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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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lunes, 24 de noviembre de 2014

Acerca de la manipulación periodística...



Domingo, 16 de noviembre de 2014. De noche. Otoño. El "chico de la coleta", Pablo Iglesias, es invitado a un programa de actualidad y/o entrevistas, conducido por una periodista,  Ana Pastor, conocida por haber salido de TVE según entraba la tropa don Rajoy. Conocida por entrevistar a Ahmadineyah con el velo medio puesto. Conocida por su supuesta filiación progre. Conocida.

Pablo Iglesias va a la entrevista. Entrevista por decir algo, porque fue un interrogatorio policial en toda regla. Le hizo desgranar uno a uno todos los entresijos de su programa cuando llegue a la Moncloa. Le preguntó por ETA. Le preguntó por su filiación Bolivariana. Por la castrista. Se mostró hostil con él. En vez de Ana Pastor, más bien parecía el fantasma de Encarna Sánchez el que hacía la entrevista. No recuerdo jamás, haber visto una hostilidad semejante por parte de una entrevistadora a un entrevistado. Yo, ingenuo de mí, imaginaba que doña Pastor sería igual de hostil con todos sus entrevistados. Para comprobarlo me tragué su programa de ayer domingo, una semana después del despiece de Pablo Iglesias ante las cámaras. El invitado en esta ocasión era Toni Cantó, de UPyD. Nada que ver oiga. Aquello era la representación del Lago de los Cisnes. No era el ametrallamiento a preguntas de la semana pasada, ratatatatatatata; era un tralari, tralará, trariló. Nada que ver.

Ay, esos plumeros, como se nos siguen viendo. Se le exige a Pablito Iglesias, con pelos y señales, lo que no se les exige a los demás mortales, en este caso a los demás mortales del PP, y del Soe. Y eso no es justo. Y todo porque el bueno de Pablito ha dicho la verdad. ¿Y qué verdad es esa?, pues entre otras, que no ve bien que un grupo de comunicación controle cincuenta periódicos regionales, dos de tirada nacional, varias cadenas de radios, entre generalistas y radio fórmulas, y la mitad de la parrilla televisiva de la TDT. Yo, estoy de acuerdo con él, que conste. Tiene razón. Es verdad. La información no puede estar en tan pocas manos. Y Pablito Iglesias va, y lo dice, y cuenta que él va a cambiar eso en cuantito que toque pelo. Así que, donde antes todo eran lisonjas, invitaciones a tertulias y encuestas favorables, ahora todo son palos. En la Cuatro, en la Sexta. Ves, amigo Pablo como no se puede decir la verdad en esta España nuestra. No, yo no digo que mientas, pero al menos, no digas la verdad. Tú di que si a todo, que está cojonudo que un par de fulanos controlen todo en España, que te mola mazo todo eso. Pero no, tuviste que mentar la cuerda en casa del ahorcado, y claro...

A partir de ahí, todo han sido palos para Pablito, y el Círculo Podemos. Plas, plas, plas. Los del otro lado, esto es, los de la filiación carca, han visto como doña Pastor le daba cera a Pablo, y se han animado ellos también. Si no a él directamente, si a Errejón. Le han sacado una supuesta beca de mil ochocientos eurillos de nada, que cobra de la Universidad de Málaga. En fin, el caso, es que Errejón está empezando a ser equiparado con Bárcenas, los Pujol, y la banda de los Dalton, todos juntos. La semana ha sido movidita para Podemos. Sus líderes han visto como este sábado, eran pasados por la derecha por una nueva estrella mediática que va a dar mucho que hablar; el "pequeño Nicolás".

Y el caso, es que todo el mundo se está empezando aquí a hacer trampas al solitario. Por qué, Podemos, que sepamos aquí, es hasta ahora, solo una encuesta, una cifra, una intención de voto, que será o no será, pero nada concreto, todo lo más un millón y pico de votos en las pasadas europeas, en la que solo van a votar cuatro. Y sin embargo, hay gente que se ha puesto muy nerviosa, demasiado nerviosa diría yo. Doña Pastor, tertulianos de filiación progre, tertulianos de filiación carca, oligarcas varios. Existen las mentiras, las grandes mentiras y las encuestas. Y Podemos es, hasta ahora una encuesta.

