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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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miércoles, 25 de enero de 2012

Torre de Babel.



Cuenta la Biblia qué una vez, en toda la tierra, todos los hombres hablaban la misma lengua y usaban las mismas palabras. Estos hombres, descendientes de Noé, tras el diluvio con el que Dios castigó a la tierra por su maldad, al emigrar a oriente, encontraron una llanura en el país de Sanaar y se establecieron allí. Cuenta la Biblia como los hombres se dijeron unos a otros; "Hagamos ladrillos y cozámoslos al fuego", y así lo hicieron. Luego dijeron; "Edifiquemos una ciudad y una torre cuya cúspide toque el cielo. Hagámonos famosos y no andemos más dispersos por la tierra". El Señor descendió para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban levantando, y dijo: "He aquí que todos forman un solo pueblo y hablan una misma lengua, y éste es sólo el principio de sus empresas. Nada les impedirá llevar a cabo todo lo que se propongan. Pus bien, descendamos y confundamos su lenguaje para que no se entiendan los unos con los otros"; y así el Señor los dispersó de allí por toda la tierra y dejaron de construir la ciudad. Por eso se llamó Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de todos los habitantes de la tierra y los dispersó por toda su superficie (Génesis 11, 1-9).

Tenemos aquí el porqué Dios dispersó a los hombres por toda la tierra e hizo que estos crearan las diferentes naciones, los diferentes pueblos, las diferentes razas, las diferentes lenguas. Esto lo hizo Dios, sin duda por la soberbia de los hombres. Cuenta la Biblia, que tiempo antes, Dios había castigado a la tierra con un diluvio universal, enfadado por la crueldad humana. Pero ese mismo Dios ordenó a Noé que construyera un arca y metiera en el una pareja de cada una de las especies que habitaban en la tierra y que los salvara del diluvio junto a él y a su familia. Pasado ese episodio, el hombre volvía a llenarse de soberbia, a no conformarse con lo que Dios le había dado aquí en la tierra y decide construir una torre que tocara los cielos, con el único objetivo de hacerse famosos, según nos relata el Génesis. Así pues, es gracias a la soberbia, a la cerrazón, a la falta de sentido común humanas, que Dios tuvo que confundir al hombre y hacer que se dispersara.

Tremenda lección; ¿verdad?. La soberbia, la cerrazón y la estupidez humanas, ahora, una vez más, nos están llevando al caos, y todo porque algunos, unos pocos, han decidido hacer caer las fronteras, han decidido ir a por el crecimiento infinito, una economía global que se contradice con el sentido común; en definitiva, han decidido construir una torre que toque el cielo, con el objetivo de dominar el mundo, nada más y nada menos. Otra vez la soberbia, otra vez la cerrazón, otra vez la falta de sentido común, otra vez la estupidez.

Para algunos, el sentido común es lo que estamos viendo estos días: La pérdida de soberanía de los estados, el control del déficit por parte de organismos supranacionales ajenos a los intereses de los ciudadanos de cada país, sin contar con su opinión, el crecimiento infinito, la depredación, la corrupción, el nepotismo, la mayor diferencia entre ricos y pobres, el cortoplacismo; todo para construir una quimera; una nueva torre de Babel, la Unión Europea, la globalización económica mundial, el nuevo orden mundial; en definitiva, el caos y la pobreza desencadenadas por un absurdo sueño de unos pocos.

Me pregunto que tendrá preparado el Todopoderoso esta vez.

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