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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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viernes, 4 de octubre de 2013

El día de la risa.


                                                 


Hoy es el día mundial de la risa. Hay un día mundial de la infancia, un día mundial del cáncer de mama, un día mundial contra la pobreza, un día mundial contra el racismo. En este mundo de gilipollas integrales, en la ONU, como no tienen otra cosa que hacer, a alguien, con buen sueldo, coche y secretaria, eso seguro, se le ocurrió dedicar un día a la risa. La verdad que el día nos viene que ni pintado.

Ver a Rajoy en Japón, con una rosa roja del tamaño de una coliflor puesta en la solapa, como si de un clavel reventón se tratara, da una risa que te cagas. Al bueno de Mariano no le sale nada a derechas. Va a Fukushima, y en su discurso, entre cursi y pelota, da a entender al mundo que no hay que tener miedo de un escape nuclear, ni a consumir nada proveniente de allí, ni a visitar el sitio en cuestión. De paso, el bueno de Mariano aprovecha para elogiar las bondades de la energía nuclear. Eso en un país donde se han dado cuenta, porque lo han sufrido en sus carnes, de lo peligroso del tema. Eso, en un país que ha decidido apostar por la energía limpia, solar y eólica principalmente, para los próximos años. Entendamos que Japón no es una potencia de medio pelo. Es una superpotencia mundial con todas las de la ley. Pero el bueno de Mariano ni buye ni tuye. Él va a un sitio, tira de discurso asesorado, adornado con ciertas notas del idioma lócal, y para cuando se quiere dar cuenta de que lo que ha dicho es a todas luces ridículo, es cuando en medio mundo se están tronchando de la risa, mirando a España como al país de los tontos, gobernado por tontos del bote. Y la cosa tendría su gracia si se parara ahí, pero es que resulta que después de la elevación a los altares dialécticos por parte de Rajoy de a energía nuclear, un informe va y nos dice que las aguas que rodean Fukushima están supermegacontaminadas. La carcajada ya se extiende por medio mundo.

Durante el viaje, además, Rajoy ha intentado sacar pecho con las cifras de desempleo, que han visto la luz en esta semana del periplo nipón del presidente. Estamos ahí, estancados, varados, sin andar para adelante ni para atrás. Los palmeros gubernamentales dicen que las cifras son buenas, que se ha ido menos gente al paro en septiembre del 13, que en el del 12. Aquí el que no se contenta es porque no quiere. Montoro, Guindos y los demás nos dicen que ya veremos, que ya se ve luz al final del túnel. Esperemos que no sea el túnel de la risa, en este día de la risa.

Hoy he escuchado a Leopoldo Abadía por la radio. Ayer ví a Santiago Niño Becerra por la tele. Los dos triunfadores de la crisis. El bueno de don Leopoldo da por bueno que el gobierno tire de la hucha de las pensiones. Para eso está una hucha, dice, para tirar de ella cuando el dinero no nos llega. Santiago Niño sigue tan pesimista como siempre, y cantando las verdades del barquero. Él anticipó en el 2006 lo que iba a pasar en España. Se equivocó en muy poco. Aún así no me gusta. En general empiezan a no gustarme los economistas. En España, en esta crisis hay dos profesiones que han alcanzado el estrellato: Profesor de idiomas, principalmente de inglés y alemán; y economista. La primera me parece útil, la segunda, ya menos. Un economista es un señor que te ayuda a administrar la miseria, pero no avisa si corres peligro de entrar en ella, ni tiene soluciones para no entrar. Niño Becerra justifica el estado actual de las cosas, diciendo que no se podría haber hecho otra cosa, que no se podría haber crecido de otra forma. Aún sabiendo que esta forma de entender la economía nos ha llevado a un callejón sin salida, él sigue justificando ciertos procederes pasados. Economistas. Con todo, él, eso es verdad, dijo lo que iba a pasar, cuando los demás del gremio, o callaban a sabiendas, o callaban por necios. De todo hay en la viña de la economía.

Por eso propongo hacer menos casos a los economistas, y empezar a tener en cuenta las opiniones de los historiadores. Ellos te dirán que ha habido situaciones similares en el pasado. Ellos te darán las claves para que te prepares para lo peor. Incluso te darán las claves para salir del hoyo. A los profesores de idiomas seguiremos teniéndolos en cuenta. Hace falta aprender idiomas extranjeros, sobre todo inglés, en este país. ¿Verdad señor Rajoy?.

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