De todos modos, para variar, mi opinión sobre todo esto sería distinta si doña Pastor llevara a, pongamos por ejemplo, don Pedro Sánchez a plató, y le hiciera un interrogatorio en toda regla, estilo al que le hizo el domingo antepasado a Pablo Iglesias. No solo mi opinión, la de mucha también cambiaría. Pero eso no va a pasar. Podemos es algo más que una formación política que atiende al cabreo de la masa. Es una probeta, un tubo de ensayo, un experimento. Al doctor Franskenstein le pasó algo parecido. Le hubiera venido de perlas una doña Pastor que se prestara a labores de tiroteos de monstruos con ideas propias.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Democracia. Pablo Gutierrez.


"Septiembre de 2008: la caída de Lehman Brothers hace temblar al mundo. Marco tiene una hipoteca y muchos planes de futuro, pero ese mismo día es despedido. Su tragedia no es peor que la de millones de personas; su reacción sí lo es; de noche, Marco sale a la calle y comienza a escribir en las paredes de la ciudad,, convirtiéndose en fuente de inspiración para tres jóvenes anarquistas. George Soros,, el megainversor antisistema que amasó una fortuna con la burbuja financiera, inspirará a Marco para vengarse de su jefe".

Democracia es la intrahistoria de una prosperidad simulada que acabó destruyendo miles de vidas anónimas como la de Marco. Un brusco despertar al fin del mundo ficticio de la felicidad instantánea, el dinero fácil y la hipoteca abierta.

Democracia. Pablo Gutiérrez. Editorial Seix Barral. Biblioteca Breve. Barcelona 2012.

domingo, 16 de noviembre de 2014

¿Por qué el voto no es obligatorio?


Durante años, siglos diría yo, el Estado nos ha pedido una serie de sacrificios, a todos, como por ejemplo, pagar impuestos. Usted, si es mayor de dieciocho años, y vive en las Españas, pertenece a la clase media, alta o baja, pagará impuestos, bastantes. Pagará menos si pertenece a la clase baja, pero también pagará, que si el IVA, que si el IBI, que se aquel impuesto escondidillo en la factura de la luz, en la del gas, en la del agua, en fin, que pagará, que no se escapará. Si pertenece usted a la clase alta, tampoco se librará, pagará un pírrico uno por ciento, eso si, será el que menos impuestos pague en proporción a su renta, pero acabará pagando, al fin y al cabo, aunque poco. Parte de esos impuestos se gastarán en anuncios en prensa, radio y televisión, para animarle a pagar, para mostrarle todo lo que los políticos van a hacer con sus impuestos, que si una escuela, que si un hospital, que si una carretera. Con ello esperarán animarle a pagar, y a exigir factura a su fontanero de cabecera, en sus chapuzas caseras en general, a ir con la legalidad por delante, siempre, mientras los amigos del poder se llevan su pequeña fortuna a las nuevas versiones de la isla de la tortuga, los paraísos "fecales".

También, en el pasado, el Estado, nos pidió, a los ciudadanos varones, mayores de edad, si nuestro físico nos lo permitía, entregar un año de nuestra vida, defendiendo a la patria. Ibas, con dieciocho añitos recién cumplidos, a un cuartel, a veces a tomar por culo de tu ciudad o de tu pueblo, te rapaban nada más llegar, te vacunaban, te despelotaban, te daban una ropa verde y áspera, te daban una litera en un pabellón frio y lóbrego, te hacían putadas, novatadas; que si fóllate la peseta, que si haz la gallina, que si haz el burro, que si sal al patio en calzoncillos a tres bajo cero. Tu te lo tragabas todo, porque era tu deber para con tu patria, pasabas los tres meses de CIR, te convertías en veterano, entonces eras tú el que hacía las putadas a los novatos que iban llegando; pasaba el año, te daban la blanca, te licenciaban, gracias por los servicios prestados a la patria, vuelta al hogar, deber cumplido.

