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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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viernes, 29 de noviembre de 2013

Tontilandia Show: Más Tontilandia Show que nunca.


En España tenemos, hemos tenido y tendremos, grandes artistas, en todos los campos. Grandes pintores, grandes literatos, grandes poetas, grandes cineastas. Se suele decir que un país donde la realidad supera con creces a la ficción, no suele dar buenos artistas. España es una excepción. A pesar de que en este santo país, la realidad le da tres vueltas y media a la ficción, suelen salir grandes artistas. Increible, pero cierto.

Noche berlanguiana en Valencia. La pasada noche era la última que la Radio Televisión Valenciana emitía en abierto. Tras ella, el apagón, y a tomar viento 24 años de manipulación, servilismo, tergiversación, se supone que de servicio público y de radio y televisión en lengua valenciana. Los profesionales del medio hicieron un programa especial de despedida, en el que dieron cabida a todos los temas que en los últimos años fueron manipulados y/o descartados infirmativamente por la dirección política de la cadena. Por ejemplo el accidente de metro de Valencia. Por ejemplo la corrupción del PP en la región. De madrugada se presenta la policía, acompañada de un señor; Paco Telefunken, el técnico que debía proceder al corte de la comunicación. He aquí que el buen señor, Paco, se niega a llevar a cabo el corte y se va a su santa casa. Los profesionales del canal siguen emitiendo hasta bien entrada la mañana, hasta el mediodía, poniendo a parir al gobierno pepero de Valencia. Ha sido la policía la que ha procedido al final al desalojo del canal público valenciano. Kafka hubiera dado un riñón por vivir una noche como esta en Canal 9.

Más. En un colegio público de la Comunidad de Madrid, de pronto, sin saber por qué, ni por qué no, en una de sus aulas, irrumpe un número de la Guardia Civil acompañado de un perro adiestrado para la búsqueda de drogas. "Niños, vais a asistir a una demostración de como trabajan nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad en la búsqueda de estupefacientes". El can, acompañado del agente procede a olisquear, uno a uno, a todos los niños presentes. En realidad era una operación de búsqueda de drogas en el colegio. Una operación encubierta, por supuesto.

Más de la Villa y Corte.Una pareja de la Policía Municipal iba en su coche patrulla, y observa que en la puerta del conocido y típico restaurante, "Las Cuevas de Luis Candelas", hay un tipo vestido de bandolero con un arma en la mano. El arma es un trabuco del siglo XIX, inutilizado. Se da la circunstancia de que en este típico mesón madrileño, desde hace la friolera de 64 años, como reclamo turístico, siempre hay un señor vestido de bandolero con un trabuco en la mano. Eso lo sabe todo el mundo. Todo el mundo, menos la pareja de policías, que pidió los papeles del arma al bandolero en cuestión, y que para más seguridad, le pidió estos ataviados con sus respectivos chalecos anti balas. Toda protección es poca, debieron pensar los agentes.

Esto es España. La España de Rajoy. La España del esperpento, de la pantomima, de la chirigota. No damos una a derechas. Tampoco a izquierdas.

El ministro de cultura, señor Wert, tiene razón. Para qué subvencionar el cine y la cultura en general, si con la realidad cotidiana tenemos suficiente entretenimiento.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Tontilandia Show: A por las placas solares.


Otoño. Mañana fría en Madrid. La ciudad sigue sucia, no tanto como durante la huelga, pero ahí siguen las hojas secas, de días, y días, y días, y días...sin que un barrendero pase por mi calle. En fin; resignación cristiana.

Bajo los escalones de dos en dos. Llego tarde al curro. Me cruzo con don Apolonio, el vejete del primero izquierda. "Buenos días". "Qué, ¿a la compra?" "No, hijo. Qué va. A tirar todo esto. La verdad es que no se muy bien dónde hacerlo" Don Apolonio abre una bolsa de plástico en la que lleva dos calculadoras y una pequeña radio solares. "Qué; ¿se le estropearon?", pregunto. "No que va. Es que como el gobierno ha sacado una ley por la que pueden entrar en tu casa sin permiso judicial, si se enteran que tienes placas solares, pues yo he decidido tirar estas". Me quedo paralizado. "Pero hombre de Dios. Eso es si tiene usted placas solares grandes, para generar energía para el funcionamiento de su casa. Por una calculadora no creo". Don Apolonio se queda indeciso. Al final logro convencerlo, no sin cierto esfuerzo, de que vuelva a casa con las calculadoras y la radio, indultadas.

