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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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sábado, 31 de marzo de 2012

Y ahora; ¿qué?.



Han pasado las elecciones en Asturias y en Andalucía. Tres meses se ha tirado el Partido Popular, escondiendo sus verdaderas intenciones, no fuera a ser que cayera derrotado en estas dos citas electorales y, al final, va y pierde las dos. Vamos; que al final puede que se le escapen los gobiernos autonómicos tanto de Andalucía como de Asturias. La verdad; no se puede ser más torpe.

Ha pasado ya la huelga general. Una huelga institucional, llevada a cabo por elementos de la casta gobernante. Llevada a cabo por unos sindicatos estatalizados, amaestrados, dormidos, que ya sólo se representan a si mismos, y a veces da la sensación de que ni eso. El 29 de marzo pasará a la historia cómo el día de la infamia. Todo, absolutamente todo, estaba pactado, incluso está pactada la reacción del gobierno tras la huelga. Si; harán como que negocian y al final el gobierno del Partido Popular rebajará las exigencias de la reforma laboral. Destensará algo la cuerda y dará un poco de aire a los sindicatos. Cederá en algo, en poco. Mariano sabe que no se puede cargar a la parte de la casta, que se ocupa de organizar a los trabajadores. Eso supondría que estos se quedaran fuera del sistema, y por tanto sería el primer paso hacia el derrumbe incontrolado de este simulacro de democracia. Las serpientes de cascabel nunca se suicidan.

Y en el panorama más próximo esta nuestra credibilidad. Mariano se ha puesto a ello, a que nos crean fuera de nuestras fronteras, aprobando una batería de medidas, que según algún diario conservador, roza la economía de guerra. Ya será menos.
España, fruto de la baja renta real de su demanda y, fruto de dedicarse casi exclusivamente al ladrillo y al turismo, y del crédito barato y masivo, tiene una de las mayores deudas privadas del mundo. Esto preocupa sobremanera a nuestros acreedores. No se fían del sistema bancario y financiero español, en contra de lo que pasa con otros países, por ejemplo Grecia, de los que desconfían fundamentalmente por la poca credibilidad de su sector público, de su deuda pública. Y es que nuestras entidades financieras no han confesado sus pecados y claro, si no hay confesión; ¿cómo va a haber propósito de enmienda?. Los activos inmobiliarios, los pisos vacíos que día a día van quedando en los balances de los bancos, siguen estando con su valor de antes de la crisis y eso no es real. Se rumorea que la Unión Europea está preparando ya un fondo de rescate para la banca española, cuando se rumorea también que se está preparando el tercer rescate a Grecia.

Este es el panorama a donde nos ha llevado el PP-PSOE, la oligarquía, y la eurocracia. Un futuro desolador, en medio de una sociedad paralizada por el miedo. Estamos asistiendo al final de una era, al final de una manera de hacer las cosas, al final de una mentira. De esta crisis, al final, se saldrá, y se saldrá de la única manera que se ha hecho siempre: Volviendo a la economía real, con los pies en el suelo, y luchando por los derechos individuales y colectivos. Así ha sido siempre y así tiene y debe de ser ahora.

Sólamente hay dos opciones: Seguir viviendo en la inopia, creyendo todas las mentiras que nos cuentan o, intentar cambiar todo esto, e ir hacia la auténtica libertad. Porque la libertad es el único sistema fiable para salir de la crisis.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Tontilandia Show: Un país tremendamente singular.



Este país, sin duda, es tremendamente singular. Aquí puede pasar de todo, aunque, nunca pase de nada.

El domingo hubo elecciones. Este país singular es lo que tiene, una casta de políticos enorme, repartidos por toda la geografía patria, que de cuando en cuando se dejan querer por la ciudadanía a la que roban. El domingo fue uno de esos días en los que se dan cita manipulación periodística y democracia fallida. Hubo elecciones, ya digo, en Andalucía, en Asturias, nada nuevo, dos satrapías de las 17 que padecemos que decidieron "renovar" cargos públicos.

Tanto en una como en otra, Andalucía o Asturias, se habían puesto diversas, aunque no variadas esperanzas. En Andalucía, el PP aspiraba a cerrar el círculo de poder omnipotente que los españoles tuvieron a bien darle en las últimas citas electorales autonómicas, municipales y generales. Ni que decir tiene que la costalada fue de aupa. El ínclito Arenas Bocanegra, sátrapa rajoyano en andalucía se volvía a topar con los que algunos periodistas capitalinos, a sueldo de la prensa del movimiento, no dudan en llamar el voto cautivo, como si voto cautivo sólo lo hubiera en Andalucía. Arenas ganó, pero no consiguió la mayoría absoluta, situación propicia para un pacto PSOE-IU. Pacto que la prensa afecta al PP han empezado a criticar, criticando la afección republicano-comunista-federalista de IU, tachando a la coalición de peligrosa. No digo yo que no sea así. Tampoco diré lo contrario. Sólo recordaré a los sicarios a sueldo y opinadores profesionales que estos y otros días pululan por las tertulias radiotelevisivas capitalinas lo que dijeron de la coalición republicano-comunista-federalista, cuando esta apoyó al candidato del PP en Extremadura para que fuera presidente de esta autonomía. Recordaré que entonces no les pareció mal IU.

Recordar a todos, que estas situaciones que se están dando en Andalucía y en Asturias, donde no va a gobernar la lista más votada, en favor de partidos perdedores en las elecciones, se podrían haber solucionado hace mucho desterrando de una vez por todas y para siempre el sistema electoral proporcional, la ley D'hont, y optando por uno mayoritario o, mixto, que incluyera una segunda vuelta, aunque yo me incline siempre por el primero, esto es por el mayoritario, con circunscripciones pequeñas. De todos modos, para evitar estas situaciones en las llamadas autonomías, lo mejor sería cerrarlas y clausurarlas, pero claro; ¿dónde iba a pastar entonces tanto estómago agradecido?

Para financiar este despelote, al glorioso gobierno del Partido Popular, que como digo, a pesar de la costalada de Arenas Bocanegra en Andalucía, tiene en sus manos un poder pocas veces visto en la historia de España, pues decía, que para financiár el despelote, al gobierno de Mariano, no se le ocurre mejor opción que la de los Hispabonos. Agárrense: Una emisión de bonos nacionales (Deuda Pública) para financiar los desmanes de las satrapías autonómicas. ¿Estamos o no estamos en un país singular? Sería mejor, saldría más barato, sería más sencillo, cerrar las autonomías o, si no se quiere ir tan lejos, despojarlas de competencias y devolver estas a la Administración Estatal. Pero no. Mariano Rajoy, que se está cubriendo de gloria, opta por la huida hacia adelante, por la salida zapateríl a la crisis, opta por enfangarse hasta el corvejón. Increible.

Con todos estos datos en la mano, no es de extrañar que en Europa no nos tomen en serio y, no se crean lo que les prometemos, esto es; que vamos a ser buenos chicos y que no nos vamos a endeudar más de lo debido. No me extraña las declaraciones de Monti, el Primer Ministro italiano, no me extraña que la CDU, el partido de Ángela Merke, vaya a mandar a un emisario a Madrid para ver el truco del almendruco de Mariano Rajoy, para ver como los ínclitos desgobernantes populares, funden el agua y el fuego. Increible, ya digo.

A todo esto mañana hay huelga. Huelga institucional, huelga pactada. Tan pactada que no han tardado nada en ponerse de acuerdo en los servicios mínimos en las zonas del país más pobladas y en los principales puntos neurálgicos de estas zonas. Es todo parte de un circo, un circo peligroso, eso si, que nos puede llevar al desastre menos calculado por todos, aunque en este país singular, la sangre, en el pasado, casi siempre no haya llegado al río, pero ¡ay!, cuando ha llegado.

domingo, 25 de marzo de 2012

"Dichosa la nación que tiene al Señor por Dios,
el pueblo que Él se escogió por heredad".
(Salmos 33,12)

viernes, 23 de marzo de 2012

Rumbo al paraíso prometido.



Hace unos días, el diario lisboeta Público publicaba un artículo sobre el aumento de la emigración de personas de nacionalidad portuguesa de entre 35 y 50 años de edad, hacia Luxemburgo y Londres, sin conocimiento ninguno del idioma, sin cualificación alguna, desesperados por la crisis económica que atenaza al país vecino y hermano. En el artículo un sacerdote católico portugués residente en Suiza, contaba como a la puerta de la parroquia en la que oficia se presentaban a diario personas de esta nacionalidad, a veces familias enteras, solicitando ayuda, comida, ropa, medicinas, pues se habían quedado tirados, literalmente en el país helvético, después de haber acudido allí a la desesperada, sin un contrato de trabajo, a la aventura. Contaba también este hombre, como muchos de esos nuevos inmigrantes portugueses, iban con practicamente lo puesto y que luego no tenían dinero ni siquiera para regresar a Portugal.

Hace unos días, el diario londinense The Guardian, contaba en sus páginas, como la inmigración irlandesa había vuelto otra vez a Liverpool, huyendo del desempleo creciente en el otrora "tigre celta". Y es que, en la pasada década, el flujo migratorio que provenía de la costa irlandesa se había agotado, e incluso se había invertido. Ya no llegaban los Ferrys cargados con peones irlandeses para trabajar en la construcción y en la industria, como en los años 60, 70 y 80 del pasado siglo. No; Irlanda por fin había encontrado su sitio en el mundo. Su economía por fin había despegado, aunque nadie lo creyera. Y la verdad es que hacían bien en no creerlo, pues la bonanza de economías como la irlandesa o la española de la década pasada no eran más que meros juegos de artificio, especulación, crédito fácil y fondos de cohesión con fecha de caducidad. Pasó la época de las flores y llega la época de los cardos.

Me pregunto si estas buenas gentes, portugueses e irlandeses, se imaginaban hace unos años esto que les está pasando. Me pregunto si en dos países tradicionalmente inmigrantes, eran conscientes de la realidad socioeconómica que adquirían sus respectivos países. Me pregunto si se lo habían creído. Imagino que si. Imagino que como nosotros los españoles fueron víctimas del mayor de los engaños. Imagino que cuando vieran entrar la inmigración por sus fronteras, en vez de verla salir, como fue siempre tradicional hasta entonces, les entraría la sensación de aquella del pobre harto de pan.