El voto en las elecciones, sin embargo, no está catalogado como un deber. Si, los políticos te dirán, en las campañas electorales que es tu deber ir a votar, participar en la fiesta democrática, cumplir con tu deber ciudadano, en definitiva, pero en el fondo, les resbala que tu vayas o no a votar. Ellos cuidarán a su rebaño, su porcentaje, su línea de flotación, su treinta, su cuarenta por ciento, suficiente para gobernar en solitario, sin apoyos, o con apoyos en la periferia nacionalista, catalana o vasca, o las dos, que más da. El caso es que no hay ley en España que te obligue a ir a votar, como te obliga a pagar impuestos, o a respetar los semáforos en rojo y la línea continua, o la propiedad privada, o la vida del prójimo, la infancia, o a los animales, o antes te obligaba a dar barrigazos, cetme en mano por la patria

Mucha gente dice que no le interesa para nada la política, que para qué, que son todos iguales, todos roban. Mucha gente dice que ellos no entienden de política, ni entienden ni quieren entender, además, lo dicho, no les interesa. Tu les replicas preguntándoles si tienen hijos, si quieren una buena educación para ellos, si tienen casa, si tienen trabajo, si tienen padres, ancianos, y quieren una atención adecuada y una pensión digna para ellos, si quieren buenas carreteras, o vivir en un entorno seguro. Te contestarán a todo que si, que si lo quieren, cómo no lo van a querer. Entonces si que te interesa la política les replicarás tú.

Debería ser obligatorio ir a votar, tan obligatorio como pagar impuestos, o respetar el código de circulación, o la propiedad privada. Debería, pero no va a ser nunca. Y sin embargo, el PP, y el PSOE, deberían ser los más interesados en patrocinar tal medida, por el batacazo electoral que se van a dar en las próximas citas electorales si nadie lo remedia. Esa si sería una estupenda muestra de regeneración democrática. Y sin embargo, el PP-PSOE, no la llevará a cabo. El inmovilismo de  quien lleva tantos años en el poder suele ser muy tozudo.

Debería ser un deber, como por ejemplo, el ser parte integrante de una mesa electoral. Siempre me he preguntado por qué el voto no es obligatorio, y si lo es el ser vocal, o presidente de mesa en una jornada electoral. Por qué no es voluntario, cómo el voto. Nadie me sabe contestar. Cada vez que hago esta pregunta, hay encogida de hombros general. Lo hemos aceptado, el que sea así, como pagar impuestos, o que haya políticos corruptos, o que lo público no funcione, o que en España esté seis meses al año, con dos horas de adelanto sobre su hora solar, y la gente viva en esos seis meses en un permanente jet-lag. Lo han decidido los políticos, nos decimos a nosotros mismos, por algo será, concluímos.

Se debería incluir en la constitución. Artículo tal, "es un derecho y un deber el que los españoles, mayores de edad, sin distinción de sexo, raza o religión, vayan a votar, por tanto, el voto será obligatorio" Total, si la constitución no la cumple nadie, los primeros los políticos. Ya lo decía en los años noventa Julia Anguita. Si, el de "programa, programa, programa". Ese. Manda huevos que el único tipo, que yo recuerdo, partidario de ceñirse al texto de la constitución, sin saltarse una coma, ni un punto, sea un comunista.

En fin; imaginamos que por todo ello, la llamada "casta"(No se crean que este término es una invención de Pablo Iglesias. Al primero que se lo escuché yo, fue al denostado periodista Enrique de Diego) tendrá su recompensa en las próximas elecciones. Decía un filósofo, no me acuerdo de su nombre, que la derrota en política, suele ser para los que hablan a la masa como si la masa fuera idiota; y la victoria suele ser para los que hablan a la masa como se la masa fuera inteligente, sin dejar de tener en cuenta que, la masa, el pueblo,  suele ser manipulable, y por tanto idiota. En esta fase, se encuentran el PP-PSOE y Podemos. En este escenario estamos.

martes, 11 de noviembre de 2014

Tontilandia Show: Lo prometido es deuda.