Don Apolonio es un hombre nacido durante la Guerra Civil, criado en la posguerra, y que ha vivido cuarenta años de dictadura. Está acostumbrado a obedecer, incluso si desde las altas instancias le dicen que se tire a un pozo, sin hacer preguntas, él lo haría. Y lo malo es que esta España en la que nos toca vivir está llena de gente así, buena, sumisa, introvertida, cegata, resignada, paciente, de los de; "A mandá señorito, que pa eso tamo".

La aprobación de la ley que permite a las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado entrar en tu casa, sin orden judicial, si tienes placas solares instaladas, para ahorrarte unos eurillos en la cada vez más cara factura eléctrica, está aquí ya. No estamos hablando de que tengas una plantación de "maría", ni de que tengas un prostíbulo, o un casino ilegal. Si tuvieras cualquiera de estos negocios ilegales, seguramente que ni entrarían, o en el caso de entrar, lo harían con una orden judicial, pero ya ven, cuando les tocas las narices a la oligarquía financiero-energética, van a por ti sin pensárselo dos veces.

Bienvendos a la nueva URSS.

Por cierto.

Quietos.

No hablen.

Escuchen.

¿Oyen ustedes algo?

Yo tampoco.

Esperaba escuchar algo, pero ya veo que nadie dice nada.

Me refiero a los liberales, a esos que están por la libertad económica,y en contra de la intervención del estado.

Esto sería el momento de que nos enriquecieran, a nosotros y al gobierno de Rajoy con sus portulados ideológico-económicos.

Están calladetes.

Si, que lo están.

¡Ay; Señor, Señor. Qué cruz!

martes, 19 de noviembre de 2013

No me gusta como caza la perra


Sepa usted, que desde el gobierno, para mantener la paz, el orden, la democracia, y sobre todo, los privilegios de los privilegiados, han deslizado algunas ideas que pueden ser interesantes:

- Participar en protestas como rodear el congreso, o en escraches para que a ningún ciudadano se le prive de su derecho a vivir bajo techo, protegiendo así a los que han cobrado comisiones ilegales en los préstamos hipotecarios entre otras cosas, va a resultar bastante caro a partir de ahora. La cosa va a oscilar en torno a los 30.000 euros de multa, como mínimo, pudiendo llegar a los 600.000 euros.

-Tomar fotos de la poli, mientras te están machacando en una manifestación, también va a estar prohibido. Los buenos ciudadanos no acuden a manifestaciones, se quedan en casa, dándole al "me gusta" de feisbuk, o tuiteando.

-La difusión de posibles abusos policiales, también se criminaliza. A tomar por saco la libertad de expresión, de información, de comunicación, y muchas más "ciones".

Por todo lo cual debo utilizar la antigua expresión tan española de; "no me gusta como caza la perra", usada cuando nos olemos que las cosas no van a ir como debieran. A lo mejor todas estas medidas vienen porque esperan futuros episodios de protesta en la calle, fruto de futuras debacles, a su vez, fruto de la inutilidad, el servilismo y la crueldad del eje política-poder, y de sus sustentadores, o lo que viene a ser lo mismo, utilizando otra expresión idiomática, "ponerse la benda antes de tener la herida".

De la persecución de corruptos, cobradores de comisiones ilegales, defraudadores profesionales, o de gente que en el ejercicicio de sus funciones en cargo público, se haya pasado por el arco del triunfo la buena práxis del mismo, habiendo incurrido en numerosos delitos (En un país normal sería así), nada de nada. De hecho, el PP y el PSOE (El PPOE), han llegado a un principio de acuerdo para renovar el CGPJ (Consejo General del Poder Judicial).

Lo dicho: No me gusta nada, pero que nada, como caza la perra.

martes, 12 de noviembre de 2013

Semoliberalebuenoyqué: Las basuras de Madrid.


Salgo a la calle. ¡Plaf! Piso una mierda de perro. Llevo pisadas cinco en una semana. Menos mal que los perros que han adornado la calle con tan amable regalo deben de haber comido bien, fibra principalmente, y la mierda no está muy blanda. Lo bueno del otoño es que con las pocas lluvias caídas hasta ahora, la yerba empieza a brotar en los parques y uno se puede limpiar los zapatos en ella.

Madrid está que da asco. Habitualmente, sin huelga de barrenderos a la que echarle la culpa, la ciudad está echa una auténtica birria. Con la huelga, lo de birria se queda corto.

Las cacas de los perros es lo de menos. Lo peor es la basura tirada al lado de contenedores sin recoger. Frente a mi casa hay dos contenedores, uno para el papel y el cartón, y otro para el vidrio. Digo que los hay, porque antes de la huelga ahí estaban, ahora están escondidos entre una montaña de bolsas de basuras, que crece según pasan las horas, y la pasividad de las autoridades se hace latente. Anoche la montaña de basuras debió de bajar algo, ya que vi en ella un grupito de ratas dándose el festín padre.

