Cita:

"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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lunes, 1 de abril de 2013

Escrache.

El abucheo público de políticos, frente a sus domicilios particulares, o en sus salidas ocasionales, eso es el escrache. Esta moda no es autóctona, es importada. La pusieron de moda los hermanos argentinos, en el siglo pasado.

No me gusta el escrache, para nada. Denota una falta de democracia y una justicia primitiva y raquítica. El escrache es el resultado de décadas y décadas de resignación, de un pueblo, gobernado por seres crueles y despiadados, que toman decisiones de espaldas a ese pueblo. Aún así, me sigue sin gustar el escrache. El vulgo enfurecido ante tanta injusticia sale a la calle y arrea contra todo lo que se mueve, sin importarles nada, un buen día aparece un salvapatrias, que les habla, que los convence de que deben seguirle. ¿Les suena? Es una vieja historia, ocurrida más veces, aquí y allá.

Pero esto lo venimos avisando aquí desde que se fundó este blog. Lo hemos dicho en innumerables, en incontables ocasiones, que llegaría el día que el pueblo desamparado, desprotegido, vilipendiado, atacado, saqueado, no sintiéndose representado por nadie o por casi nadie, saldría solo a la calle, sin banderas, sin distintitivos, como primera medida contra la injusticia. Ahora solo falta el demagogo de turno, y ya tenemos el lío montado.

No; no me gusta el escrache, pero tampoco la injusticia, y en España hay muchas injusticias. Demasiadas. Una, incluso se ha llevado al tribunal de Estrasburgo, la de la ley hipotecaria española. Allí, en Estrasburgo, se han echado las manos a la cabeza y han decretado que la ley no se adapta a las leyes europeas que rigen el  tema y que habría que revisar todos y cada uno de los desahucios llevados a cabo en los últimos veinte años en España. Como si fuera tan fácil, ¿verdad?.

No me gusta el escrache, para nada, ya digo, pero tampoco me gusta que los responsables de las preferentes se hayan puesto las botas, saqueando las entidades que presidían, cajas de ahorros en su mayoría, puestos a dedo, miembros de la casta política y empresarial. En un país justo y democrático, alguien debería estar respondiendo por todos estos atropellos. Sin embargo, ya sabemos lo que pasa.

Hay políticos que no entienden lo del escrache, y se indignan contra los de Stop Desahucios por llevar a cabo estas acciones contra ellos, frente a sus domicilios particulares, invadiendo la parte de intimidad que todo personaje público tiene. En todo caso, esto no ocurriría si hubiera justicia, si los políticos legislaran teniendo en cuenta a la mayoría y no mirando a los intereses de la oligarquía financiero-empresarial.

Me parece injusto que a alguien se le insulte, y se le abuchee, frente a sus domicilios particulares, y se haga partícipes de estos abucheos a sus familiares y sus seres allegados, que ninguna culpa tienen. Me parece tan injusto esto, como que a alguien le quiten los ahorros de toda la vida o lo dejen en la calle, por haber firmado contratos bancarios en condiciones de auténtica usura, gracias a que muchos políticos miraron para otro lado y no cumplieron con su deber.

Decía el Marqués de Sade, que la dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres (Esta cita preside este blog, junto al título). Tenía razón, si, pero casi mejor es que no haya injusticia ni mal comportamiento. ¿No?.

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