Todo esto es muy cruel. Hacer creer a poblaciones enteras, durante toda una década, que sus años de penar por media Europa, buscando una futuro fiable se habían acabado, es la mayor crueldad a la que se puede someter a nadie. Es como arrancar a un niño el caramelo que le acabas de dar instantes antes.

Ya nos veíamos iguales a nuestros hermanos alemanes, suecos, holandeses, franceses, británicos...Aquellos a los que les servimos de chahas, de camareros, de barrenderos, de peones, durante décadas, resultaba que por arte de la santa, católica y apostólica Unión Europea, ahora eran iguales a nosotros, a los vagos y desarrapados infrahumanos del sur de Europa y de la verde Eire. Incluso nos permitíamos el lujazo de viajar a sus ciudades, esta vez como turistas, nada de "Pepe vente a Alemania" para trabajar; ahora era "Pepe vente a Alemania, como turista".

No nos dábamos cuenta que todo ello era a cuenta del engaño del crédito fácil y barato que provenía de la entrada en vigor de la nueva moneda, el euro, esa que redondeamos al alza en cuestión de meses. No nos dábamos cuenta de que ellos, la "raza aria" tenía sus cuentas saneadas, eran ricos, si, pero eran ricos de verdad, no a crédito como nosotros. Hasta que la burbuja estalló y todo se fue al garete.

Y aquí andamos. Rumbo al paraíso de la Unión Europea. Qué bonito que los pueblos de Europa se entiendan tan bien; ¿verdad?.

martes, 20 de marzo de 2012

Un país ideal.



En un país ideal, los partidos políticos y los sindicatos, amén de cualquier organización de carácter político, sindical, cultural o empresarial, no estarían dentro del presupuesto del Estado, ni contarían con subvención alguna. Se financiarían únicamente de las cuotas de sus afiliados y simpatizantes, con lo cual, estas asociaciones responderían, tanto cuando ejercieran el poder como cuando no, a la voluntad de sus votantes, simpatizantes o afiliados, en definitiva, responderían a los intereses de la sociedad civil.

En un país ideal habría una separación efectiva de poderes. Ejecutivo, legislativo y judicial, no pudiendo mezclarse unos con otros, no pudiendo ser los integrantes del poder legislativo, por ejemplo, los que elijan a los jueces, no pudiendo salir el Presidente de la Nación (Poder Ejecutivo) de unas elecciones para la formación de la cámara de representación popular (Parlamento). La elección del Presidente la harán los ciudadanos de manera directa, y no se mezclará con la elección de los representantes en el Parlamento, que la harán también los ciudadanos en las elecciones de diputados, ni con la elección de los representantes judiciales, que la harán los propios jueces.

En un país ideal, el sistema electoral debería ser mayoritario, con unas circunscripciones lo más pequeñas posibles (Circunscripciones de cien o ciento cincuenta mil habitantes). Nunca, el sistema electoral deberá ser proporcional. El presidente de la Nación deberá ser elegido de manera directa por los ciudadanos, a doble vuelta, si no hubiera un candidato con una mayoría absoluta suficiente en la primera vuelta.

En un país ideal, ningún poder del Estado tendría capacidad para otorgar licencias para las actividades periodísticas de radio, televisión y prensa en general, se prohibiría la concentración de más de dos medios en un grupo de comunicación, preservando así la libertad de expresión e impidiendo la concentración de la misma en unas pocas manos. Se prohibiría además, cualquier tipo de subvención estatal a cualquier medio de comunicación. Se prohibirían los medios de comunicación de titularidad estatal o pública.

En una democracia ideal, en el plano económico, se tendería siempre a defender la variedad de la oferta, se perseguiría y se prohibiría la concentración de cualquier actividad empresarial o financiera en grandes corporaciones, en grandes grupos de empresas, se tendería a defender siempre el que hubiera el mayor número posible de operadores comerciales, de distinto tamaño, en cualquier rama de la economía. Se exigiría reciprocidad para las empresas extranjeras que realizaran actividades comerciales en ese país ideal; en el terreno de las leyes para la protección de los consumidores, las leyes de protección de derechos laborales, las leyes de protección del medio ambiente, las leyes que prohiben el trabajo infantil, etc. En definitiva, en una democracia ideal, se exigiría a cualquier empresa extranjera el cumplimiento de estas y otras normas regulatorias para poder exportar bienes y/o servicios a este país con una democracia ideal, y poder hacer negocios en él.

En una país ideal, se prohibiría cualquier subvención estatal a la contratación de determinados colectivos o de personas, por su edad, sexo o condición social. En definitiva, en un país ideal, se prohibiría cualquier subvención estatal, de cualquier tipo, a cualquier empresa, por la contratación de personas o por cualquier otro motivo. Así mismo se prohibiría cualquier tipo de discriminación positiva en el ámbito laboral y cualquier tipo de arbitraje del gobierno del país en las relaciones laborales entre trabajadores y empresarios. Se penalizaría la deslocalización de cualquier empresa, que trasladara su actividad al extranjero, por motivos de ahorro en coste de mano de obra, en impuestos, etc. Se prohibiría cualquier tipo de actividad de esa empresa en el suelo de ese país ideal, y cualquier relación comercial con la misma.

