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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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viernes, 8 de abril de 2011

La Verdad.


Es condición indispensable, si queremos salir del laberinto en el que nos hemos metido, usar cómo hilo a la verdad. Pero: ¿Qué es la verdad?. O mejor dicho: ¿Cual es la verdad? Porqué cada uno tiene su propia verdad. La verdad de la macroeconomía y los mercados, la verdad de la microeconomía, de la economía doméstica, del empresario, del asalariado, del especulador, del especulado, de los políticos...¡Hay tantas verdades!. Y todas y cada una están expuestas con grandes dosis de fundamento, o no, según se mire. Todos huyen cómo de la lepra de la única verdad que nos puede sacar de la ciénaga: La del sentido común y la de la vuelta a la economía real.
La verdad nos dice que las clases medias-bajas hispánicas dedican entre el 60 y el 70% de sus exiguas rentas a pagar una vivienda, bien sea esta en régimen de alquiler, bien sea esta comprada mediante una hipoteca leonina, con unas condiciones vejatorias. La verdad nos dice que, por ejemplo, en Alemania, el ciudadano medio dedica un exiguo 30% de un más que aceptable salario, a la misma cosa. El resto lo puede dedicar tranquilamente a consumir: Irse de vacaciones a Mallorca, a tostarse al sol borracho como una cuba, tener una segunda vivienda en la costa española, tener un buen coche, pagar peajes en las mejores autopistas de Europa, o simplemente, se puede dedicar a ahorrar. Esa es la verdad, la auteéntica, la que nos interesa a la mayoría.
Esa misma verdad nos dice, que el ciudadano español medio, para hacer lo mismo que el alemán, tiene que endeudarse hasta el moño. El consumo de bienes y servicios en España, está por los suelos, porque depende del crédito, porque la patronal, se niega a fomentar la demanda pagando sueldos del primer mundo, haciendo contratos dignos y estables y, como hace la patronal del mundo civilizado, arriesgando.
Alemania está cómo está, no por las exportaciones al exterior, cómo dicen los telepredicadores económico-televisivos. Que también está así, arriba, gracias a esas exportaciones. Alemania está cómo está, gracias a la demanda interna, mayormente, y a la estabilidad laboral de sus ciudadanos, y a que no se tienen que endeudar hasta las trancas con el ladrillo y a qué allí, el empresariado arriesga, no está a expensas de ver que es lo que privatiza el estado a precio de saldo, a costa de la corrupción político-inmobiliaria y a costa del empleo tercermundista que ofrecen, etc, etc. Encima, algunos, ni aún así son capaces de prosperar. Son tan malos, tan ineptos, tan cretinos, que aún contando con todo las ventajas oligárquicas del mundo, están en la más absulutas de las ruínas, fruto de su avaricia, de su irresponsabilidad y su falta de escrúpulos.
Esa es la verdad. Ahí está la crisis. Una crisis que está firmemente asentada en unos pilares de corrupción político-empresarial, de nepotismo y de inmoralidad, permitida por una mayoría de la población, que la ha consentido, la ha votado y ha convivido con ella durante lustros.
La verdad, no sólamente nos hará libres, sino que nos hará prósperos. Para salir del agujero es imprescindible hacer uso de la verdad. Sino es así, prepárense para lustros de pobreza y desamparo.
La vedad es el primer paso hacia la recuperación.
Lo iremos contando, Dios mediante.

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