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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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miércoles, 6 de octubre de 2010

"Si vis pacem...


para bellum", o lo que es lo mismo; "Si quieres la paz, prepara la guerra", viejo dicho latino, tan de moda hoy, ayer, mañana, siempre, por desgracia.
Según diversos diarios nacionales e internacionales, la U.E. advierte del grave riesgo de atentado terrorista que sufren los países de la Unión, especialmente Francia, Alemania y muy especialmente, el Reino Unido, aunque no descarta a otros, como por ejemplo, como no, España. Según las autoridades comunitarias, no se trata de alarmar por alarmar a la población, el riesgo, es real, muy real y, no es para tomárselo a broma.
Se puede decir que si Afganistán, se puede decir que si Irak, se puede decir que si los talibán. Se pueden decir muchas cosas. Alguien, en los felices años 90, en España, en Francia, en Reino Unido, en Alemania; en particular y, en la Unión Europea en general, se dejó la puerta abierta y dejó pasar radicales con permiso de trabajo, provenientes, no de montes y desiertos lejanos, venían de oasis cercanos, del Mediterraneo sur, del Magreb, de la frontera islámica más próxima a nosotros.
No, no se trata de juzgar y condenar a toda una comunidad, pero cuando uno no mira detenidamente las manzanas del cesto, una por una, es fácil que le cuelen algunas podridas.
En los noventa se patrocinó, se fomentó, se dio alas a la inmigración descontrolada, masiva, de cualquiera que ofreciera a ciertos elementos empresariales sin escrúpulos, trabajo a destajo, de bajo coste y baja cualificación.
Imagino que no es hora de reproches, aunque nunca sea tarde para ello. Ahora es fácil alertar a la población de que; "Viene el lobo", cuando al lobo se le dejó pasar hace años, se le subvencionó, se le permitió construir sus mezquitas, algunas de ellas dirigidas por "lo mejor de cada casa", se difundió un multiculturalismo idiota, un falso sentido de culpa, un progresismo estúpido, una renuncia a los valores sobre los que se fundó occidente. Se cometió la estupidez de entablar un supuesto diálogo de civilizaciones. Se les olvidó la salvedad de que solamente había una civilización; la occidental, la cual, estaba dispuesta a renunciar a su pasado.
Todo esto es absurdo. Si, que alerten a la población, que la avisen del peligro que corremos, pero, ojo, que no nos tomen por tontos. Que vuelvan a levantar los estandartes que han derribado, los ideales que han destruido, las convicciones que han ridiculizado.
No podemos elegir, otra vez el deshonor, por miedo a elegir la guerra. La guerra, la muerte, la destrucción, tienen unos padres; la desidia, la falsa tolerancia, el falso progresismo, la duda, la auto-humillación.
Tenemos el pasado que tenemos, con sus errores y sus aciertos. Aprendamos de unos y otros, sin duda es la mejor arma para combatir a los malos, sus títeres, sus asesinos a sueldo y sus obras.

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