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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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viernes, 8 de junio de 2012

La descomposición del califto de Córdoba: El principio del fin para la España musulmana.


A menudo se habla mucho de Al-Andalus, la España musulmana sin conocimiento alguno. Se habla del califato de Córdoba como se esta hubiera durado los ocho siglos que hubo territorios musulmanes en España. A veces, también se habla de la España musulmana como si esta fuera extraña a nosotros y no, parte de nuestra historia y parte misma de nosotros. De ahí este texto que a continuación les proponemos para que ustedes mismos juzguen, y tengan más datos sobre la historia de su país. Sobre una época que fue la cimentación, en buena medida de la España que conocemos hoy.

"Mientras Al-Mansur y su hijo mayor, Abd al-Malik, llevaron las riendas del poder en Córdoba, el califato parecía seguro. Pero la falta de tacto del segundo hijo de Almanzor, Abd al-Rahmán "Sanchuelo", que sucedió a su hermano en 1008, precipitó la caída del califato cordobés.
En 1008, la proclamación por Hixam II de "Sanchuelo" como heredero del trono provocó el estallido de la "fitna".
Las luchas entre los musulmanes, que se prolongaron duante 20 años, condujeron a la descomposición del califato en una serie, de reinos de taifas. Mohammed II al-Mahdi, descendiente directo de Abd al-Rahmán III, dio un golpe de estado, que derrocó a Hixam II y le llevó al trono después de matar a "Sanchuelo".
Pero pronto estallaron los conflictos entre árabes y bereberes. Los primeros pidieron ayuda al conde de Castilla, Sancho García, y se sublevaron contra Mohammed II. Los árabes, apoyados por los eslavos y los condes de Barcelona, Ramón Borrell, y de Urgell, Armengol I fueron derrotados y en el lugar de Mohammed II fue colocado el bereber Suleimán.
En dos años, Al-Andalus pasó de ser un califato poderoso y de economía floreciente, a escenario de las batallas entre distintas facciones.
Los cristianos aprovecharon las luchas intestinas musulmanas en su propio beneficio, convirtiéndose en los árbitros de las disputas entre los musulmanes, al contrario de lo que había sucedido hasta entonces.
Suleimán fue únicamente aceptado por las provincias del sur; el resto de Al-Andalus siguió considerando a Mohammed, que se había refugiado en Toledo, como verdadero soberano.
Algún tiempo después, la gravosa colaboración, fiscalmente hablando, de Ramón Borrell y Armengol permitieron a Mohammed II recuperar el califato (mayo 1010). Su segundo gobierno se prolongó sólo durante tres meses, porque fue depuesto por los eslavos, quienes colocaron en su lugar a Hixam II otra vez. Los bereberes pusieron cerco a Córdoba, que se rindió en 1013. Esta victoria supuso la caída de Hixam II y el retorno de Suleimán.
El rasgo más importante del segundo reinado de Sulaiman (1013-1016) fue la confirmación oficial que hizo, mediante concesión de señorio, de las comarcas ocupadas por los bereberes, dando así carta de naturaleza a la fragmentación política de Al-Andalus. De esta manera, los Banu Birzal y los Banu Ifrán recibieron Jaén y sus alrededores; los Sinhaya, Elbira; los Banu Dammar y los Azdaya, Sidonia y Morón, y Zaragoza fue entregada al árabe tuchibi Mundir ben Yahyá.
La instalación de cada grupo bereber en sus territorios privó de apoyo a Sulaimán, que fue incapaz de hacer frente al golpe e estado de Alí ben Hammud, que se convirtió en 1016 en el primer califa no marwaní. Tras unos meses de tranquilidad, el descubrimiento de un complot de los eslavos, apoyados por los condes catalanes, para derrocarle, hizo que instaurara un régimen de terror. Después de haber sido asesinado por los eslavos, le sucedió en el trono (1018) su hermano Al-Qasim ben Hammud(1018-1021), y muy poco después su sobrino, Yahyá (1021-1023).
A pesar de que Al-Qasim ben Hammud intentó ganarse a los eslavos con la concesión de señoríos (el fata Jayran recibió Almería, y Zuhayr, Jaén, Calatrava y Baeza), los cordobeses se levantaron de nuevo contra los bereberes. Entre 1021 y 1033 tres califas marwaníes ocuparon el trono de un estadosin ingresos fiscales y que dominaba poco más que los alrededores de Córdoba. En noviembre de 1031, el cordobés Ben Yahwar encabezó un levantamiento que culminó con la deposición del último califa de Córdoba, Hixam III.
Este hecho significó en realidad, el comienzo de la llamada república oligárquica de los Banu Yahwar en´Córdoba, mientras que se formaban nuevas estructuras políticas, los reinos de taifas."

(Crónica de España. Plaza&Janés Editores, S.A. 1988.)

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