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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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domingo, 12 de junio de 2011

"Desinstitucionalización" (¡Qué palabro!)



Vivir de las instituciones y en las instituciones, no es vivir por y para las instituciones. Servirse no es servir.
Los partidos se deben "desinstitucionalizar" (Perdón por el palabro). Esto es que partidos, sindicatos, agrupaciones empresariales y toda aquella institución, asociación o grupo, que con o sin, ánimo de lucro, estén o pretendan estar al servicio de los distintos estamentos de la sociedad, deben salir del presupuesto, de la asignación estatal, por ley, por bemoles, porque si.
En una democracia que se precie de serlo, digna de llamarse así, los partidos políticos y cualquier otro tipo de asociación social, debe responder a la demanda de sus asociados, afiliados, votantes, donantes, simpatizantes, en definitiva, debe responder a aquellos a los que dice representar.
Los partidos políticos, sindicatos y asociaciones empresariales, son parte integrante de la mano del estado, dominado por la oligarquía, que nos atenaza desde hace más de treinta años. Su labor está hoy muy en entredicho y existe un grave peligro de que esa sociedad a la que ya no representan, se agarre del brazo del primero que pase y le prometa un poco de orden, un poco de dignidad, un poco de honradez a cambio de renunciar, quizá, a un poco de libertad. España no sería ni el primero ni el último país que hecho esto.
Luego está la desidia de la gente, de la mayoría de la gente y el "juliganismo" del que hace gala la sociedad española, elección tras elección, con sus votaciones a ciegas, con sus tapamientos de nariz. Así, el actual sistema y la "institucionalización" de los políticos son aprobados, indirectamente, por la mayoría de la sociedad.
Tampoco somos caso único en esto. Recordemos el tristemente famoso "pentapartito" italiano, tras la II Guerra Mundial, y el caso, más próximo en el tiempo, y más prolongado, del PRI (Partido Revolucionario Institucional) mejicano.
En España no hay un sistema democrático. En España hay un sistema de partidos, que no es, ni tiene que ser, domocrático. Más bien todo lo contrario.
Y sin embargo esto tiene una cura muy fácil, y a la vez, muy difícil. Sencillamente sacar a las organizaciones políticas, sindicales, empresariales, de todo tipo, de los presupuestos generales del estado. Este sería el primer y el más firme de los pasos a dar en busca de una verdadera democracia.
Ahí es nada.

2 comentarios:

José Antonio del Pozo dijo...

En ese primer paso que apuntas, de acuerdo. Pero el peligro que describes más arriba -quién se pueda beneficiar de ello- subsiste también.
Saludos blogueros

Viriato, pastor lusitano. dijo...

Precisamente por eso, para evitar ese peligro, es el porque los partidos tienen que salir del presupuesto e ir hacia la gente. Saludos