El gobierno de ese país ideal, sería descentralizado, transferiría la administración y la gestión de determinadas políticas a los distintos gobiernos regionales. Prohibiría los parlamentos regionales por estar ya representados los ciudadanos en el Parlamento nacional, quitando así la potestad de legislar o emitir leyes a las entidades gubernativas regionales, dándoles únicamente la potestad de administrar las políticas emanadas del Parlamento o del Gobierno de la Nación. Estas políticas trasferidas deberían ser las que el gobierno de la Nación considerara convenientes, teniendo en cuenta la capacidad de ese territorio para administrar esas políticas transferidas y teniendo en cuenta también la igualdad de oportunidades de todos los ciudadanos, vivan en el territorio que vivan, así como la unidad de mercado y legislativa. Las políticas a aplicar en los distintos territorios del Estado, emanarán del gobierno del mismo y del Parlamento nacional, máximo órgano de representación popular y, máximo y único órgano legislativo de la Nación.

La idea de Nación que se tendría en ese país ideal sería la idea de un conjunto de ciudadanos libres. La Nación o la idea de la misma, nunca responderá a intereses territoriales, étnicos, lingüísticos, o religiosos, aunque se tendrá en cuenta la idiosincrasia de ese país en cuestión, la tradición, y las circunstancias históricas que en el pasado dieron pie al nacimiento de esa nación.

No se cederá la soberanía política y/o económica de ese país ideal, nunca, de forma unilateral, a ninguna entidad supranacional. De hacerse, se debería hacer mediante referéndum vinculante, con un requisito de un 75% de la victoria de cualquiera de las opciones a consulta, con una participación del 90% del electorado en el mismo.

El sistema de gobierno de ese país ideal sería, por supuesto, la República Constitucional.

domingo, 18 de marzo de 2012

"Una cosa pido al Señor, sólo eso busco;
habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida
para gustar la dulzura del Señor y contemplar la belleza de su templo.
Él me dará cobijo el día de la desgracia,
m esconderá en lo oculto de su tienda,
me subirá a lo alto de la roca;
así mi cabeza dominará a los enemigos que me cercan,
en su tienda podré ofrecer sacrificios entre aclamaciones,
cantando y ensalzando al Señor".
(Salmos 27, 4-6)

sábado, 17 de marzo de 2012

Sintomas de una democracia fallida: La libertad de prensa.


En España no hay libertad de prensa. Ya lo hemos reseñado en otras ocasiones. Prensa escrita, diarios de ámbito nacional y provincial, agrupados en grandes grupos de comunicación, mediáticos, amansados por el poder, cómplices de ese poder, suaves con la oligocracia que los alimenta con contratos millonarios de publicidad. No; definitivamente en España no hay libertad de prensa, normal por otro lado, ya que tampoco hay una democracia.

El poder político que emana del poder oligárquico que rige esta democracia fallida, concede a dedo, las licencias para poder emitir, regionalmente, a través de la radio y de la televisión o a través del nuevo sistema de TDT (Televisión Digital Terrestre). Esto es insólito en una democracia. La radio y la televisión, podrían considerarse algo así como la prensa hablada. No entendemos por tanto que, si alguien puede sacar un periódico escrito a la luz, no pueda, sin embargo, sacar un periódico hablado, una emisora de radio o televisión, sin la autorización previa para ocupar una franja del espacio radio-televisivo, por parte del poder imperante en cada Comunidad Autónoma.

En teoría, solo en teoría, estos poderes sátrapas que imperan en cada región, tienden a que el espacio radio-televisivo existente en sus territorios, sea plural. Pero esto sólo es en teoría. En el engaño de la pluralidad, existe la posibilidad del tres a uno; esto es, por cada medio de comunicación contrario a las tesis imperantes y por lo tanto libre, que el poder, como gesto de cara a la galería, conceda; concederán siempre tres licencias a tres medios de comunicación afines. Lo dicho; inaudito en una democracia.

Luego está la presión oligocrática, la cual concede numerosos y jugosos contratos publicitarios a los grandes grupos de comunicación, los cuales, o no informan bien, sobre la mala práctica económica de la oligarquía, en ámbitos económicos y laborales, o sencillamente, ni informan. Así, comprobamos como las acciones tendentes al monopolio en ámbitos como, los propios medios de comunicación, el comercio, las telecomunicaciones o la energía, no son en absoluto ni denunciadas, ni mencionadas por los medios de comunicación social.

Por supuesto, unido a ese apagón informativo con respecto a las malas prácticas de la oligarquía, esté el apagón informativo o, en el mejor de los casos, la tergiversación interesada, de las malas prácticas democráticas de la clase política. Así; la falta de democracia interna de los partidos, la falta de democracia de las instituciones, la nula participación ciudadana en la política, la corrupción generalizada que emana de la misma y la no respuesta política a los intereses de la mayoría, o no son denunciadas por la prensa o, son denunciadas como mera arma política de desprestigio interesado de, una persona concreta o de un conjunto de personas.

