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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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sábado, 31 de octubre de 2015

Pero, según su promesa,...

...nosotros esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva, en los que reinará la justicia.

2 Pedro 3, 13.

domingo, 25 de octubre de 2015

Ya está, se acabó, dice ella,...


...sin siquiera haber correspondido a los buenos días con que él la ha saludado. Se acabó, repite él, más afirmativo que interrogante. Sí, puede irse ya, esta tarde vendrán a desmontarlo todo, y pásese cuando quiera por la oficina para firmar el finiquito. Bueno, pues se acabó, insiste él, mientras busca palabras que no encuentra, que no sabe si necesita. Le agradezco su trabajo durante estos meses, lo mantendremos en nuestra base de datos y le avisaremos si hay otra oferta que se ajuste a su perfil. De acuerdo, muchas gracias, sonríe él, y ofrece la mano, que ella toma sin apretar y suelta en seguida. Después se da la vuelta, se desabrocha el cinturón para soltar la defensa, y abre el coche. Se sube, y golpea su ventana. Qué pasa, pregunta él mientras termina de bajar el cristal. Se va usted así, sin más, dice la muchacha, que ha perdido algo de la dureza anterior, y si él no estuviera tan cansado hasta fantasearía con alguna petición que hiciese realidad otro de sus sueños viejos. Hay algo más, murmura él. No tiene nada que preguntarme, ofrece ella, que parece simpática. Sobre qué, duda él, que opta por bajar del coche para hablar a su altura. No quiere saber nada sobre, la chica pone unos puntos suspensivos apretando los labios, y como él sigue callado, continúa: no quiere saber de qué iba todo esto, para qué era, por qué, quién estaba detrás. Ah, se refiere a eso, ríe él, señalando la nave, la persiana que quedó sin bajar. Ambos ríen unos segundos, como dos desconocidos que se dan cuenta de un despiste compartido, hasta que  las risas se apagan y quedan en silencio. Ella le mira a los ojos, como invitándole a disparar, venga, pregunte, pregunte. Él mira por última vez la fachada vacía, y junto a ella la vía del tren, y la autopista más allá, y un edificio en construcción al fondo, unas torres de oficinas acristaladas en el horizonte. Pues mire, no, concluye por fin: no me interesa, déjelo. Sube al coche, arranca y echa a andar, y en el retrovisor ve a la chica por última vez, su mirada asombrada y esa sonrisa quebrada que desde lejos parece un gesto de asco o de dolor.

Isaac Rosa. La Mano Invisible. Seix Barral. 2011-

lunes, 5 de octubre de 2015

Atascos kilométricos...









...en Madrid y accesos hoy, titulaban las agencias, los periódicos, las emisoras de radio, las teles. Caos, ratonera, por unas gotas, cuatro, nada.

Desde que gobierna doña Manuela Carmena en el ayuntamiento capitalino hemos descubierto varias cosas. Por ejemplo, hay caca de perro en las aceras. Mucha caca de perro. Toneladas. Millones de toneladas. De todo tipo, modelo y tamaño, blandas, duras, diarreicas, amarillentas, verdosas, con lombrices, sin ellas. Ha ocurrido de pronto, así, por las buenas. Llegar doña Carmena a la silla y ¡plaf!, ponerse los animalicos a cagar en la calle, Telemadrid a sacar sus cacas, y ratas, muchas ratas, y basura, mucha basura. Toneladas. Sale el locutor de turno diciéndolo: en el distrito tal o cual hay una plaga de ratas, o de liendres, y hay basura por las calles, y cacas de perros, y la calle huele a meados que echa para atrás, ¡puag!, que asquito. Pero todo esto pasa ahora, no vayan a creerse, antes la gente recogía religiosamente las cacas de sus chuchos, y no tiraba basura fuera de los contenedores, y la rata era un animal en peligro de extinción en la Villa y Corte, y nadie meaba en la vía pública.

Lo mismo pasa con los atascos en las vías de entrada a la capital. Las primeras gotas de agua y toma, los atascos. Pero ahora, cuando gobiernan los pro soviéticos de Podemos, ¡eh!, antes eso no existía, y si existía era culpa de la gente, que hay que ver, que agarraban el coche hasta para ir a por el pan, y claro, cuando llovía, pues eso, atascos monumentales, kilométricos, estratosféricos. Antes, en general, no había atascos, gracias a la diligencia en el control viario de los regidores del PP, con doña Botella a la cabeza. Pero claro, eso era antes.

No sé si se lo he comentado ya alguna vez: cada vez me gusta más la calidad de la información de los medios de comunicación patrios, sobre todo de los públicos. Qué independencia. Qué objetividad. Qué amor por la verdad. Mira que podían hacer ejercicios de manipulación poniéndose al servicio del poder, que al fin y al cabo es la mano que les da de comer, pero nada oye, ellos no lo hacen, ellos a informar, con la verdad por delante, sin complejos, al pan, pan, y al vino, vino. Qué fenómenos. Un ejemplo...

domingo, 4 de octubre de 2015

Se me ha vuelto a...




...caer un mito. Pues no van los ingenieros de Wolkswagen, los de la central de wolksburgo, y dicen sin cortarse un pelo, ni dos, ni tres, ni cuatro, que han hecho trampas, con los motores, que es verdad, que los trucaron, para pasar los tests, saben, y así sus coches, todo ingeniería alemana, cabezo cuadrrrrado, coche alemán coche fiable, pasasen por coches ligth, nada contaminantes, o poco, poquísimos contaminantes, pura energía verde, que te quiero verde.


Sí, se me ha caído un mito. De los griegos, de los españoles, de los italianos, se los chinos, japoneses, coreanos, incluso de los americanos de Norte América, me lo podía llegar a esperar, pro de los alemanes, que va, que va, que va, hombre. Si son perfectos, pura cuadrícula, la envidia de la Europa Occidental, y parte de Swazilandia. Vamos, un chasco.

Imaginen por un momento, que la empresa en cuestión fuera española, o griega, o italiana. Automóviles Pepito, Automóviles Papadopoulos, Automóviles Fiat, sin ir más lejos. Hagan el ejercicio de imaginación, por favor. La que se hubiera liado, verdad. Peeero, la marca wolkswagen es alemana, si señor, y a nadie se le ocurre en la bien intencionada Europa dudar de que los chicos del norte hacen trampas, no señor.

Coche fabrrricado por cabezo cuadrrrrado, coche perfecto....

jueves, 1 de octubre de 2015

....Han sobrepasado la medida del mal...

...no hacen justicia,
no respetan el derecho
de los huérfanos,
ni dictan sentencia
en favor de los pobres.
¿Y no he de castigar todo esto?
-dice el Señor-
¿No me vengaré
de una nación como esta?
Cosas horrorosas, execrables
tienen lugar en este país.
Los profetas profetizan mentiras,
los sacerdotes enseñan con su mal ejemplo.
¡Y mi pueblo en ello se complace!
Mas ¿qué haréis
cuando llegue el fin?

Jeremías 5, 28-31