Cita:

"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

Etiquetas

2012 (2) Africa (2) Alemania (3) Alianza de Civilizaciones (5) Andalucía (1) Anécdotas y leyendas (2) Argentina (1) Asia (3) Barak Obama (1) Barcelona (1) Brasil (2) Bulgaria (1) Castilla y León (2) Cataluña (16) China (2) Chipre (1) Cine (13) citas (90) Ciudadanos (3) Comunidad Valenciana (3) Comunismo (1) Cultura (4) Deporte (5) Donald Trump (1) Ecología (1) Economía (189) Economía Sostenible (36) Educación (11) Egipto (2) Elecciones 2011 (4) Elecciones 2015 (3) Elecciones 2016 (1) Elecciones catalanas 2012 (1) Elecciones Europeas 2014 (4) España (285) Estados Unido (9) Europa (80) Extremadura (4) FAO (1) Flash (8) Francia (5) Gibraltar (1) Grecia (5) Historia (55) Historia para españoles que quieren dejar de serlo (12) Iberoamérica (1) In Memorian (9) Inmigración (1) Internacional (64) Italia (2) Japón (1) Justicia (1) l (1) La Frase (24) La Palabra (176) La pregunta del millón (1) liberalismo (15) Libertad (42) Literatura (56) Madrid (14) Martin Luther King (1) Monarquía (1) Neolengua (2) nuevo orden mundial (82) oración (1) Pablo Iglesias (1) Partido Popular (6) periodismo (42) Podemos (8) política (232) Portugal (1) Profecías (1) PSOE (3) Redes Asociales (1) Regenerarse o morir (36) Reino Unido (7) religión (9) República (3) Rusia (5) Sanidad (10) Satrapías (46) Semoliberalebuenoyqué (8) Sindicatos (2) Sociedad (8) Sudáfrica (1) Terrorismo (8) Tontilandia Show (53) Turquía (2) Ucrania (6) Una imagen vale más que mil palabras (26) Unas gotas de filosofía (5) Venezuela (4) Vídeo (9) Viñetas (38) Viriato Pastor Lusitano (5) Viriato Pastor Lusitano. (14)

lunes, 27 de agosto de 2012

Tontilandia Show: El Ecce Homo.


Yo nací y me crié en un pueblecito muy pequeño de la provincia de Badajoz. Ese pueblecito, contaba, todavía cuenta, esperemos, con una iglesia parroquial. Un templo perteneciente al románico tardío, con una portada renacentista mirando al sur, y una portada manierista mirando a poniente. En los años sesenta del pasado siglo, el templo amenazaba ruína. Hubo un párroco en el pueblo que tuvo la feliz idea de restaurarlo. Para ello no crean ustedes que trajo a un experto restaurador, ni nada por el estilo, no; para hacer la restauración, e imagino que una vez el buen hombre hubo recaudado entre las distintas administraciones de la época y el obispado, y algún que otro particular creyente y practicante, generoso y pío y con la buchaca abultada, se puso manos a la obra. Se cargó el campanario de la iglesia reduciéndolo, haciéndolo más pequeño, un pegote modernista, con azulejos blancos y negros en su cúpula, encima de las piedras casi milenarias de la iglesia, en las zonas de la fachada donde estas amenazaban venirse abajo, decidieron darle una capa de cemento, siendo el resultado de lo más catastrófico. De la arcada interior, de piedra, solo se salvaron del "cubrimiento" con cemento, los arcos de crucería del ábside donde se encuentra el altar mayor. El suelo fue cubierto con un terrazo muy de la época, modelo tipo suelo estándar de cocina de bloque de pisos de ciudad dormitorio, o modelo desarrollismo años sesenta, vamos. Pasados cuarenta años de aquella barrabasada, se efectuaron algunas obras en la iglesia, tendentes a remediar la aparatosa humedad que invadía las paredes. Picando que te pica, ¡tachán!, aparecen unos frescos que al párroco titular en los años sesenta le debieron parecer sustituibles y mandó, el buen hombre, que se tapiaran, hasta principios de la década pasada que fueron redescubiertos. Al día de hoy, ahí andan, a la espera imagino de que el estamento competente mande a alguien a ver que se puede hacer con ellos.

En Borja, Zaragoza, en estos días ha saltado a la actualidad nacional e internacional, la "restauración" llevada a cabo por una anciana octogenaria de la localidad, de unos frescos estampados en las paredes de una iglesia. La buena mujer, aficionada a la pintura, pintora en sus ratos libres, parece ser pidió permiso al párroco de la iglesia para ver si se podía remediar el deterioro creciente y evidente de uno de los frescos. El resultado salta a la vista. La repercusión ha sido internacional, y ya hay en Internet un grupo, que con el humor "paletoide" que caracteriza a una parte de la población patria, está pidiendo que se deje la pintura como está, el ayuntamiento de la localidad se frota las manos e incluso, imaginamos que con sus gobernantes municipales al frente, ha tenido la feliz y brillante idea, propia por otro lado de alguna mente despejada y preclara, de registrar la marca "Ecce Homo", o esa es al menos la información que da algún diario digital en sus páginas. La que lo está pasando mal, muy mal, con todo esto es la buena anciana que se puso manos a la obra y se metió a restauradora con el beneplácito parroquial. Argumenta la buena mujer que el trabajo no está todavía concluido, y que el asunto ha sido exagerado enormemente.

El problema no es el Ecce Homo de Borja, o la iglesia parroquial de mi pueblo. El problema es cuantos Borjas y cuantos pueblos como el mío hay en España, en manos de quién está el patrimonio nacional, el problema es cuántas actuaciones ha habido y hay, al día de hoy en día en España, movidos, si, por un afán de ayudar y de restaurar con el mínimo coste posible, no cabe duda, conla mejor intención, estamos seguros, pero con el peor de los resultados. El problema es cuánto dinero de las arcas públicas, del Ministerio de Cultura, de las Consejerías de Cultura de las distintas "autononuestras" va a parar a auténticas chorradas, mientras que el patrimonio nacional, el de todos, depende del criterio y la mejor intención de una ancianita aficionada a la pintura y de un cura de pueblo al que la pintura en cuestión se la traiga floja (Con perdón), porque lo que quiere es que el techo de la parroquia no se le llueva en invierno o, lo que sería aún peor, se caiga alguna viga el la cabeza de algún fiel creyente mientras enciende una vela a Santa Rita.

Cuánto dinero público vemos irse por el sumidero, empleado en obras faraónicas para mayor gloria del ocupante de la poltrona en esos momentos, mientras monumentos hístóricos, de mayor o menor enjundia, testigos de la historia de este país, se caen por obra y gracia del tiempo, de la molicie y de la insensatez gubernamental. Además todo ello reído como si de una gracia se tratara por una parte del vulgo que se asiste, "infantiloide" perdido, divertido, a estas situaciones, en vez de indignarse con sus políticos, o con los responsables de permitir estos desaguisados, que son incapaces de conservar un legado que ha llegado hasta nuestros días y, que de seguir así, dudo que lleguen hasta los días de nadie más.

Es curioso que los políticos que nos desgobiernan, ora PP, ora PSOE, estén siempre preocupados por la marca España, por el que dirán de nosotros por tal o cual circunstancia menor, y no se preocupen cuando estas cosas salen a la luz y dan varias vueltas al globo terraqueo, para nuestra vergüenza. Es muy curioso.

No hay comentarios: