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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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viernes, 24 de febrero de 2012

Un país normal.



Sería estupendo vivir en un país normal. Si; claro que si. Por qué no. ¿Sé imaginan?. Un gobierno normal, unos ciudadanos normales. Ya; pero eso es tan difícil.

En un país normal, por ejemplo, en épocas de vacas flacas, en épocas de sequía económica, al gobierno de la Nación elegido por todos no se le ocurriría, ni se le pasaría por la imaginación siquiera, con cinco millones de parados a las espaldas, sacar a la luz una reforma laboral por la que se facilitara el despido. En un país normal, tampoco se le ocurriría al ministro de economía de turno, ni al de trabajo, ni siquiera al presidente, reconocer en alta voz, que la reforma laboral no iba a crear empleo. No; en un país normal esas cosas no pasarían, porque sería un ejemplo de cinismo, de mala leche, de crueldad gratuita e innecesaria hacia los ciudadanos que te han elegido.

En un país normal, los colegios tendrán todos calefacción,aire acondicionado y, no habría recortes en la sanidad, ni en la educación, ni en las pensiones. Si; en un país normal pasaría eso porque el gobierno del país normal no se gastaría el dinero de los ciudadanos de ese país en aeropuertos en los que no despegan aviones, en premios de Formula 1, en cajas de ahorro quebradas y mal gestionadas, en EREs fraudulentos, en linear ferroviarias de alta velocidad sin pasajeros, en pagar comisiones millonarias por organizaciones de eventos al yerno de algún regente, en abrir embajadas que no sirven para nada y no representan a nadie, en subvencionar cultura que ni ve, ni oye, ni lee nadie.

En un país normal, sus dirigentes ni se plantearían el tema de albergar a un mega millonario norteamericano que viniera a ese país normal a abrir una serie de mega casinos, estilo Las Vegas, pidiendo se le eximieran de todas las obligaciones a los que cualquier hijo de vecino estamos obligados. No; los dirigentes de un país normal echarían a patadas a un individuo así. No se plantearían el que un tipo así viniera a sentar sus reales en nuestro territorio por muchos puestos de trabajo que prometiera. Por supuesto en un país normal, a ningún político se le ocurriría decir en público que para acoger a semejante tipo, si hacía falta crear una "isla fiscal" y saltarse a la torera las leyes que hiciera falta, se haría. En un país normal a ese o esa individua, se le echaría inmediatamente de la vida pública.

En un país normal, alguien que fuera de liberal, no se le ocurriría financiar via exención de impuestos la contratación de mayores de 45 años, ni de menores de 30, de parados con prestación. No; en un país normal, si alguien hiciera esa propuesta no sería declarándose liberal y, si lo hiciera, inmediatamente sería tachado de cínico y mentiroso por parte de los verdaderos liberales.

Todas estas cosas y más, son las que ocurrirían en un país normal.

¿Se animan a vivir en un país normal?

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