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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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domingo, 12 de mayo de 2013

No somos iguales ante la ley.

Si, es verdad; no somos iguales todos ante la ley. Eso es una verdad grandísima, enorme, morrocotuda, como la catedral de Burgos, como la de Palma, como la Almudena, como 18 estadios como el Bernabeu de grandes, como las verdades de verdad, como las grandes verdades.

Si, es verdad, no somos todos iguales ante la ley. No lo digo, solamente, por la no imputación de la infanta Cristina, que también, lo digo además de la no imputación de la infanta, por la desigualdad de la clase dirigente en general con respecto a sus supuestamente representados electores, sustentadores, sufridores.

Algunos, muchos, bastantes, en estos días se han echado las manos a la cabeza por la no imputación de Cristina de Borbón, por el supuesto chiringuito que tenía montado su consorte. Si, lo han hecho, seguramente con razón, claro, pero es que la monarquía es justamente eso, desigualdad, alguien nace, crece, se desarrolla, sube al trono, por la gracia de Dios, dicen, y desde ese mismo momento se convierte en alguien por encima de la ley.

Si, seguramente en los sistemas republicanos pase otro tanto, claro. Aquí no optamos por la República porque sí, aquí no optamos por cualquier sistema republicano. Nos vale, siempre nos ha valido, un sistema en el que el pueblo controle, aparte de ser gobernado, a sus políticos, ya sean estos cabeza de león o cola de ratón.

De todos modos, todo esto no tiene tanto que ver con el debate Monarquía vs República. Tiene que ver con el control, auténtico, democrático, del pueblo a sus representantes. El futuro Felipe VI, si es que llega a gobernar, lo cual ni ponemos en duda, ni dejamos de poner, debería tomar buena nota.

Resumiendo; bien es verdad que la imputación o no de Cristina de Borbón, no va a crear un millón de puestos de trabajo, ni nos va a sacar del atolladero económico en el que nos encontramos. El ver a una infanta de la monarquía española declarando ante un juez hubiera sido aprovechado por algunos, en el republicanismo también hay oportunistas, y sufrido por otros, la monarquía difícilmente aguantaría una foto así. Mientras se resuelve la cuestión, el "Caso Cristina de Borbón" sirve para echar un poco de carnaza a la fiera, para alimentar la mala leche, para echar leña al cainismo endogámico.

A mi todo esto me sirve para reflexionar sobre el tiempo. El tiempo que hemos perdido en todos estos años en construírnos un sistema podrido, sin apenas reflexión ni debate sobre el qué y quienes queremos ser. Todo esto viene a mi mente mientras veo los "muros de la patria mía", que diría Quivedo, caer irremisiblemente.

Por cierto; no somos todos iguales ante la ley. ¿No lo sabían?; hay diputados de ambos partidos que controlan el cotarro, que con ocho añitos sentando sus posaderas en el Congreso, tienen la pensión máxima de jubilación asegurada, mientras a usted, o a mi, solo nos la dan con 35 añitos cotizados. Ellos además tienen inmunidad parlamentaria, amén de otras prevendas. 

Lo dicho, de iguales, nada.

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