Se preguntarán ustedes que hacen las autoridades para paliar esto, para solucionar todo este berenjenal. Pues las autoridades hacen lo de siempre; nada. "Eso es un tema entre la empresa concesionaria y los trabajadores", nos dijo la semana pasada doña Botella. Mientras la mierda crece, aquí, allá y acullá.

Me doy una vuelta por la Plaza Mayor y sus aledaños. No me tomo una relaxing cup of café con leche en alguna de sus terrazas porque hay un olor a meados que echa para atrás. Ahí voy, sorteando meadas, cacas de canes (Imagino que serán de canes), mendigos, saltinbanquis, mimos, repartepropagandas, comprooros, carteristas, chaperos, putas y un sin fin de población autóctona del centro de la capital de España. Me para una pareja de guiris y me pregunta por el camino más corto para ir al Museo del Prado, en una jerga spanglish que echa para atrás. Les indico el camino. La señora me da las gracias y me pregunta que cómo es que está la ciudad tan sucia. Le digo que es una fiesta que en Madrid hacemos todos los años por esta fecha, la Rubish Party. Gana el que más ensucia. El último día de la fiesta nos tiramos la mierda a la cabeza unos a otros en pleno centro de la ciudad. La señora me mira extrañada, al principio. Luego, una luz de comprensión se refleja en su cara. "Ah; como tomatina de Buñol", me suelta. "Si; como tomatina de Buñol, pero con basura" , contesto. "Oh; Spanish pasion", termina por decir la buena mujer a modo de despedida.

La prensa alemana se hace eco de la basura tirada por aquí y por allá, en la ciudad de Madrid, sin que nadie haga nada. Se mofan de Madrid, y se mofan más de su alcaldesa. Me pregunto hacia donde nos está llevando el supuesto neo liberalismo de algunos y que es lo que entienden ellos por no intervención de los poderes públicos. Si esto va a ser moneda de uso corriente, y van a actuar no acutuando, así con todos los problemas que se les presenten, entonces será mejor buscar algún lugar democristiano o socialdemócrata donde cobijarse, por ejemplo, Alemania, o algún otro país del norte de Europa.

Vuelvo al barrio. Las hojas del otoño siguen en su sitio, el suelo, sin que nadie las recoja. Se van amontonando por la acción del viento. Van formando montones grandes sobre las cada vez más desgastadas y sucias, baldosas de la acera. La gente va por la calle cabizbaja, mirando al suelo. Aparte de por los efectos de la crisis, la gente va así para evitar pisar alguna "mina anti persona" escondida bajo los montones de hojas que el otoño y la desidia nos dejan.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Conformismo, manipulación y más.

Ayer, por la mañana, en el programa matutino de la Cadena Ser, pude sentir el conformismo y la resignación con el que la plebe va tirando día a día. Una chica. No recuerdo su nombre. Llámenla Casandra, o Maika, y Micaela; no sé. Licenciada en derecho, inglés hablado y escrito correctamente, joven, dinámica, 5 años en paro. Casandra, o Maika, o Micaela ha encontrado trabajo en una empresa de limpiezas, 8 horas al día, 40 horas a la semana por el módico sueldo de setecientos y pico de euros. Casandra, Maika o Micaela está loca de contenta y así lo cuenta en antena. Esta semana, cuando ha cobrado, lo primero que ha hecho es irse a la carnicería más cercana y comprarse cuarto y mitad de filetes de ternera. El proximo finde piensa ir al cine. La ternera y el cine han estado prohibidos para Casandra, Maika o Micaela durante cinco años.

Aspiramos cada vez a menos, y por lo tanto cada vez tenemos menos cosas de las que gozar. Los medios de comunicación, cómplices con el poder, también colaboran a ello. "Mirad a Casandra, Maika o Micaela. Con la mierda de 700 euros que le pagan por quitar la mierda de los demás, es feliz. Es que la cosa está muy mal, y claro..." Y nosotros nos sentimos identificados con Casandra, Maika o Micaela. Y nos sentimos afortunados de cobrar, en el mejor de los casos mil eurillos de nada, y en el peor, cobrar la miseria que cobra esta chica, y saltar como energúmenos porque aún podemos permitirnos un filete de ternera al mes, o un cine algún que otro finde, cuando hasta hace nada nadábamos en la abundancia. Qué cosas.