Este y no otro es el panorama de libertad y de democracia que existe en nuestra España. Una España que va hacia el desastre, que va hacia su desaparición efectiva, mientras en los medios de comunicación se premia la ocultación de ese desastre, o la tergiversación del mismo, de manera cainita, recurriendo a la tertulia de café realizada por individuos, de dudosa catadura moral, sicarios a sueldo, putas viejas de la palabra que nunca han de morder la mano que les da de comer y, que si alguna vez lo hacen, será porque esa mano, se cansó de darles de comer, porque en definitiva, el destino de las putas viejas, de las meretrices de mancebía barata, es la calle y el olvido.

jueves, 15 de marzo de 2012

La Imagen: Luis de Guindos



¿Por donde dicen que nos tiene agarrados Europa?.

martes, 13 de marzo de 2012

La huelga institucinalizada.


Ya lo saben, ¿no?. El 29 de marzo, si, huelga. Era de prever; claro. Los sindicatos, CCOO y UGT, por fin se han atrevido. ¡Qué temeridad!.
Si las reformas laborales no consiguen crear empleo, las huelgas generales contestatarias de las reformas no consiguen mejorar la situación de los trabajadores, ni consiguen tampoco una enmienda gubernamental de los recortes en las condiciones de trabajo.

En un panorama distinto, no digo yo que no sirviera para algo una huelga general. Aunque en un panorama distinto, igual no se habría llegado a la huelga, ni a la situación de ruina económica que atravesamos. Cuando digo panorama distinto, me refiero, lógicamente, a un panorama donde hubiera auténtica libertad, donde los sindicatos, tan necesarios, pertenecieran a la clase trabajadora, donde los partidos políticos, tan necesarios, pertenecieran a la sociedad civil y donde, las organizaciones empresariales, tan necesarias, pertenecieran a los empresarios. Por tanto, todos ellos no estarían estatalizados, serian libres, responderían a libres intereses y, como consecuencia de ello, de esa libertad, tendría que haber un libre entendimiento entre ellos. La libertad es una forma como otra cualquiera de prosperar, y de, llegado el caso, evitar huelgas.

La huelga general del día 29 de marzo es una puesta en escena más de la casta parasitaria. Una parte de la casta, la política, viendo que el sistema depredatorio se hunde, intenta apretar el cinturón a la ciudadanía, mientras otra parte de esa casta, los sindicatos, los cuales viven de que se apriete más el cinturón a esa ciudadanía, proclama una jornada de protesta, de huelga. Es absurdo, ¿no?.

Ninguna de las huelgas generales que durante los últimos treinta años se han convocado en España han evitado que las condiciones de trabajo de los españoles se precaricen. Entre otras cosas, porque los sindicatos viven del Estado, en vez de vivir de sus afiliados. Está institucionalizado, como lo estaban los sindicatos verticales franquistas y, por lo tanto, jamás van a morder la mano que les da de comer.

Debemos exigir y debemos actuar para que los sindicatos vuelvan a la sociedad civil, donde nunca han estado en España en los últimos setenta años. Debemos construir un país libre, con unos sindicatos libres, con unos partidos políticos libres, para una mayor prosperidad de la sociedad y un mayor reparto de la riqueza. Las sociedades menos libres, las más autoritarias, sea ese autoritarismo de derechas o de izquierdas, son las sociedades menos prósperas y más atrasadas. En contra las sociedades más libres, donde los agentes sociales responden más a la sociedad civil, son las socieades más prósperas.

Podemos incidir en el autoritarismo, en la oligocracia y en el nepotismo y eso nos llevará al desastre; o podemos ir por la senda de la democracia y la libertad y que eso nos lleve a la prosperidad. El día 29 es un magnifico día para reflexionar sobre ello y plantearse muchas cosas.

domingo, 11 de marzo de 2012

"El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace reposar,
me conduce hacia las aguas del remanso
y conforta mi alma:
me guía por los senderos de justicia, por amor a su nombre;
aunque vaya por un valle tenebroso,
no tengo miedo a nada, porque tú estás conmigo,
tu voz y tu cayado me sostienen.
Me preparas una mesa ante mis enemigos,
perfumas con ungüento mi cabeza
y me llenas la copa a rebosar.
Lealtad y dicha me acompañan
todos los días de mi vida;
habitaré en la casa del Señor por siempre jamás".
(Salmos 23, 1-6)

jueves, 8 de marzo de 2012

La sufrida clase baja.


La sufrida y perseguida clase baja, es la que sufre las dictaduras, las hambrunas, la corrupción, la intolerancia, la persecución. La dictadura del general Franco, por ejemplo, la sufrió en mayor medida la clase baja; la clase alta, dirigía los resortes del poder y la clase media, por ejemplo, para salir del muermo de país de meapilas que era España, mandaba a sus vástagos a estudiar, por ejemplo, a París, y allí estos, aprendieron a preparar algaradas en mayo del 68, así algunos volvieron a pilotar la transición, bien formados en el exterior con el dinero de papá, y protegidos por el poder. Mientras la clase baja, sobreviviendo como podía. Bastante tenía con ello, por otra parte.

En esta crisis inducida que estamos padeciendo, pasa otro tanto de lo mismo. Es la clase baja la que en mayor medida la padece. Otra vez, la clase alta ejecuta la política a seguir, la clase media pone tierra de por medio y la clase baja se queda entre las ruinas del terremoto, con su protección social recortada, con sus sueldos reducidos a la mínima expresión, con sus derechos por los suelos, en paro muchos de ellos, sobreviviendo.

