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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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viernes, 15 de octubre de 2010

Blas de Lezo y Olabarrieta.


Blas de Lezo y Olabarrieta, nació en la localidad guipuzcoana de Pasajes, el 3 de febrero de 1689, en el seno de una familia de ilustres marinos. Se educa en Francia y gracias a la orden de Luis XIV, de que Francia y España intercambiasen oficiales entre sus ejércitos y armadas, embarca en 1701 en la escuadra gala, como guardiamarina al servicio del conde de Touluouse, Luis Alejandro de Borbón, hijo de Luís XIV. En la armada francesa, lucha en la Guerra de Sucesión al trono de España, al morir Carlos II, sin descendencia.
En ella, la escuadra francesa salió de Tolón y se unió en Málaga a la española, mandada por el conde de Fuencalada. En 1704, frente a Vélez-Málaga, se produce la batalla más importante de este conflicto. Allí se enfrentaron 96 naves franco-españolas contra 53 navíos de linea y 6 fragatas, además de pataches y brulotes, con que contaba la armada anglo-holandesa, mandada por el almirante Rooke.
El joven Blas de Lezo participó en aquella batalla de manera ejemplar, hasta que una bala de cañón le destrozó la pierna izquierda, teniéndosela que amputar por debajo de la rodilla. Tras aquel episodio es ascendido a alférez de bajel alto bordo y se le ofrece ser asistente de cámara de el rey Felipe V de borbón, nuevo rey de España.
Al año siguiente, vuelve a bordo con la misión de aprovisionar a la asediada ciudad de Peñíscola y patrullar el Mediterraneo.
En 1706 pierde el ojo izquierdo en la defensa de la fortaleza de Santa Catalina de Tolón. Tras este suceso es ascendido a teniente de guardacostas.
En 1710 realiza una gran gesta rindiendo una decena de barcos enemigos. Por esas fechas tiene lugar el combate con el Stanhope comandado por John Combs, que lo triplicaba en fuerzas. Se mantuvo un cañoneo mutuo hasta que las maniobras de Lezo dejaron al barco enemigo a distancia de abordaje, momento en el que ordenó lanzaran los garfios para llevarlo a cabo. Cuando los ingleses vieron aquello, entraron en pánico. El abordaje de los españoles era una temible maniobra ofensiva, que los ingleses temían particularmente: Los navíos españoles cañoneaban de cerca, tras lo cual lanzaban garfios y abordaban el navío contrario, buscando el cuerpo a cuerpo, hasta la rendición enemiga. De este modo, con tripulaciones muy inferiores en número, los navíos españoles lograban apresar otros con mucha mayor dotación y porte. Blas de Lezo se cubrió de gloria en tan fenomenal enfrentamiento, en el que incluso es herido y por supuesto, ascendido a capitán de fragata.
En 1713 es ascendido a capitán de navío.
En 1714 pierde la movilidad en el brazo derecho, por una bala de mosquete.
En 1715 participa en la reconquista de Mallorca a las tropas inglesas.
Terminada la Guerra de Sucesión, se le confía el buque insignia Lanfranco. Hasta 1720sirve en La Habana, y participa en la salvaguarda de las costas del Caribe. Luego se le asigna el cometido de limpiar de corsarios y piratas los llamados Mares del Sur, y en particular las costas del Perú.
En 1730 regresa a la península y es ascendido a jefe de la escuadra naval del Mediterraneo. Entonces ocurre uno de las anécdotas más sonadas de Lezo. Cuentan que habían surgido diferencias con la República de Génova. España, estaba resentida con la conducta de esta república, entonces independiente, hacia nuestros intereses. Lezo se personó en aquel puerto con seis navíos y exigió, como satisfacción el pago de dos millones de pesos pertenecientes a España que se hallaban retenidos en el Banco de San Jorge de la ciudad genovesa, además de un homenaje a la bandera real española. Mostrando el reloj a los comisionados de la ciudad, que buscaban el modo de eludir la cuestión del pago, impuso un plazo, transcurrido el cual la escuadra rompería fuego coontra la ciudad. Dicen las crónicas que los comisionados genoveses, al ver al marino español, tuerto, cojo y medio manco, fruto de antguas heridas de guerra, le creyeron capaz, no solo de disparar contra la ciudad sino de pasar a todos sus habitantes a cuchillo, empezando por ellos mismos, con lo cual, satisfacieron el pago y homenajearon la bandera hispana, sin rechistar.
En 1734 es ascendido a teniente general de la armada. Regresa a América en 1737 como comandante general de Cartagena de Indias, plaza que difendió en el sitio inglés de 1741. El sitiador era el almirante británico Edward Vernon. La excusa de los ingleses para iniciar un conflicto con España fue el apresamiento de un barco corsario comandado por Robert Jenkins cerca de la costa de Florida. El capitán de navío Julio León Fandiño, apresó al barco corsario y cortó la oreja de su capitán al tiempo que le decía: "Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve". A la sazón, el tráfico de ultramar español se veía constantemente entorpecido e interrumpido por los piratas inleses. En su comparecencia ante la Cámara de los Lores, Jenkins denunció el caso con la oreja en la mano, de ahí que los ingleses conozcan el conflicto como "Guerra de la oreja de Jenkins".
Vernon estaba envalentonado tras el saqueo de la mal guarnecida plaza de Portobelo (Panamá), y el inglés desafió a Lezo, a lo que el marino español contestó: "Si hubiera estado yo en Portobelo, no hubiera su Merced insultado impunemente las plazas del Rey mi Señor, porque el ánimo que faltó a los de Portobelo me hubiera sobrado para contener su cobardía"
