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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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sábado, 13 de agosto de 2011

Jugar con fuego.



Se están produciendo las primeras detenciones en el Reino Unido, después de las batallas campales de la semana pasada, que sembraron el caos, la destrucción e incluso la muerte, en las calles de Londres, sobre todo, y de otras grande ciudades británicas. Llama la atención que muchos de los detenidos sean "niños" de 11 a 14 años.
En Lloret de Mar se ha liado la "gorda" por el cierre de una discoteca. Miles de jóvenes, en su mayoría extranjeros, "turistas", por las calles de la localidad gerundense, destrozándolo todo y emprendiéndola a palos con la policía. Lloret, por desgracia, es uno de los puntos de referencia de las agencias de viaje, sobre todo británicas, a la hora de vender a los jóvenes de aquel país, desenfreno, alcohol, droga, sexo y, sobre todo, permisividad por parte de las autoridades. La gota acaba de colmar el vaso.
Hace unos años, en Cáceres, cuna del "botellón", se produjeron una serie de protestas masivas por parte de los jóvenes universitarios. El motivo no eran las tasas universitarias, la mala calidad de la enseñanza, le deficiente mercado de trabajo o el futuro gris que se les iba a aparecer a la vuelta de la esquina. El motivo, asómbrense, era el adelanto de la hora de cierre de los bares de "La Madrila", la zona de copas de la capital cacereña y las restricciones que el ayuntamiento de la ciudad extremeña les ponía para hacer botellón en la Plaza Mayor. Esto ocurría hace unos quince años. La cosa prometía, ya.
Hace unos días leía en un diario digital la noticia de que subía cada vez más el porcentaje de padres que pedían ayuda a las instituciones por sufrir, por parte de sus hijos adolescentes, en muchos casos, violencia física contra ellos.
¿Qué está pasando? ¿Cómo hemos podido llegar a estas cotas de barbarie?
Algunos achacan estas circunstancias a la mala calidad de la enseñanza. Puede ser. Pero yo creo que todo esto va mucho más allá.
Llevamos muchos años confundiendo libertad con libertinaje, dando todo tipo de derechos sin contra prestación alguna en lo que a los deberes se refiere, sobre protegiendo a los adolescentes, mal criándolos y sobre todo, no preparándolos para la sociedad que se van a encontrar, que va a ser muy dura.
Quizá, la violencia sufrida en estos últimos días por los británicos tenga mucho que ver con esto, con la impotencia de verse despertados de un profundo sueño, de que "papá estado" estuviera siempre al quite, de tener que competir en un mercado de trabajo a la baja, con gente que viene de países pobres, en algunos casos bien preparados, con una nada deficiente formación y, eso si, que cobrarán menos por el mismo trabajo.
Debe causar una honda impotencia el saber que por mucho que estudies, por mucho que te formes, por mucho que te esmeres, va a ser el factor coste laboral el que va a preponderar en los próximos años, por encima de si eres o no autóctono. A eso le sumas unas familias desestructuradas en una sociedad desestructurada, un consumismo sin sentido, una idiotización colectiva y una generalización del factor drogas y tendrás un maravilloso coctel explosivo.

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