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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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viernes, 1 de abril de 2011

¿Se puede ser incongruente con uno mismo?


Dice la leyenda, urbana, rural o mixta, que el ex presidente del gobierno, don Adolfo Suárez, llamaba al ambiente cortesano, malsano y cainita, de la capital de España: "La Cloaca Madrileña". Es una leyenda. No sabemos si es verdad, aunque suponemos que algo de verdad hay, como en toda leyenda, si miramos al pasado y comprobamos lo que tuvo que soportar el ex presidente en los años en los que le tocó gobernar.
Esa cloaca madrileña, o mejor dicho, esas pequeñas cloacas que son las tertulias de opinión y desinformación pseudo-periodísticas, en las que tanto se habla, en las que tan poco se soluciona, eran víctimas esta pasada semana, la que nos disponemos a enterrar, de varios ejercicios de incongruencia, unidos a los habituales de intoxicación y propaganda.
Empezaba la cosa con el discurso del Príncipe de Asturias ante el de Gales. Don Felipe sacaba a relucir, hacía referencia, al eterno problema entre Gran Bretaña y España: Gibraltar. El heredero a la silla monárquica hispánica hacía referencia a ello, y el heredero a la silla monárquica británica, no se daba por enterado. Era congruente, Carlos de Inglaterra con la política llevada a cabo por los gobiernos de su país en los últimos doscientos años: El Rey, o la Reina, y su familia, reinan pero no gobiernan. Tampoco opinan sobre temas complicados y espinosos, así que optó por callar, siendo así dueño de su silencio y no, esclavo de sus palabras. El que no estuvo muy afortunado fue el Príncipe de Asturias, aunque sea jaleado por los tertulianos de las cloacas. ¿Cómo se puede sacar el tema de Gibraltar, cuando el gobierno español ha sido tan incongruente con si mismo, reconociendo al gobierno de la plaza como parte integrante de las negociaciones, como parte a tener en cuenta, en contra de lo que se estuvo haciendo siempre? Los británicos son congruentes. Los incongruentes somos nosotros que a cada nuevo ocupante de la Moncloa hablamos en un idioma diferente. Quizá por ello, Gibraltar, seguirá siendo siempre británico.
Se escandalizaban también las cloacas de la supuesta opción por la independencia del ex presidente de la Generalidad, don Jordi Pujol. Ésto es más de lo mismo. ¿Quién es el incongruente? Verán ustedes, Pujol es nacionalista, siempre lo ha sido, siempre lo será. El objetivo de todo nacionalista que se precie es la independencia de lo que el cree, es su nación. ¿Quién es el incongruente? Pues quien hace treinta años, en la "gloriosa" transición, le dio alas, armas, utensilios a los nacionalistas para emprender el camino hacia la independencia. Ni más ni menos. A mi no me sorprende que Pujol quiera la independencia, lo que me sorprende es que los que no la quieren (Supuestamente) le allanen el camino.
Y para terminar: Otra ración de Portugal, intervención y ruina. En las últimas horas, el país hermano, ha reconocido que las cifras que ha dado de déficit público están mal. Vamos; qué ha mentido, qué las cifras han sido maquilladas, qué el déficit es bastante más que el que reconocían ellos. Siguen así nuestros hermanos la estela iniciada por Grecia, de copiar en los exámenes, de no confesar los pecados, de engañar al "profe". Hace años, desde Alemania se sentaron las bases para la política económica de la Unión Europea. Estas bases, cómo no podía ser de otra forma, tienen más que ver con la economía, la sociedad y la política alemanas que con las del resto de Europa, o por lo menos, que las de la Europa mediterranea. Los alemanes fueron coherentes con ellos mismos, con su manera de ser, con su manera de pensar, con su manera de producir y con su manera de ver la vida. Los que no fuimos tan coherentes fuimos los españoles, portugueses, italianos, griegos...No fuimos nada congruentes con nosotros mismos. En un momento dado, para seguir el ritmo marcado por Alemania, decidimos tirar de "libro de estilo" y falsear cifras. Nos auto-engañamos y engañamos a los demás. Ahora se preguntan en la Europa centro-europea, si lo de Portugal y lo de Grecia, no será un mal que afecte a países más grandes, por ejemplo España. El copiar en un examen es una tentación demasiado grande para un mal estudiante. De todos modos en las cloacas opinadoras se nos sigue diciendo que España está muy bien donde está, en el euro, echando el bofe por seguir el ritmo de Alemania, un país que es una máquina de producir, de hacer dinero, de exportar, de crear, de innovar. Igualito que nosotros, vamos. Nos presentamos al examen sin haber estudiado y lo estamos pagando.
¿Se puede, por tanto, ser incongruente con uno mismo? Yo creo que si. Somos el vivo ejemplo.

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