Es imprescindible abrir la puerta a la democracia para que el peso de las crisis sea compartido. Es imprescindible que la casta política atienda a quien los ha puesto ahí y no a intereses inconfesables. Es imprescindible devolver las organizaciones políticas y sindicales a la sociedad civil. Todo ello, es imprescindible si no queremos fuego en las calles, si no queremos una sociedad que empiece a buscar soluciones sola, sin los políticos y sin los sindicatos.

Una vez, Europa fue pionera en mezclar y combinar, productividad y competitividad con bienestar social e igualdad de oportunidades. La globalización se ha llevado eso por delante. La globalización nos impone crecer y consumir a crédito, tener unas rentas superrecucidas, para poder competir en un mercado global sin leyes, con países con un respeto nulo por los derechos humanos, que permiten el trabajo infantil, sin ningún respeto por los derechos de los trabajadores y en plena Edad Media en lo que a protección social se refiere. Convendrán conmigo en que es imposible competir con alguien así. Y sin embargo, los dirigentes económicos del mundo dicen que esto debe ser así.

Para sobrevivir en esta nueva selva global, Europa, la vieja Europa, debería ser la que impusiera su modo y manera de ser, de trabajar, de vivir. Comercio libre si, pero con unas normas. Libre circulación de mercancías y capitales a nivel mundial, si, pero antes veamos que tipo de trato da China o India o cualquier otro país emergente a sus trabajadores. Relaciones comerciales entre los emergentes y Occidente, si, pero en igualdad de condiciones, siempre mirando hacia arriba, hacia la mejora social. Y esto, que puede parecer pueril, que puede desatar la risa irónica de los "liberales" de siempre, debe ser así, porque si no, estamos avocados, si o si, a un desastre, a un conflicto bélico de proporciones majestuosas.

Como el hombre es malo por naturaleza, y el más malo de los hombres suele ser el que ejerce el poder sobre los demás, esto no se hará así. Tiunfarán las tesis de los globalistas, de los "liberales", de los enemigos de la regulación y de las reglas de juego, y se incendiarán las calles, y las clases bajas, los más débiles les tocará sufrir más, y habrá muertos, y sangre, y lágrimas, y dictadura, y cuando por fin nos demos cuenta de que hemos caído otra vez en los mismos errores, será cuando nos toque recoger los escombros, eso si quedan escombros, y si quedamos nosotros para contarlo.

lunes, 5 de marzo de 2012

Entidad supranacional: Ruína segura.



¿Cómo se puede pretender que la gente trague, se crea, comulgue, con una rueda de molino como es, la Unión Europea? ¿A quién pretenden engañar? ¿Qué fines persigue quién ha diseñado tal monstruo?. Estas y otras preguntas son, las que se están haciendo las gentes de bien en toda Europa, son las que se están haciendo las personas que persiguen vivir en libertad, sea bajo el paraguas de su estado-nación, sea bajo el paraguas de una entidad supranacional como la Unión Europea.

Esta Unión Europea, no es para nada libre, no es democrática, no está diseñada con criterios democráticos. Por ejemplo, han diseñado un mecanismo de entrada en la Unión, pero, sorprendéntemente, no han diseñado un mecanismo de salida, o, en el mejor de los casos, un mecanismo de salida de la desastrosa moneda única. Ahora nos explicamos las negativas inglesas a formar parte del euro, las reservas de países como Suecia, Dinamarca y Holanda, y la negativa noruega, en la década de los noventa, a formar parte del "monstruo".

En la Unión Europea no hay libertad económica, tampoco política. Todo está prediseñado, la economía está planificada, por cupos, por cuotas; igual que en el Estalinismo. Al fin y al cabo, la URSS era también una entidad supranacional. Aquella URSS, también reconocía los derechos étnico-lingüísticos de las naciones que la componían. Pero nada más. Estas naciones no eran soberanas y, su economía estaba supeditada a las directrices de Moscú. No había libertad política individual, ni colectiva, ni había libertad económica. El desmembramiento de la Unión Soviética fue caótico, pero fue lógico, y lo fue por la sencilla razón de que no se pueden poner puertas al campo. La URSS fue un ente supranacional, irreal, ficticio, apoyado solamente en la corrupción y en la burocracia, que cayó como un castillo de naipes, al primer intento de introducir la libertad.

Fijénse bien, porque lo que le pasó a la antigua Unión Soviética es, será, lo mismo que le va a pasar a la Unión Europea. No hay mecanismo de salid diseñado, para que los estados que no puedan atender las elevadas exigencias de la "eurocracia", se salgan. Y sin embargo el mecanismo de salida, no diseñado, insistimos, seré la bancarrota de los Estados. Grecia, por ejemplo, no saldrá por voluntad propia, saldrá por banca rota y, no saldrá nunca antes de que la banca franco-alemana, principal acreedora de los helenos, recupere sus inversiones. De ahí los sucesivos rescates. De ahí las declaraciones de la semana pasada del Ministro de Interior alemán, Hans Peter Friedrich, de que la única forma de que Greca volviera a crecer era, su salida del euro. Más claro; agua.

domingo, 4 de marzo de 2012

"Me hiciste escapar de las sediciones de los pueblos,
me pusiste a la cabeza de naciones,
un pueblo que yo no conocía, ahora me sirve:
Son todo oídos, me obedecen,
los hijos de extranjeros forman mi corte..."
(Salmos 18, 44-45)

viernes, 2 de marzo de 2012

El modelo de revolución política: La guerra de las comunidades de Castilla.



