calles en Madrid!.

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