Se lo prometí, se lo dije, hace pocas semanas, muy pocas, nos esperaba un otoño interesante, muy interesante, un otoño que no dejaría a nadie indiferente, para nada. Si, se lo prometí, y lo prometido es deuda, hay que tener palabra, como no podía ser menos.

El otoño, climatológicamente hablando, ha llegado por fin. Los ciervos, los machos, andan en periodo de berrea, intentando copular con cuantas hembras estén dispuestas; en las dehesas del suroeste los gorrinos se afanan en atracarse de bellotas, en espera de San Martín, día en el que irremisiblemente y si Dios o alguna asociación animalista en defensa del gorrino no lo impide, pasarán a mejor vida, esto es, a convertirse en jamones, salchichones y chorizos, con los que subiremos nuestro nivel de colesterol malo y triglicéridos; las hojas de los árboles caen, y cae también la lluvia, tan beneficiosa para los secanos castellanos; en las Asturias, las vaquinas roxas abandonan los pastos altos de la montaña del verano, y son llevadas a los más bajos del otoño y el invierno. Allí, impertérritas y cagonas pasaran los rigores de las dos estaciones por llegar. Mientras, Juan Español, ha disfrutado sus primeros puentes, el de jalogüin, y en la Villa y Corte el de la Almudena. El consumicidio ha comenzado ya, y durará hasta Reyes, en que darán comienzo las rebajas de enero. El plato fuerte viene en diciembre, donde es costumbre ya arraigada, de que no trabaje nadie...bueno, nadie que no sea funcionario, o empleado perteneciente a las clases medias-altas de la sociedad. Los demás, sobre todo los que tienen la inmensa fortuna de trabajar en el sector servicios, y más concretamente en la hostelería y el comercio, trabajarán por todos los haraganes que no van a dar un palo al agua en ese mes, entre el puente de la constitución y la Navidad.

No se que tiene el otoño, pero es una época en el que los disparates y los dislates de nuestros egregios mandatarios se disparan. Será que vienen con fuerza después del parón estival. No sé; el caso es que los disparates; se disparan (Perdón por la reiteración).

Referéndum en Cataluña. Don Mas, horas antes de ir a votar, concede una entrevista al Follonero, Jordi Évole. Se le ve fino, sonriente. Don Mas es uno de esos tipos con una sonrisa permanente en la cara, una sonrisa entre seductora y socarrona, una sonrisa de vendedor a domicilio. Se le veía bien a Don Mas: perfectamente vestido, aunque informal, con andares y ademanes resueltos, de chulo de corrala. Parecía más bien un personaje de zarzuela, que el máximo representante del estado en Cataluña. Con la seguridad de quien sabe que, haga lo que haga, la autoridad competente no va a mover un dedo, informaba a Évole de que era él, y nada más que él, el máximo responsable, y único de la celebración de una consulta ilegal en Cataluña. Que dejaran tranquilos a directores de colegio y a voluntarios, él y sólo él pasaría a la historia como el protomártir de la naciente Cataluña independiente, en el caso de que al gobierno central se le ocurriese hacer uso, por una vez, de la ley. Como buenos mediterráneos, los catalanes suelen ser un pueblo muy peliculero, tendente a la tragicomedia y al drama gratuito. No es un defecto exclusivamente catalán, ya digo, es un defecto de todos los pueblos que viven en la ribera del Mare Nostrum, desde Algeciras a Estambul. Lo ponía de manifiesto una señora, voluntaria, nacionalista, independentista, a la que Évole entrevistaba, minutos antes que a don Mas. Le preguntaba el periodista a la buena mujer, que qué haría en el supuesto de que se presentara la policía a cerrar el local donde ella actuaba como presidenta de mesa, ya digo, que voluntaria. La buena mujer decía que defendería su urna con uñas y dientes, hasta las últimas consecuencias, y consideraba su acción, como voluntaria en la consulta, como un servicio a Cataluña, su país, su patria. Ya digo, a peliculeros y tragicómicos no les gana nadie. Eso lo da el Mediterráneo. Y es que no se puede ser más chapuza. Un referéndum solamente hecho para nacionalistas, con urnas de cartón y celofán, sin control ninguno. Los componentes de las mesas electorales eran todos voluntarios, nacionalistas, independentistas, incluso el líder de ERC, don Junqueras, para dar ejemplo fue como voluntario a presidir una de las mesas. Votaron poco más de dos millones trescientos mil electores, ni el treinta por ciento del censo electoral, eso contando que permitieron votar a partir de los dieciséis años, y a los inmigrantes. Ya que nos gusta tanto compararnos con Escocia y con el Quebec, decir que en ambos casos votaron más del ochenta por ciento del electorado. Incluso fue a votar don Pujol, acompañado de su señora. Daba casi ternura verlos. Un matrimonio de octogenarios, agarraditos de la mano, como dos ciudadanos de a pie más, camino de la urna. Y Pep Guardiola, que vino de Alemania solo para retratarse. Ahora bien, a falta de la acción del gobierno Rajoy, el cual no ha dicho todavía, que sepamos, esta boca es mía, la que le echó cojones fue una directora de instituto que se negó a dar las llaves de su centro para celebrar en él una consulta ilegal. Hay que tener huevos, ovarios en este caso.