Don Tomás Burgos, secretario de estado de empleo, o algo así, ayer, cuando saltó la noticia de los 87.000 parados más, dijo, sin cortarse, que las cifras eran esperanzadoras, que el año pasado por estas fechas, los nuevos desempleados pasaban de los cien mil. Hemos asumido el sistema de miseria perpetua al que nos han llevado. Algo parecido les pasaba a los antiguos súbditos de la extinta Unión Soviética, que hacían cola resignados y vivían en condiciones lamentables con una resignación a prueba de bombas, sin preguntarse ni siquiera por qué.

Canal 9, el canal de radio y televisión autonómicos de la Comunidad Valenciana han cerrado. La excusa es que el señor juez ha hechado para atrás el ERE que el gobierno valenciano preparaba, y que quedaba en la calle a unos mil trabajadores del ente público autonómico. A grandes males grandes remedios, habrá pensado el presidente valenciano, Alberto Fabra, y lo dicho, cierre al canto. Hoy por la mañana, también en la Cadena SER, he oído las lamentaciones de algunos profesionales de Canal 9. Se lamentan de haber entrado por el aro de la manipulación informativa y de la tergiversación de la realidad valenciana, a las que los responsables políticos que mangoneaban en Canal 9, les obligaron. En este país todo se hace a toro pasado. Especialmente las lamentaciones por. "Lamentamos haber votado aquello, lo hicimos con la nariz tapada", dicen muchos ex políticos hoy metidos a tertulianos."Lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a ocurrir", nos dijo un día el Rey. Y así vamos, cada día, viendo a gente que en su momento no denunció ningún tipo de anomalías en su trabajo, aceptó saltarse a la torera la buena práctica del mismo, pasó por el aro y hoy, después de, a toro pasado, se lamenta, y dice que siente mucho lo ocurrido, que lo que ha sucedido es culpa suya, por no hacer bien su trabajo, por consentir que desde el poder lo mangonearan todo, por no denunciarlo. Canal 9 está cerrada. No hay nada que hacer. Fabra dice que prefiere cerrar la televisión pública, que cerrar un hospital o un colegio. Eso está muy bien. Pero lo podía haber pensado antes, cuando en Valencia se construían aeropuertos sin aviones, Terras Míticas, Formulas 1, etc, etc.

La gente mira todo esto y pasa. Asiente resignada ante las mentiras y la manipulación. Da por sentado que ahora, que digo mil euros, quinientos, es un sueldo de puta madre. Conformismo y manipulación van unidos de la mano. Si le echa usted unas gotas de idiotez, enenismo mental, pensamiento único, pan y circo; tendrá usted un país inhabitable.

lunes, 4 de noviembre de 2013

English is spoken.

Ahora son los aspirantes a entrar a la universidad en Cataluña, a los que se les va a exigir un nivel medio de inglés. En Baleares el gobierno autonómico se empeña en que los niños allí sean trilinigües; catalán, español e inglés. En la Comunidad de Madrid, el gobierno de Esperanza Aguirre marcaba paquete presumiendo de los colegios bilingües abiertos aquí y allá.

Yo no digo que no sea bueno que los chicos hablen inglés, que tengan una buena formación en una lengua que, mal que nos pese, se ha convertido en la lengua del mundo, pero de ahí a hacer de la lengua inglesa, o por mejor decir de su estudio, la bandera de una buena política educativa, va un mundo. Tanto más cuando en muchas materias se ha bajado mucho el nivel. Otras materias simplemente han desaparecido.

La cosa está clara:

Primero se cargaron las lenguas clásicas en el bachillerato. Imaginamos que el osado que lo hizo no sería natural de Cabra, Córdoba. Los naturales de Cabra, gracias al latín, gozan del gentilicio de egabrenses, sustituyendo a vaya usted a saber al gentilicio que tendrían en el español del siglo XXI, en un país además tan dado al cachondeo.

Luego llevaron a la mínima expresión la enseñanza en historia. Los niños españoles tienen 17 versiones de la historia de su país. Según la zona donde vivan, así es la historia de su país. A los niños vascos se les contará que Vasconia fue un ducado independiente y que fue mancillado y conquistado por los españoles, a los catalanes tres cuartos, y así. A los madrileños, castellanos, andaluces, valencianos, murcianos, asturianos, cántabros, riojanos, extremeños y canarios, se les dará una versión de libre interpretación, a gusto del consejero de educación del momento y del lugar. A ninguno se les hará hincapié en lo que les une. Sí en lo que les separa.

De geografía mejor no hablemos. Conozco niños nacidos en la Comunidad de Madrid que conocen mejor el río Alberche que el Tajo o el Guadalquivir.

