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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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miércoles, 15 de diciembre de 2010

La Verdadera Historia de al-Andalus: Persecuciones contra judíos y cristianos.


Un sinfín de diferencias litúrgicas y doctrinales se interponen entre musulmanes y cristianos, pero nada los aleja tanto a unos de los otros como el hecho de que el islam es la religión de los conquistadores y gobernantes y el cristianismo es la de los conquistados y gobernados. El cristianismo a lo largo de la vida de al-Andalus no pasa de ser un credo meramente tolerado sujeto a muchas restricciones; no se permite, por ejemplo, las ceremonias litúrgicas que tienen por escenario la calle, como las procesiones y está terminantemente prohibido el tañido de las campanas.
En este contexto, en Córdoba, en el siglo IX, surge un grupo formado por sacerdotes y laicos, que se opone tenazmente a la supremacía del islam. Encabezan este grupo un párroco inconformista llamdo Eulogio y un notable mozárabe llamado Álvaro. El ambiente está al rojo vivo cuando el párroco de la iglesia de San Acislo, Perfecto, es acusado de blasfemo y de haber insultado a Mahoma. Durante la ruptura del ayuno por el mes de Ramadán, Perfecto es decapitado. Recordemos que no hace muchos años, la comunidad cristiana y muladí del barrio del Arrabal han sufrido ya en sus carnes el terror impuesto por las autoridades. Bien, pues ni aun así, estas logran apaciguar a los cristianos cordobeses. La ejecución de Perfecto exacerba los ánimos de los cristianos de la ciudad que en éste ambiente se dedican a desafiar las leyes. El siguiente en morír, ésta vez crucificado, es un monje del monasterio de Tábanos, Isaac, y a éste le seguirían; un diácono, Paulo; un monje, Sisnando y dos mujeres, Flora y María. Su delito; blasfemia contra el islam. Así se suceden los martirios uno tras otro, pues los sacerdotes y creyentes que son llevados al cadalso se niegan a reconocer la divinidad de Mahoma y, de renegar a la fe cristiana y, por tanto son acusados de blasfemia contra el islam, delito que conlleva la pena de muerte.
De todos modos, esta propensión al martirio no es bien vista por las autoridades eclesiásticas que ven en peligro la supervivencia de la comunidad cristiana cordobesa y andalusí. Por ello es convocado un concilio bajo la presidencia del arzobispo de Sevilla, Recaredo, animado por el emir, Abd-l-Rahmán II. En defensa de los mártires se alza en solitario la voz del obispo de Córdoba. Los demás padres conciliares deciden prohibir a los cristianos lo que ellos llaman "búsqueda voluntaria del martirio". Se decide que la religión cristiana, de motu propio, vuelva otra vez a la catacumbas, para no molestar al invasor musulmán. De todos modos, uno de los principales cabecillas cristianos cordobeses, Eulogio, será ejecutado en el 859, junto con muchos otros.
Un año despues, en el 860, Mohammed I, hijo de Abd-l-Rahmán II emprende una dura campaña contra los cristianos del emirato. Mohammed arremete contra los cristianos granadinos, ordenándoles que derriben sus iglesias. También licencia a todos los soldados y empleados cristianos, prohibiendo la función de cualquier cargo pública a los cristianos. Algo así como un apartheid medieval.
Así pues, en vista de la nueva persecución anti-cristiana, en Toledo se inicia una nueva rebelión mozárabe contra el emir. Los cristianos toledanos reunen un numeroso ejército, que bajo el caudillaje del mozárabe Chindola ocupa Calatrava. El emir reúne entonces un poderoso ejército, pero es vencido estrepitosamente por los mozárabes toledanos en Andújar, llegando a amenazar a la misma Córdoba. Así las cosas, Mohammed decide dirigirse deréctamente contra Toledo, logrando hacer caer a Chindola en una emboscada junto a unos 8.000 de sus hombres en el valle del Guadalete.
Las crónicas dan las cifras de 20.000 bajas cristianas y, aún así, Toledo sigue permaneciendo rebelde hasta su ocupación final en el 873.
Pero es un siglo depués cuando se produce una de las matanzas más silenciadas y, no por ello, menos atroces, de la historia de al-Andalus; la matanza de judíos en Granada en diciembre de 1073. La causa, al parecer, según las exiguas crónicas musulmanas, reside en el aumento progresivo del poder y la influencia de la minoría judía de la ciudad. El emir granadino, Habbus, había elejido como visir al judío emeritense Shamuel Ben Negrella, siendo la primera vez que un judío ocupaba tan alto puesto en un emirato musulmán. Tras la muerte de Habbus, su hijo, Badis, mantiene a Ben Negrella como visir y tras la muerte de éste, confía el cargo a su hijo Yosef. Esto disgusta a los árabes, los cuales hacen propagar el rumor de reuniones secretas de Yosef Ben Negrella con el emir de Almería, con objeto de dar a éste las llaves del reino granadino. El barrio judío de la ciudad es asaltado por los musulmanes. Se producen infinidad de asesinatos de hombres, mujeres y niños. Las crónicas, de origen árabe, son parcas al respecto, no dan cifras. La población judía de Granada se redujo al mínimo y, la mayoría de los supervivientes emigrarían a Sevilla, que pasó a ser centro del judaísmo andalusí y peninsular.
Nos han contado, por activa y por pasiva, la "prodigiosa interreligiosidad de al-Andalus", la convivencia de las tres religiones del libro bajo la media luna islámica y la tolerancia de los emires y los califas andalusíes hacia cristianos y judíos. Durante toda la existencia da al-Andalus, en las zonas peninsulares dominadas por los musulmanes, la mayoría del tiempo sólamente hubo una limpieza étnico-religiosa tras otra. ¿Quien niega que hubo periodos de tiempo, más bien cortos, en los cuales lqa convivencia interconfesional existió?. Si. Es verdad. Pero durante la mayor parte del tiempo en la existencia de al-Andalus, hubo matanzas, progroms, persecuciones y deportaciones, por parte de los musulmanes hacia el distinto, el diferente, el que se negaba a seguir la religión oficial.
Es curioso que para los historiadores modernos, la única persecución digna de mención es la que sefrieron musulmanes y judíos por parte de los cristianos después de la conquista castellana de Granada, en 1492. Si quieres saber de éstos hechos ocurridos durante la España musulmana tendrás que sumergirte, buscar con ahinco en libros, en los escritos de historiadores proscritos y políticamente incorrectos. Y sin embargo, todo ésto sucedió, ocurrió, tuvo lugar.
Al-Andalus no fue ningún vergel de convivencia interconfesional.

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