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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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martes, 14 de febrero de 2012

Alimentación y educación.



A menudo se nos dice, machaconamente, que la generación actual de niños y jóvenes, son víctimas de la LOGSE, pintando a esta como el mal absoluto, el principal de todos los males, la llave que ha abierto la puerta de par en par a la crisis de moral, a la cultura del mínimo esfuerzo, a la idiotización colectiva y a la mala educación de la que hacen gala nuestros infantes. No digo yo que no sea así. Pero las normas educacionales de los países, no pueden hacer milagros, pueden ser malas, como la española, pero si no hay un esfuerzo natural del individuo, dará igual.
Como ejemplo, podemos tomar otros problemas que la juventud y la infancia tiene pero que son tan importantes o más, que el ser un pequeño necio, mal educado y consentido. Ese problema es el sobrepeso. Si; si, no se me queden mirando así. He dicho el sobrepeso. Además el sobrepeso infaltil y juvenil en España, viene del mismo origen que la mala formación, el nulo ejemplo que se da a los niños en los hogares. Se estima que para dentro de veinte años, entre el setenta y el ochenta por ciento de la población española sufrirá las consecuencias del sobrepeso: Enfermedades coronarias, diabetes crónica, cáncer...
Parece mentira, pero esto, también tiene mucho que ver con la educación, como decíamos antes. A mi me enseñaron que la formación era la que un niño o un joven adquiría a lo largo de los años en el colegio, después en el instituto de enseñanza secundaria y, si llegaba, después en la universidad. Me enseñaron también que por bueno que fuera un método de enseñanza, si al individuo en su casa no se le habían infundido ciertos valores, no había nada que hacer. Así, si el papá de la criatura era un mentecato, y había introducido al niño a lo largo de los años en el noble arte de la "mentecatez", por más que se pusiera a su disposición, los mejores temarios, los mejores maestros y las mejores condiciones, el infante seguiría, si o si, la carrera paterna, y sería un maestro de lo que le habían inculcado en casa.
De la misma manera, veo, escucho, siento, a muchos papás y mamás, muy preocupados por lo que le ponen a sus vástagos en los comedores escolares. Qué si deben de comer equilibradamente. Qué si le deben dar legumbres. Qué si verdura. Qué si pescado. Qué si deben quitar las máquinas expendedoras de chucherías de los centros escolares. Que si patatín, que si patatón. Todo eso está muy bien, pero he aquí que llega el fin de semana, y mamá está cansada, y papá no sabe hacer un huevo frito a derechas, y los niños a cierta edad están más que asilvestrados, son un plomo, y cualquiera los aguanta todo un sábado y un domingo en casa, y papá y mamá, han pensado que sería buena idea irse a dar una vueltecita al centro comercial más próximo, y soltar por allí a los nenes, para que campen a sus anchas, importunando tirios y troyanos y para que recuperen todas las calorías que no han consumido en el comedor escolar durante la semana, porque papá y mamá, y todos los papás y mamás del AMPA del colegio, han montado bien el pollo para que el menú de los nenes sea equilibrado y nutritivo, bajo en grasas, nulo en colesterol y rico en hierro, pero un día es un día, o dos, que son sábado y domingo, que los nenes se pasarán en el centro comercial comiendo todo lo que durante la semana le prohiben comer en el colegio y viendo como papá y mamá, tirando de una tarjetita de plástico de colores, consiguen tooooodo lo que se les pone por delante, sin apenas despeinarse.
¿Se dan cuenta? La educación y la nutrición van unidas. El que mamá o papá se nieguen a meterse en la cocina y opten por la vía fácil, tirar de tarjeta y soltar a los niños en el centro comercial, es un ejemplo de opción por lo fácil, el mínimo esfuerzo llevado a máximos. Es que a lo mejor no saben cocinar, puede decir alguien. Bien, pues otro ejemplo de mal comportamiento. Si uno no sabe, se aprende, o por lo menos se intenta.
¿Se dan cuenta, como por mucho que los colegios y los poderes públicos hagan por poner al alcance de los niños los mejores medios educacionales, lo pueden llegar a fastidiar los progenitores? ¿Se dan cuenta que en el futuro, tendremos mucho más de la mitad de la población, con sobrepeso y lo que es peor, hechos unos auténticos mentecatos? Gracias a quién, a la LOGSE, no: a papá y a mamá, que optaron por la vía fácil, no solo en lo que a alimento corporal de sus hijos se refiere, sino también al alimento moral y social. Muy importantes también.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Vale, desde ahora en vez de alguna chuche los Sábados le pondremos al nene un cilicio.

Viriato, pastor lusitano. dijo...

Jajajajaja. Muy agudo!!. No; verás, con que no exijas al sistema el ejemplo que tu no seas capaz de darle, me vale. Saludos