A otra cosa mariposa. Se lo prometí, hace semanas, les dije que el otoño prometía, se lo dije, que ya era otoño en Tontilandia Show, ¿Si o no?. Seguimos. Llega una patera a las costas canarias. Ya saben como suelen llegar estas pobres gentes, exhaustos, sedientos, hambrientos, hipotérmicos. Tocan tierra, en una playa. Una playa nudista. Colgajos al aire, cuerpos sonrosados y flácidos torrándose al sol, y unos pobres náufragos procedentes del infierno que llegan al paraíso occidental. Algunos, imaginamos que creerían estar soñando. Otros creerían estar en medio de una pesadilla. Alarma; algunos traen fiebre. ¡Horror! Vienen de África. El ébola, puede ser el ébola. Rápidamente la autoridad competente abre un amplio círculo sanitario en torno a los náufragos, tú veras, el miedo es libre, y guarda la viña, a ver quien es el guapo que se acerca. Les ponen alimentos y bebidas a la vista, para que ellos mismos, que apenas pueden tenerse en pie, se surtan. Fin de la alarma. Los náufragos provienen de África, si, pero de sitios donde no hay ébola. Se manda un camión de basuras, se los hace subir a él y se los aleja de la playa. Los colgajos y los culos sonrosados y flácidos pueden volver a retozar en la arena. Aquí no ha pasado nada. Me pregunto porque esa falta de previsión, sabiendo que Canarias está a tiro de piedra de donde salen las pateras y los cayucos, y es destino de esta pobre gente. Me pregunto porque ese trato a seres humanos, enfermos, hambrientos, sedientos, hipotérmicos, por qué se les trata como basura. Al mismo tiempo que esto pasa en Canarias, conocemos que la enfermera infectada por ébola en el transcurso de su trabajo, Teresa Romero, estudia poner unas querellas, al consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid, y al ministerio de sanidad. A uno por haberle faltado a su derecho al honor con sus declaraciones, al otro por haberse cargado a su perro, Excálibur. Se habla de que la enfermera pide trecientos mil euros. Ahí es nada.