La flota inglesa, la agrupación de buques de guerra más grande que hasta entonces había surcado los mares (2000 cañones dispuestos en 186 barcos, entre navíos de guerra, fragatas, brulotes y buques de transporte y, 23.600 combatientes entre marinos, soldados y esclavos negros macheteros de Jamaica, más de 4000 rclutas de Virginia bajo las órdenes de Lawrence Washington, medio hermano del futuro libertador George Washington), superaba en más de 60 navíos la Gran Armada de Felipe II. Esta flota ha sido la segunda más grande de todos los siglos, solo superada por la que atacó las costas de Normandia en la Segunda Guerra Mundial. Para hacerse una idea del mérito estratégico de la victoria hispana, baste decir que las defensas de Cartagena de Indias no pasaban de 3.000 hombres entre tropa regular, milicianos, 600 indios flecheros traídos del interior, mas la marinería y tropa de desembarco de los seis únicos navíos de guerra de los que disponía la ciudad: Galicia, que era la nave capitana, San Felipe, San Carlos, África, Dragón y Conquistador. Blas de Lezo, sin embargo contaba con una tremenda experiencia. El sitio de Cartagena de Indias, fue una gran victoria con una enorme desproporción entre los dos bandos.
Tan colosal derrrota de los ingleses aseguró el dominio español de los mares durante más de medio siglo, hasta la batalla de Trafalgar, cosa que los ingleses nunca han reconocido. Humillados por la derrota, se ocultaron monedas y medallas grabadas con anterioridad para celebrar la victoria que nunca llegó. Tan convencidos estaban los británicos de la derrota de Cartagena que pusieron monedas en circulación que decían en su anverso: "Los héroes británicos tomaron Cartagena el 1 de abril de 1741" y "El orgullo español humillado por Vernon".
Fue justo lo contrario: con solamente seis navíos, 2.830 hombres y mucha imaginación, Blas de Lezo derrotó a Vernon, que traía 180 navíos y mas de 23.000 hombres. Fue tal la derrota que el Rey Jorge II prohibió hablar de ella o que se escribieran crónicas alusivas al hecho, como si nunca hubiese ocurrido. Mientras en su retirada, cuando el almirante Vernon se alejaba de Cartajena con los restos de su armada, dicen que gritaba al viento: "God damn you, Lezo! (¡Que Dios te maldiga, Lezo!). Dicen que pasada la batalla, Lezo mando una misiva a Vernon en la que se podía leer: "Para venir a Cartagena es necesario que el rey de Inglaterra construya otraescuadra mayor, porque ésta solo ha quedado para conducir carbón de Irlanda a Londres, lo cual les hubiera sido mejor que emprender una conquista que no pueden conseguir"
Hay una leyenda que cuenta que tras la batalla, el virrey mandó llamar a Lezo para interesarse por los pormenores de la batalla. En un momento de la entrevista, preguntó: "Y los naturales de la ciudad, ¿se batieron con valor?". Dicen que Lezo con su único ojo sano miró fijamente al virrey y le dijo: "Señor, como no puede ser de otra manera, los naturales de Cartagena de Indias se batieron con valor. Es más, lucharon como leones, como hijos de España que son".
Meses después, Blas de Lezo falleció al contraer la peste, generada por los cuerpos insepultos ocasionados en la cruenta batalla. Murió en Cartagena de Indias, Nueva Granada (Actual Colombia) el 7 de septiembre de 1741.
En la actualidad, su nombre es recordado, casi exclusivamente por la marina española, con el mayor honor que puede rendirse a uno de los suyos, siendo costumbre que exista siempre un navío de la armada bautizado con su nombre. El último es una fragata de la clase F-100, la Blas de Lezo (F103). Se da la circunstancia que esta fragata fue mandada, acertadamente y con segundas intenciones, creo yo, por el gobierno español en la conmemoración inglesa del 200 aniversario de la batalla de Trafalgar, de infausto recuerdo para nosotros.
Existe una placa en su honor en el Panteón de marinos Ilustres en San Fernando (Cadiz) donde reposan los restos de varios heroes de la armada española. En Cartagena de Indias hay otra placa que recuerda la inmortal gesta del marino vasco.
Nadie o casi nadie ha escrito ninguna novela histórica narrando la vida de este gran marino vasco y español, ningún director de cine se ha interesado por sus hazañas, de las cuales saldría una fenomenal película, en su pueblo natal, Pasajes y, en su tierra vasca no tiene Lezo ni una triste placa, ni un triste busto, ni una mísera estatua, como la tendrá, a buen seguro, algún asesino a sueldo de la banda que todos sabemos.
Hace unos años, un amigo mío británico me comentaba que de haber sido Lezo británico, no tendría dedicada una plaza en Londres como tiene por ejemplo Horace Nelson, Trafalgar Square, por ejemplo. Tendría varias, la capital entera sería un mosaico de homenajes a tan egrejia figura. Pero esto es España, país con un glorioso pasado, con un presente lamentable y con un futuro incierto.

(Artículo dirigido a españoles que quieren dejar de serlo. Principalmente a aquellos con síntomas iniciales de complejo de Edipo, esquizofrenia nacionalista paranoide o cualquier sintoma leve e inicial de enfermedad psiquiátrica que les puedan llevar a atentar contra la patria de sus mayores. Los individuos/as que se encuentren en la fase aguda de las antes mencionadas enfermedades psiquiátricas, abstenerse de leer estos artículos. A ellos, mejor, les recomendamos vivamente, que se pongan en manos de profesionales).

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