La Guerra de las Comunidades de Castilla acontece en el años 1520 y dura hasta 1522,al comienzo del reinado de Carlos I. Las ciudades protagonistas fueron las del interior castellano, situándose a la cabeza Toledo y Valladolid. Su carácter ha sido objeto de debate histórico, con posturas muy contradictorias. Algunos estudiosos califican la Guerra de las Comunidades como una revuelta antiseñorial, y otros como la primera revolución burguesa de la Era Moderna. Me inclino por esta segunda opción. Castilla, en aquella época, y fruto de siglos de reconquista ante los musulmanes, tenía concedido a sus ciudades numerosos fueros y leyes, que la hicieron un reino único en la Europa de la época. El Rey, aunque soberano, desde hacía tiempo ya, estaba obligado a la hora de emprender cualquier tentativa de acometer alguna empresa, a contar con la opinión de las Cortes, compuestas por súbditos pertenecientes a la alta y a la pequeña nobleza de las ciudades y, a la alta burguesía.
El levantamiento se produce en una situación de inestabilidad política de la Corona de Castilla, que se arrastraba desde la muerte de Isabel I en 1504. En octubre de 1517 su nieto el rey Carlos, llega a Asturias proveniente de Flandes, donde se había autoproclamado rey de sus posesiones hispánicas en 1516. A las Cortes de Valladolid de 1518, llegar sin saber apenas hablar castellano y trayendo consigo un gran número de nobles y clérigos flamencos como Corte, lo que empieza a producir recelos entre las élites sociales castellanas,que comienzan a sentir que su advenimiento les acarrearía una perdida de poder y estatus social. Este descontento de la nobleza va a trasmitirse en poco tiempo a las capas populares. Como primera protesta, comienzan a aparecer pasquines en las iglesias en contra del nuevo monarca.
Las demandas fiscales, coincidentes con la salida del rey para la elección imperial en Alemania produjeron una serie de revueltas urbanas que se coordinaron e intitucionalizaron, encontrando un candidato alternativo a la corona en la reina madre, Juana, cuya incapacidad por locura podía ser objeto de revisión. Tras un año de rebelión, se habían reorganizado los partidarios del emperador (Una parte de la alta nobleza y los territorios periféricos de Castilla, como Andalucía), y las tropas imperiales asestaron un golpe definitivo a las comuneras en la batalla de Villalar, el 23 de abril de 1521. En la localidad castellana, al día siguiente se decapita a los líderes comuneros, Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado. Tras estos hechos, el ejército comunero queda descompuesto y, solamente Toledo mantiene viva la llama de la rebelión hasta su rendición definitiva en febrero de 1522.
Así pues, la rebelión estalla en Toledo en el mes de abril de 1520, cuando la ciudad se niega a acatar el poder real cuando sus regidores son convocados a presentarse en las Cortes convocadas en Santiago de Compostela. La orden llega a Toledo el 15 de abril y, cuando los regidores con Juan de Padilla a la cabeza se disponen a partir, una multitud se lo impide y se apodera del gobierno local. Así pues el pueblo de Toledo se apodera del poder local expulsando al corregidor del Alcázar el 31 de mayo. Tras la marcha de Carlos I a Alemania, los disturbios se multiplican por toda Castilla, especialmente tras la llegada de los regidores que votaron afirmativamente a las pretensiones reales. En Segovia el pueblo ajusticia al procurador y a dos funcionarios reales el 29 de mayo, situación que se repite en Burgos y Guadalajara, donde también se persigue y se ajusticia a funcionarios reales, procuradores y regidores proclives a los deseos imperiales.
El 8 de junio, Toledo propone a las demás ciudades con voz y voto en las cortes la celebración de una reunión urgente con cinco objetivos: Anular las resoluciones votadas en Galicia, volver al sistema de encabezamiento para cobrar impuestos, reservar los cargos políticos de la Corona a los castellanos, prohibir la salida de dinero del reino y designar a un castellano para dirigir el reino en ausencia del rey.
Estas revindicaciones calan en la sociedad castellana. Ante esta situación, el reino comenzó a alimentar la idea de sustituir la figura del rey y convertir a las ciudades de Castilla en ciudades libres, de manera similar a lo que pasaba en Italia con Génova y otras ciudades. Con estas ideas, la situación pasaba de ser una protesta contra la presión fiscal a tomar el perfil de una auténtica revolución, teniendo Castilla perfecto conocimiento de la situación y acogiendo con algunas reservas las propuestas toledanas.
Los comuneros se hacen fuertes en el centro de la Meseta. No hubo intentos de rebelión en lugares como Galicia y las tres provincias vascas. Los rebeldes intentan expandir sus ideas al resto del reino, pero su radio de acción se debilita a medida que se aleja de la Meseta. Hubo intentos de llevar la revuelta a Andalucía y la Vascongadas, pero no fructificaron.
En el mes de agosto, la Junta que reclamaba Toledo, de las ciudades con derecho a voto, se reunen en Ávila, pero solamente con cuatro ciudades presentes: Toledo, Segovia, Salamanca y Toro.