En fin, que les voy a contar. Una grillera.

Ahora, para esconder todo este galimatías se pretenden que los niños estudien en inglés la mitad de sus asignaturas.

Ahí lo tendrá usted. Su nene. Su nena. Serán auténticos ceporros. No sabrá porqué, los naturales de Calatayud son bilbilitanos, ni porqué los de Cabra son egabrenses, o los de Elche ilicitanos, o los de Lérida ilerdenses, o los de Huelva onuvenses. No sabrán quién fue Carlos I de España, ni porqué fue V de Alemania, no sabrán quién fué Felipe II, y seguirán creyendo que Juan XXIII es una marca de brandy, como el Cadenal Mendoza o Napoleón. Creerán que el Ebro es un río catalán que nace en tierra extraña.

Eso si; tendrá un nivel de inglés que te cagas, que es lo que se lleva ahora.

Good Bye.
Uy; perdón; adiós.

sábado, 2 de noviembre de 2013

La imagen: Los diputados perdiendo el traserillo para irse de puente.


Ahí los tiene. Luego dirán. Se votaba la reforma de las pensiones, pero a muchos esto se la traía floja. Apenas votaron, muchos ni eso, ante la mirada atónita del presidente de la cámara, Jesús Posadas, de la prensa y de medio país que lo ha visto posteriormente, los tíos salían corriendo, camino del AVE, del avión, quien sabe si del coche oficial, como alma que lleva el diablo.

No merece la pena comentar más. Una imagen que nos lo dice y nos lo cuenta todo.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Tontilandia Show: Jálogüin.


Por si nos faltaba algo para ser aún más gilipollas, aquí tenemos la gilipollesca fiesta de Jálogüin (Halloween).

Madrid; después de comer. Entro en una cafetería perteneciente a una conocida franquicia hostelera. Me siento a una mesa dispuesto a pedir un café con leche. El camarero se me presenta vestido de mamarracho, con una careta de Drácula, y me suelta: "Uuuuuuuuhhhhhh". Me levanto y me voy sin tomar nada. El local está adornado al efecto para tan sin par fiesta. Telas de arañas, calaveras, calabazas agujereadas simulando caretas horripilantes, arácnidos colgantes de goma, y un sin fin de globitos y chorradas varias, colgando por aquí y por allá. Una señora se ha dejado medio moño entre la tela de araña al cruzarse conmigo en mi camino hacia la salida.

Happy Halloween; me dice un cartel en la calle. La fiesta del consumismo gilipollesco ha empezado, en el país del nunca jamás, y toda esta locura durará hasta el 6 de enero, día de Reyes. Por cierto, unos personajes, sus majestades los reyes de oriente, relegados al ostracismo, cada vez más, por el anglosajón y gilipollesco Papá Noel. Que cosas.

En los colegios, se han apuntado también a la fiesta. Los nenes celebran Jalogüin, y lo celebran como si toda la vida lo hubieran estado haciendo. A tomar viento fresco el día de todos los santos y el de los difuntos, donde los abuelos de estos niños, tenían a bien honrar a sus muertos una vez al año, con flores, con velas. Los cementerios ese día eran auténticas alfombras multicolores, las tumbas lucían flores de todo tipo aquí y allá. Un día al año, no cuesta nada honrar a tus familiares queridos, a los que se fueron.

Eso se acabó. El dios dólar quiere que nos convirtamos en gilipollas, comamos hamburguesas, tengamos un culo inmenso gracias a la grasaza de la comida basura, llevemos gorrilla beisbolera, digamos "Oh, my God" a cada momento, votemos a un subnormal como presidente, veamos programas de televisión hechos para deficientes mentales, y nos convirtamos en la versión europea de Homer Simpson. Menudo plan.

Pero lo peor de todo es que todo este plan está calando entre la población más o menos jóven. A ver quién es el que se atreve a decirle al nene o a la nena que esta fiesta no se celebra, que es una parafernalia consumista. "Pues en el cole todos la celebran, papá".

Este día, antes respetuoso, ahora es como un día de nochevieja o más. La peña sale en tromba, con pintura roja en la cara, con caretas de monstruo puesta, hecho una auténtica piltrafa humana, camino de la disco, o del botellón, a cogerse el gran pedal a cuenta el Jálogüin.

La calle, el metro, las paradas de autobús, se llenan de vomitonas y meadas. El desenfreno etílico juvenil, desde hace años imparable, abre boca hasta la Navidad.

Lo malo de todo es que el que va a contracorriente eres tú, si no celebras esta mamarrachada. Increible.

Japi Jálogüin a todos.