Se lo avisé. El otoño viene caliente. Tontiliandia es más Tontilandia que nunca. El disparate es el rey. Lo prometido es deuda.   

domingo, 9 de noviembre de 2014

"Nos sentimos engañados y estafados"



"Nos sentimos engañados y estafados", decía alguien frente al ayuntamiento de Pinto en días pasados. Se refería, lógicamente a la corrupción, la de su alcalde, el actual y el anterior, los cuales han salido ranas, y de paso, se han visto implicados en temas de cobro de comisiones ilegales, mordidas, un poco de allí, otro de acá... Otro ciudadano indignado, frente al mismo ayuntamiento, en la misma plaza, era abordado por un periodista, "pero ustedes votaron por mayoría absoluta a este alcalde, y al anterior", "si, si, eso es verdad", reconocía el buen hombre, "en las últimas elecciones municipales, muchos de los interventores en las mesas electorales, en el pueblo, por el partido gobernante, era gente enchufada en el ayuntamiento"... 

"Nos sentimos engañados y estafados". Hace años veíamos con cierto orgullo como se levantaban edificios públicos, bibliotecas, pabellones deportivos, auditorios, palacios de congresos, recintos destinados a exposiciones universales,  a diestro y siniestro, por toda la geografía nacional, veíamos a nuestros gobernantes, con su casco blanco e impoluto puesto, inaugurando tramos de autovía, o bibliotecas que nunca tendrían un solo y miserable libro que llevarse a la estantería, o estaciones de AVE, o túneles, o tramos de metro, lo veíamos y aplaudíamos, y no preguntábamos de donde salía todo ese parné. Si, de nuestros bolsillos. Pero eso era lo de menos, mientras más obras inauguraban, mientras más les veíamos portar el casco blanco, más les votábamos. Obras, cuyo presupuesto final resultaba doblado, sobrecosteado, convenientemente.

"Nos sentimos engañados y estafados". El que alquilaba era un tonto que estaba tirando el dinero. Había que comprar, al precio que fuera, incluso empeñando a los papás en la hipoteca, como avalistas, porque por un hijo, ¿qué es lo que no se hace por un hijo?, había que comprar, no fuera a ser que lo que hoy valía 10, mañana pasara a costar 20. Daba igual por el número de años que nos empeñáramos, treinta, cuarenta, cincuenta, les dejaríamos a nuestros hijos un piso hipotecado. Los políticos vieron el tema como una oportunidad única de llenarse los bolsillos, en connivencia con los bancos y con las constructoras y promotoras. Había que recalificar, metros y más metros cuadrados de suelo rústico, en medio de auténticos secarrales, daba igual, Juan Español quería comprar, quería  ser estafado. El resto de la historia ya la saben. Para que contarles más. Ese dinero que tanto nos indigna hoy, ese que está en Suiza, ese, viene de aquella época de desenfreno inmobiliario, en la que a crédito hicieron posibles nuestros sueños de ladrillo.

"Nos sentimos engañados y estafados". Durante años, les hemos visto medrar. Sindicalistas que no eran sindicalistas, políticos que no eran políticos. Gentes de la peor calaña que solo estaban en la cosa pública para enriquecerse. Me pregunto dónde estarán los corruptores. Porque vemos pasar por los juzgados a los corrompidos, pero a los que pagaban las mordidas, a esos no. Vemos a un ex ministro que fue a la cárcel hará cosa de dos meses, salir de esa misma cárcel por la puerta falsa, ya le han dado el tercer grado. Increíble. Somos el hazmerreir de Europa, cuando no la vergüenza. Nuestro modelo de empresario es ese medrador, oligarca, hinchado de dinero hasta no poder con el, untador de políticos que convenientemente hacen lo que ellos dicen, y lo que es peor, nunca responden por el grave delito de corromper políticos deseosos de ser corrompidos, por corromper una democracia que al ser corrompida deja de ser tal, y en definitiva, por corromper todo lo que tocan.

Nos sentimos engañados, estafados, aturdidos, sorprendidos. Fuimos nosotros los que los votábamos, y en el fondo algo de todo esto intuíamos. En el fondo lo sabíamos, lo intuíamos, nos lo olíamos, aunque ahora nos sintamos engañados, estafados, incluso sorprendidos. Lo sabíamos, porque a pesar de todo los votábamos, porque en definitiva, ¿quién se atrevía a tirar la primera piedra en Jauja?