Tras este decepcionante resultado, la situación dio un vuelco cuando el 10 de junio, el alcalde de Segovia, Rodrigo Ronquillo recibió la orden de investigar el reciente asesinato del procurador, pero en vez de eso, se dedica a amenazar a los segovianos y a tratar de aislar a la ciudad impidiendo su aprovisionamiento. Ante esta situación la población cierra filas en torno a Juan Bravo, líder comunero. Segovia es asediada por un numeroso ejército y los rebeldes piden auxilio a las demás ciudades insurrectas. A esta llamada acudieron las ciudades de Madrid y Toledo, con el envío de milicias capitaneadas por Juan de Padilla y Juan de Mena, sellándose la primera gran confrontación entre las fuerzas realistas y los rebeldes.
Ante esta situación, Adriano de Utrecht que había quedado como regente en ausencia el monarca se plantea la posibilidad de utilizar la artillería real localizada en Medina del Campo. La población de Medina se opone e impide que los realistas se hagan con la artillería, lo que provoca el incendio de una parte importante de la villa. Esto provoca que se levanten ciudades que hasta ahora se habían mantenido al margen, como Valladolid.
El 24 de septiembre los procuradores del los comuneros se entrevistan con la reina madre, Juana a la que exponen los fines de la Junta: Proclamar la soberanía de la reina y devolver la estabilidad perdida al reino. El 25 de septiembre la Junta realiza un declaración compromentiéndose a utilizar las armas si esto fuera necesario y a auxiliar a cualquier ciudad que estuviera amenazada, siendo comunicado este juramento en los días sucesivos a todas las ciudades representadas. El 26 de septiembre la Junta de Tordesillas decide asumir ella misma la tarea de gobierno, desacreditando al Consejo Real, prendiendo el 30 de septiembre a los últimos miembros del mismo que quedaban en Valladolid.
En ese momento culmina el proceso y se instaura un gobierno revolucionario, ya que la Junta tenía vía libre por la inoperancia del Consejo Real.
La expansión de la rebelión comunera provoca la acusación de complicidad con los abusos reales extendida a todo el funcionariado. La protesta comunera nació ante los excesos cometidos por la administración imperial, pero pronto surgieron nuevas reivindicaciones ante otro tipo de perjuicios. Así ocurrió que en 1520, los vasallos del conde de Buendía, se sublevan contra su señor. A este levantamiento le siguieron otros similares, de carácter antiseñorial. Los cumuneros entonces se ven obligados a tomar una posición: Defender a los vasallos o a sus señores. La Junta se decide por los primeros. La dinámica del levantamiento entra entonces en una nueva dimensión que podría comprometer la situación del régimen señorial en su conjunto, lo que provocó el alejamiento de la causa comunera de arístócratas y señores.
Ante esta situación Carlos I, mediante el cardenal Adriano de Utrecht, decidió emprender nuevas iniciativas políticas, como la de anular el servicio concedido en las Cortes de La Coruña-Santiago y nombrar dos nuevos gobernadores: El Condestable de Castilla, Iñigo de Velasco y el Almirante de Castilla, Fadrique Enríquez. Adriano consiguió acercar posturas con los nobles y el Consejo Real se estableció en el feudo del Almirante, Medina de Rioseco.
Las estrategias de uno y otro se van desarrollando. Los realistas empiezan a financiarse de la alta nobleza y de los grandes comerciantes castellanos y los comuneros de la pequeña burguesía ciudadana y del pueblo.
La guerra durará hasta 1522, año en que retorna el rey a Castilla.
Las consecuencias de la Guerra de las Comunidades de Castilla fueron la pérdida de la élite política de las ciudades castellanas. La nobleza y las capas burguesas quedaron neutralizada frente a la triunfante monarquía autoritaria de los Austrias; el segmento alto de la nobleza se vio compensado por su apoyo al emperador, con cuyos intereses quedó identificada estrechamente, pero quedando clara la subordinación al monarca. Las Cortes de Toledo de 1538, últimas a las que se convocó a la nobleza como brazo o estamento, sancionaron esa nueva forma de gobernar la Corona de Castilla. La derrota comunera acaba, en buena medida, también, con la autonomía de las ciudades y con las aspiraciones burguesas, como contrapeso de la alta aristocracia y la Corona. Todo esto, traería, en siglos posteriores, tras la conquista y colonización americana y, tras una posición hegemónica española durante los reinados de Carlos I y de Felipe II, un decaimiento y una crisis política y económica, durante los reinados de sus sucesores, sin precedentes en la historia mundial.
La guerra de las Comunidades de Castilla, son un gran hito en nuestra historia. Fueron estos unos hechos que podrían haber cambiado y dado la vuelta totalmente a la historia de España, de haber triunfado el bando rebelde. Son también, como decíamos, la primera revolución política de la era moderna. Sin duda que la revolución comunera sirvió, en alguna medida, de ejemplo, para las posteriores revoluciones, inglesa del siglo XVII, y francesa del XVIII.