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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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jueves, 17 de mayo de 2012

Tontilandia Show: Hacienda, el borrador de IRPF, los niños y la voracidad recaudatoria.



Lo leí esta mañana en un digital: "Hacienda manda el borrador de IRPF a un niño de 18 meses, al cual le ha salido la declaración a devolver 53 céntimos". Pensé que muy bien podía ser un inocentada de tantas, o que el artículo lo había escrito Gila, o que definitivamente alguien se había vuelto loco del todo.

Para aclararnos, vamos a bautizar simbólicamente al niño. Le pondremos el nombre de Pedro. No por nada, simplemente es el primer nombre que se me ha venido a la cabeza. Esto lo hacemos nosotros porque el nombre de la criaturita no venía en la prensa. Es más, no sabemos como realmente se llama el niño, aunque creemos que eso tampoco importa mucho.

El caso es que, de todos modos, el pequeño Pedro ha tenido suerte. Ha nacido en un país pobre entre los países ricos. No es lo mismo ser el pobre del barrio de Salamanca, que ser el pobre de las Barranquillas. No es lo mismo nacer cola de león que cabeza de ratón. El pequeño Pedro ha venido al mundo, hace dieciocho meses en un pais pobre, en uno de los países más pobres de la Unión Europea. Sería peor que hubiera nacido en el país más pobre de África o Asia. Así pues, el pequeño Pedro, como decimos es un ser afortunado.

Nada más nacer, al pequeño Pedro le han mandado el borrador de la declaración de la renta. Con 18 meses nada menos. Dentro de dieciocho años, el pequeño Pedro podrá mostrar a vecinos y amigos ese borrador, que si yo fuera su progenitor, guardaría como se guarda el trajecito del bautizo, el crucifijo de la Primera Comunión, o el mechón de pelo de la primera novia. Será motivo de risas durante toda la vida de Pedrito. Alguno habrá que incluso no se lo creeré; "pero como le van a mandar el borrador de la renta a un niño de dieciocho meses y encima le sale a devolver", dirán incrédulamente.

La informática tiene estas cosas. Metes los datos de alguien en el ordenador y, lo mismo mandas el borrador de la declaración de IRPF a un niño de teta, que le mandas el resultado de un test de embarazo a un señor de 45 años, con toda la barba (Ojo, que esto ha llegado a pasar). Son cosas de la informática y de la despersonalización de la administración pública, quizá.

El caso es que ha sucedido y el pequeño Pedro, en un futuro, lejano, o cercano, se lo podrá tomar con humor todo esto. Será mejor que se lo tome con humor, porque le tocará hacerse adulto en un país en descomposición, un país sentado encima de una bomba de relojería demográfica, donde apenas nace un número de niños suficiente para tomar el relevo de las generaciones anteriores,  y poder asegurar, por ejemplo el futuro de las pensiones, a los que como yo, somos hijos del "Baby boom" de los sesenta y setenta. Además le tocará apechugar con un país totalmente endeudado, en medio, quizá de una sociedad decadente y dividida fruto de años de hacerse trampas al solitario y de negar sus propias raíces.

Sea como sea, desde aquí, te deseamos mucha suerte en la vida, pequeño Pedro. Ojalá no se cumplan los negros designios que para ti, y para los de tu generación, tiene reservado el futuro. Mientras esa época llegue, duerme, pequeño, duerme. ¿Qué culpa tienes tu de que seamos tan mentecatos?. 

Un beso, pequeño.

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