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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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lunes, 15 de diciembre de 2014

Europa, ¿la solución?...

Ortega lo afirmaba. Europa era la solución, ante tanto caciquismo, ante tanta corrupción, ante tanto desastre. Pudiera ser. Pero, ¿qué Europa?. ¿La imperial, qué no tenía en cuenta la idiosincrasia de cada pueblo? Napoleón, los nazis, el Imperio Romano, no, esos eran más de un Imperio Mediterraneo. Los griegos, ídem, les gustaba más Asia Menor, y el Mediterraneo.

¿Es acaso la Europa que se cimenta en los llamados Estados Unidos de Europa, diseñada por los yanquis después de la Segunda Guerra Mundial? Esta tampoco tiene en cuenta la idiosincrasia de los pueblos que la forman. Europa no es Estados Unidos, ni Canadá, ni Australia, tierras vírgenes para los colonos anglosajones, donde sólo había que cargarse unos cuantos centenares de miles de aborígenes, y crear los estados de la Unión. Qué si Massachusetts, que si Nebraska, que si Oregón. Con ser WASP (White. anglo saxon and protestantive), todo resuelto.

Si. Va a ser esta Europa. La que soñaba Ortega, no, pero una Europa supranacional, como él quería, como el imaginaba. Europa, la solución. Pero la cosa no es tan fácil. Es elegir entre susto o muerte. Es elegir entre la corrupción de los sátrapas locales, entre los intereses de estos, o los intereses y la corrupción de los de fuera. Difícil decisión.

El caso es que esta misma diatriba la tienen allende nuestras fronteras, más allá de los Pirineos. En Francia. En los países nórdicos. En Italia. En Grecia. Incluso la empiezan a tener en Alemania. Empiezan a crecer como setas después de la lluvia, partidos nacionalistas, partidos "popularistas", los cuales, hablan de recuperar la soberanía nacional perdida.

¿Sería el caso de Podemos en España? Pudiera ser. O quizá, pudiera ser un choque de trenes, un juego de poderes y contrapoderes, una partida de ajedrez jugada desde arriba, en la que todos nosotros fuéramos meras fichas, desechables, intercambiables, en un momento dado. A veces para dar un jaque mate, hay que sacrificar algunas piezas. Es difícil saberlo.

El caso, es que hemos perdido el norte, y el sur, y el este, y el oeste, y andamos como una veleta recién engrasada movida por el cambiante viento. Esta Europa no es la solución. Eso está claro. La solución a Europa la tienen los propios ciudadanos europeos. La CEE fue un buen inicio, pero se impusieron los intereses de la oligarquía economicista, el dinero, el poder, la locura, la avaricia.

Igual si volvemos la cara a la gente, y les preguntamos; ¿qué queréis?...

Igual.

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