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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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lunes, 26 de diciembre de 2011

La misma medicina otra vez; ¡no!.


No Dejo de pellizcarme y agradecer la desaparición del escenario público, de la vida política, la imagen tenebrosa de Rodríguez Zapatero. La razón de mi alegría de la desaparición de ZP, es porque ahora, verdaderamente, quizá, empecemos a ver la realidad, tal y como es. Quizá ahora, los árboles nos permitan ver el bosque, aunque este no nos guste mucho. En el otro lado de la balanza está la afición de los españoles al vino y rosas, mezclado con la tragicomedia. La verdad es que no tenemos término medio para nada, y claro, así nos va.

Rajoy y su gobierno empiezan a dar sus primeros pasos. Ya se han anunciado medidas, como subir la pensión, este año si, a los jubilados. También se ha anunciado la recuperación de la desgravación fiscal por la compra de la primera vivienda. Aquí me quiero parar. Sostenella y no enmendalla. ¿Es que vamos a volver a caer otra vez en el mismo error?. Algunos se creen que esto es el año 96. ¿Hasta cuando vamos a seguir adorando al becerro de oro del ladrillo?

Cierto es que hay intereses, demasiados intereses de sectores con mucho peso, como la banca, implicados en el sector. Muchos guardan miles y miles de metros cuadrados, bajo siete llaves, inflados, irreales, fruto de la burbuja inmobiliaria que nos ha costado años de estabilidad económica. Cuando todavía no hemos vendido los retales de la anterior orgía, algunos, insisten en meternos en otra, que puede ser fatal.

En vez de llevar al sector de la construcción al papel que le corresponde, hemos decidido, lo ha decidido Mariano Rajoy por nosotros, volver a darle los galones de capitán general con mando en plaza. El entrante gobierno ha resuelto ir al pan para hoy y hambre para mañana. ¿Cobardía? ¿Intereses creados? De todo hay un poco. El caso es no aprender del pasado, del más inmediato pasado, no hace falta irnos a la época de Don Pelayo.

Se ha decidido salvar el culo de los que lo hicieron mal, de los que nos llevaron a la crisis. Se ha decidido, entre los restos del naufragio del SOE y la nueva botadura del PP, llevarnos al mismo sitio de donde venimos. ¿Es que en este país no se sabe hacer otra cosa que construir pisos? ¿Donde está la apuesta por la competitividad? No se sabe.

Podemos estar naufragando antes de empezar la singladura. No valen hoy los mismos métodos que en el pasado. O se pone al país a trabajar, no solo en poner ladrillos, o esto será el caos. Además es que todo lo que no sea la rebaja del precio de los inmuebles y el cambio de mentalidad del país con respecto a la vivienda será introducirnos, una y otra vez, en el ojo del huracán.

Cuidado. No estamos para bromas.

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