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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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jueves, 20 de octubre de 2011

Eso es coherencia; si Señor.


Según un informe de Amnistía Internacional, los países que hoy apoyan la llamada "primavera árabe", fueron en su momento los que armaron a las dictaduras contra las que combaten los movimientos revolucionarios en estos países.
Esto es coherencia, no cabe duda.
Todo esto ya lo sabíamos.
Como sabemos que la "primavera árabe" esconde tras de si los mismos intereses que escondían los dictadores ahora depuestos.
Detrás de Ben Alí, de Mubarak, de Gadaffi, incluso de Sadam Husseín en su día, se escondía la oscura mano del petróleo, del gas natural y del control de la economía mundial a través de ellos.
Repito; todo eso ya lo sabíamos, y si no lo sabíamos, al menos lo intuíamos, pero no está mal, de vez en cuando, recordarlo. No por nada, porque esta sociedad poco o nada puede hacer, y aunque pudiera, es una sociedad dormida, bobalicona, hiperconsumista, ajena a los traqueteos de la política y de la economía.
Las consecuencias de esto son las que nos despertarán de nuestro letargo, de nuestra duermevela.
Ahí tenemos al Egipto post Mubarak, sumergido en conflictos interreligiosos, los cuales no sabemos donde irán a parar, si en nada, en algo poco importante o en una limpieza étnico-religiosa más, con miles de muertos y de desplazados. Egipto; llave para muchas cosas en Oriente Próximo, corre el peligro de caer en manos poco adecuadas, y todo por la manía de algunos de hurgar en heridas ajenas.
Ni que decir de Libia y Túnez; países donde no existía apenas conflictividad religiosa, y en los que se empiezan a ver los primeros brotes.
Todo ello a unas pocas millas naúticas de distancia desde nuestra Península ibérica.
Así pues, reflexionemos. Pero no por mucho tiempo, no vaya a ser que nos acabe agarrando el toro.

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