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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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lunes, 1 de septiembre de 2014

Antisistemas.

Últimamente oigo mucho hablar sobre los antisistemas. Me pregunto si yo mismo no seré uno de ellos, aunque no se bien que es ser un antisistema. Alguien me informa de las características que debo tener en cuenta para reconocerlos: Pañuelo palestino, coleta, barba, camisa a cuadros remangada. En el hablar el antisistema utiliza constantemente el masculino y el femenino, haciendo caso omiso del neutro (ciudadanos y ciudadanas, españoles y españolas, vascos y vascas, etc). Esto último no deja de confundirme, pues es también práctica habitual entre los dirigentes del Partido Nacionalista Vasco, integrado, como todo el mundo sabe, en su mayoría, por personas de bien, de misa y comunión diarias, que en nada diríamos que podrían pasar por antisistemas, pero...

Reconociendo a los antisistemas por su modo de vestir y de hablar, nos queda por reconocerlos por su modo de actuar. Suelen ir a "manifas" antigubernamentales, como la del pasado 22 de marzo, suelen adscribirse al colectivo okupa. ¿Podriamos meter ahí al colectivo antidesahucio, o al coletivo de afectados por las preferentes, o a los "yayoflautas"? Está claro que gente a la que desahucian por no pagar su hipoteca a tiempo, y se queda en su vivienda, está ocupando esta; que gente que se manifiesta a las puertas de las entidades bancarias a diario, aunque sea porque estas les han engañado, pueden pasar por anticapitalistas; y por último, los "yayoflautas", pueden pasar por una mezcla de todo lo anterior.

De todos modos, la cosa no me queda del todo clara. Me siento en mi casa, en el salón de la misma, con la ventana abierta, reflexionando a lo Zapatero, viendo las nubes pasar. Voy al frigorífico, acabo con las reservas de agua fría, ¡Qué puto calor!. Pienso, le doy vueltas a la cuestión: Los antisistemas son malos, están contra el sistema establecido, lo quieren destruir, aspiran a ello, nada les gustaría más. En el piso de al lado vive una pareja de antisistemas, tienen un gato, "Patitas" se llama el hijo de puta, el cual se mea a diario junto a mi puerta, y le pega zarpazos con sus pequeñas garras arañándola, dejándola hecha unos zorros. Bien, dejemos a "Patitas". Centrémonos en sus dueños. Son, como digo, a todas luces una pareja de antisistemas, él luce rastas, y pañuelo palestino, y viste raro. Ella también viste raro. Los dos fuman porros, a mi casa llega el olor de la grifa a diario. Están de alquiler, como yo, nada de "okupación" ni otras gaitas. Trabajan, vamos, por lo menos eso creo, porque sino, el alquiler, la luz, el agua, la comida de "Patitas", ¿de dónde?. No me parecen mala gente. Ellos van a lo suyo, yo a lo mío. Nos saludamos con un tímido "hola" cuando nos cruzamos en el rellano, pero por lo demás. Bueno, yo creo que ella finje los orgasmos, porque no es normal los alaridos que pega cuando están dándole a la mandanga, pero por lo demás, me parecen de lo más normal.

No sé, no sé. ¿Cómo reconocer a un antisistema?. Abro el periódico y leo. Un niño, dependiente, enfermo, en Castilla la Mancha. El gobierno regional le ha mandado a su madre el importe de la ayuda económica que le corresponde; cero euros, gastos aparte. ¡Ajá!, digo en alta voz. Espero que "Patitas" me haya oído y haya pegado un buen respingo. Ahí está la madre del cordero. Los antisistema son como los alienigenas que una vez escuché en un programa de radio que estaban entre nosotros, que no se les conoce porque pasan por figuras respetables, van bien vestidos, trajeados, incluso han accedido a puestos de relevancia en las distintas administraciones, en sus versiones, local, regional o nacional. ¡Ya lo comprendo!

Qué mayor antisistema que el que quiebra una caja de ahorros para luego venderle el negocio a un banco; o el que quiebra un sistema público de salud para entregárselo luego a distintas empresas privadas del sector, o una primera edil que recorta y recorta, y luego contrata para su ayuntamiento a cientos de personas como asesores, a seis mil euros al mes el asesor y no contenta con ello les sube el sueldo a estos asesores un 34% de media, o aquel que hace un aeropuerto sin aviones, o el otro que hace una linea de AVE que no utiliza nadie, o aquella presidenta de comunidad autónoma que hace unas autopistas de peaje, paralelas a otras públicas, las cuales, las de peaje, no las públicas se ha tenido que hacer cargo el estado de ellas. Qué mayores antisistemas que aquellos que acceden a la gestión pública, lo hacen rematadamente mal a sabiendas, para al final entregar la gestión pública a manos privadas aduciendo que esta es mejor.

He resuelto una duda que me traía por el camino de la amargura. Decido dejar de reflexionar a lo Zapatero y salir un rato a que me de el aire. Salgo. Compruebo que "Patitas" ha vuelto a visitar mi puerta.

¡Cabrón de gato!

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