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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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martes, 8 de marzo de 2011

La Crisis y la Historia.


Si estudiamos pormenorizadamente la historia de las distintas civilizaciones que en el mundo han sido, nos daremos cuenta de que la caída de unas y el paso a otras nuevas, no se produce de un día para otro, de buenas a primeras. Se va produciendo a lo largo de décadas, poco a poco, inflándose como una burbuja, hasta que la civilización en cuestión estalla, no pudiendo aguantar más los niveles de decaimiento que dan con ella en el suelo. Si abrimos cualquier libro de historia, al tratar el tema de la caída de cualquier imperio, de cualquier civilización pasada, el historiador desgranará, una a una, las causas por las cuales esto sucedió. Leeremos, por ejemplo, crisis demográfica, crisis cultural, crisis de las ciudades, crisis de la agricultura... Todas ellas serán explicadas por el historiador, todas ellas serán desgranadas y clasificadas hasta reunir todas las piezas del puzzle histórico del deceso de una cultura. En unas pocas páginas se nos relatará lo que duró lustros, décadas, incluso siglos de decaimiento, hasta que un sistema, un imperio o una civilización, fue a dar con sus huesos en el cementerio de la historia.
Nuestra civilización también, como les pasó a otras muchas a lo largo de la historia, está enferma, está herida de muerte, y no podemos hacer nada por hacer que se cure. Se puede, como nos está pasando a nosotros, morir de éxito. También se puede morir de contradicción. Nosotros estamos muriendo, en estos días, ahora mismo, de ambas enfermedades.
Nos hemos dotado, para nuestro modo de vida de un sistema de crecimiento infinito. Una economía que no crece, es una economía muerta, decimos. Eso si, para ello, necesitamos ingentes cantidades de materias primas, así mismo, infinitas, y a bajo precio. El crecimiento de un país, no se mide por el bienestar de la mayoría de sus ciudadanos, ni por las diferencias de renta que hay entre sus ciudadanos ricos y sus ciudadanos pobres. Se mide por la capacidad de consumo o de productividad, o de ambas cosas a la vez. Para ambas cosas una economía plenamente desarrollada necesita disponer de ingentes cantidades de petróleo, de gas natural, de energía barata y fácil de obtener.
Los varemos que nos dicen que China es un país emergente, no son los índices de desigualdad que hay entre sus ciudadanos, ni de escolarización, ni de médicos por habitante. Nada de eso. Los varemos que nos dicen que China es un país emergente son; la capacidad de consumir materias primas baratas, por parte de su industria, para crecer y a su vez producir, y en un futuro, la capacidad por parte de sus ciudadanos para consumir. Para ello necesitará de cada vez más cantidades de petróleo, gas y energía barata. Por tanto tenemos a China, a India, a Brasil y a otros, llamando a las puertas del primer mundo, con los argumentos de este para crecer, pero dependiendo de unas materias primas, finitas, limitadas. No hay suficiente petróleo para todos, si seguimos creciendo así. Tampoco otras materias primas. Esa es la causa, por ejemplo del conflicto en Libia. Fue tambien la causa del conflicto en Iraq y en Afganistán, y ha sido la causa de los distintos confictos que ha habido en los últimos cuarenta años.
Hoy, hay gente que nos dice, por activa y por pasiva que China será, en un futuro próximo, la primera potencia mundial. Permitan que lo dude. La próxima primera potencia mundial que releve a los Estados Unidos y a la Europa Occidental en el liderazgo mundial, aún está por asomar la cabeza. Eso si, no será una dictadura comunista de mil millones de siervos-esclavos. Será el país que logre que el crecimiento económico se corresponda a las necesidades reales de su población, que logre una economía basada en el crecimiento responsable y en el bienestar de todos. Por supuesto, el sistema de ese país deberá ser democrático. China, por lo tanto no me vale.
Estamos asistiendo, día a día, a la caída de unos protagonistas, y a la subida de otros. Hasta que esto termine de reajustarse, pasarán lustros, décadas, quizá un siglo. Nadie lo sabe. Todavía tendremos que sufrir mucho. Los finales de ciclo son siempre dramáticos.
Al final, de lo que se trata es de haber aprendido la lección, de aprender de la historia para no volver a cometer los mismos errores.
¿Podremos hacerlo?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La historia, verdaderamente nos enseña cosas. Si aprendieramos de ellas, no seríamos personas. Saludos.

Anónimo dijo...

joder, pues menos mal que no ves a China arriba. Ahora es la primera potencia mundial. Tienen en sus manos toda la deuda pública de paises como los Estados Unidos. Casi nada al aparato.¿Te parece poca cosa?. Menos endeudarse y mas currar y menos bla,bla,bla.