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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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sábado, 2 de octubre de 2010

Perdió España.


Ya sabíamos que estamos en un país aborregado, que solo se manifiesta en contadas ocasiones y por los motivos más vagos. Lo que no sabíamos es que, además era "masoca". Lo comprobamos el 29-S, en el bochornoso día del bochornoso espectáculo de una huelga simulada, donde salieron ganando los que siempre ganan en España, los "malos".
Me encanta el cine de Frank Capra, como podéis comprobar mirando la foto que corona este artículo. En su cine, de denuncia, siempre acaban ganando los buenos, que además tienen razón. Lo podemos comprobar en "Que bello es vivir", en "Juan Nadie", en "Caballero sin espada" y otras películas, donde la justicia, la bondad y la libertad, siempre salen vencedoras. Pero la realidad es bien distinta. En la realidad, aquí en España, nunca ganan los buenos, nunca ganan la justicia, la bondad y la libertad. Siempre ganan los "Señores Potters" de turno, por lo civil o por lo criminal.
La huelga del miércoles pasado me recordó a aquel pasaje de la novela de Torrente Ballester, en el que los pescadores adscritos a la CNT y los obreros de los astilleros adscritos a la UGT, se peleaban entre si, espoleados por el malvado cacique burgués, Cayetano Salgado, o por Doña Mariana, la vieja dama, vestigio del pasado glorioso de una nobleza venida a menos. La literatura española del XIX y primera mitad del XX, ha hablado mucho y bien sobre el tema.
Si tuviera que resumir lo pasado el miércoles durante la jornada, infame, de huelga en lo que queda de España, lo haría en dos imágenes, reales: Una el intento de asalto por parte de los piquetes sindicales a la calle Preciados, sita en el centro de Madrid, la cual pasa por ser la calle más comercial de España, con sus centros comerciales, con sus tiendas, con sus terrazas...No consiguieron pasar, pues un numerosísimo cordón policial se lo impedía (Un centenar de policías según algunos testigos). Otra imagen, se produjo en mi barrio, en la periferia de la capital, donde la normalidad fue moneda de uso común, salvo algún "intrépido" que "cometió el delito" de abrir su negocio a primera hora, cuando andaban por allí los piquetes, con la consiguiente rotura de lunas de sus establecimientos. Dicho queda que allí, desgraciadamente, no había protección policial para impedirlo. Esto me dio que pensar en si son conscientes los responsables sindicales, de que actuando así, no hicieron daño a los peces gordos, los de la calle Preciados, y si a los pequeños, los de la periferia.
A "toro pasado", vista la inutilidad de esta huelga, la inutilidad de estos sindicatos, la inutilidad de sus responsables, alguno ha "arrimado el ascua a su sardina" despotricando contra los sindicatos en general y, de paso, contra el sindicalismo. Yo, que conste, considero la necesidad de tener unos sindicatos fuertes, atados a sus afiliados, no vendidos, que actúen en consecuencia con las demandas de los trabajadores. En España, si hay sindicatos así, son minoritarios. Ahora bien; me parece una temeridad pretender que el sindicalismo en general desaparezca.
Es curioso también, como algunos, interesados, cínicos, "sinvergüenzas", lanzan una y otra vez al aire cada vez que hay huelga, aquello de "respeto por el derecho al trabajo". Vamos a ver; el derecho al trabajo como tal, no existe. El trabajo, como mucho es un deber, una obligación, una necesidad. Para poder mantenernos, necesitamos trabajar. Lo que si es un derecho es la dignidad en el trabajo; un sueldo digno, unas condiciones laborales no abusivas, etc. Eso si es un derecho, pero el trabajo como tal, sean cuales sean las condiciones, sencillamente no. Eso, es la vuelta a la esclavitud. Los esclavos el único derecho que tenían era el derecho al trabajo, y todos los demás derechos, incluso el derecho a la vida dependían de el. Claro que no me imagino a todos estos cínicos y cínicas, abogando por el derecho a unas condiciones laborales dignas. A algunos no les vendría mal leer algo sobre justicia social. Pueden empezar por José Antonio Primo de Rivera, por ejemplo, hombre que escribió mucho y bien sobre el tema y, luego, quien sabe, ¿Queipo, quizá?.
Si alguien, el día después de la huelga me hubiera preguntado; ¿quien ha ganado?, le tendría que contestar como aquel; "Ganar no se quien lo hizo, pero perder, perdió España".
¡Pues eso!

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