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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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domingo, 12 de octubre de 2014

¡Excálibur no está sólo!

¡Excálibur no está sólo!, exclamaban decenas de personas, animalistas, dueños de perros, o simplemente gente que pasaba por allí, por las cercanías del domicilio de Teresa Romero, la enfermera contagiada con ébola. El gobierno decidió darle matarile al perro de la enfermera,, no fuera a ser que hubiera contraído la enfermedad, y que está, la enfermedad, fuera de hocico de can a culo de can, y de paso, contagiara árboles, papeleras, cubos de basura, y otro tipo de mobiliario urbano, donde los canes, pobres, suelen hacer sus caquitas y echar sus pises. Si lió un buen pollo frente al hogar de Excálibur, si señor. La ocasión y la causa, lo merecían. Ay, si la gente tuviera las mismas energías para protestar contra el paro...

¡Excálibur no está sólo!. Doña Mónica de Oriol es una empresaria de éxito. Esposa y madre ejemplar. De vez en cuando suelta algún exabrupto, como por ejemplo este último, el de que ella no contrataría a mujeres de entre veinticinco y cuarenta y cinco años, por el problema de la maternidad. Leemos que la buena de doña Mónica tiene la cifra nada desdeñable de cinco hijos. Imaginamos que los habrá tenido, o bien antes de los veinticinco, o bien después de los cuarenta y cinco. Claro que, pensándolo bien, doña Mónica es rica, circunstancia que le da derecho a tener sus hijos cuando le de la real gana, y no como las pobres mujeres pertenecientes a la clase trabajadora, que los tienen que tener, si o si, cuando lo digan sus patronos, porque si no las echan a la puñetera calle.

¡Excálibur no está sólo! El ébola ha puesto a prueba la capacidad gubernativa para afrontar crisis. Ha puesto a prueba el fenomenal sistema sanitario español, del que venimos presumiendo desde hace años, sin base lógica, como nos pasó con el fenomenal sistema financiero, ¿se acuerdan cuando teníamos un sistema financiero que era la pera limonera, y presumíamos de ello a todas horas?. Resulta que no tenemos ni un triste hospital donde tratar tan desconocida enfermedad, como es el ébola. Resulta que sin tener un triste hospital donde tratar la enfermedad nos ponemos a remedar a las potencias de primer orden, y nos ponemos a repatriar compatriotas enfermos de ébola, como si en realidad, si dispusiéramos de esos hospitales. El resultado ha sido una chapuza de niveles colosales. Hay una enfermera infectada de ébola, y dieciséis potenciales infectados más, que estuvieron en contacto con ella. Por no hablar del espectáculo político que están dando entre el consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid, y la ministra del ramo, doña Mato. De todos modos, esto, lo de la sanidad, se empezó a joder el día que se transfirió a las comunidades autónomas la sanidad y la posibilidad de legislar sobre esa misma sanidad. Tenemos diecisiete códigos de conducta frente a calendarios de vacunaciones, o 17 modelos de actuación frente a alertas como la del ébola. Increíble.

¡Excálibur no está sólo! Y qué me dicen de lo de las tarjetas opacas de los directivos de Caja Madrid. Colosal. Lo que me llama la atención es el gusto que tenía esta gente por la lencería femenina, lo que nos lleva a la siguiente reflexión:

a).- Compraban la lencería para ellos.
b).- La compraban para sus santas esposas.
c).- La compraban para sus amantes.

En el caso de que la respuesta sea la primera opción, no quiero ni imaginar el cabreo que van a agarrar, tanto sus santas esposas como sus amantes. En el caso de que la respuesta sea la segunda opción, no quiero ni imaginar el cabreo que van a agarrar sus amantes. En el caso de que la respuesta sea la tercera opción, no quiero ni imaginar el cabreo que van a agarrar sus santas esposas. En definitiva; cualquiera que sea la repuesta, a, b o c, el resultado va a ser el mismo; a los amantes de la lencería femenina pagadas con dinero de todos les va a salir cara la broma, en lo que a sus amantes y sus santas esposas se refiere. No somos nadie.

Semana completita, completita, si señor. ¡Excálibur no está sólo!

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