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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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sábado, 12 de diciembre de 2015

La izquierda ya no es izquierda...




...ni la derechas es derecha. La izquierda se ha buscado el clavo ardiendo de la ideología de género, el matrimonio hay, el multiculturalismo, el feminismo radical, al anticlericalismo. Todo ello aderezado con la gruesa salsa del pensamiento único. La discrepancia se pena con el ostracismo. Eso sí, ni con una yunta de bueyes arrastrará usted a los políticos adscritos a la izquierda progre a reflexionar acerca de la coyuntura económica culpable de la mayoría de los problemas que afectan a sus potenciales votantes.

Hace algún tiempo, después de que ZP aprobara su cacareada ley pro matrimonio gay, recuerdo haber visto por la tele la muestra de alegría de dos chicos, celebrando el evento. "Nos podemos casar", decía uno, "ahora sólo nos falta trabajo y casa", proseguía. Sin darse cuenta, aquel chico dio en el blanco. Mucha ideología de género, mucho multiculturalismo, pero en política social, cero. Estas dos personas se podían casar de derecho, pero no de hecho. Las circunstancias socioeconómicas se lo impedirían.

La simplificación del debate, el asesinato de la discrepancia, la confusión del personal, el disfraz, lleva a esto, a que más tarde o más temprano, tus vergüenzas queden al aire. Se condena la violencia machista, se sale a las calle pancarta en mano, protestando por el aumento de la misma, intentando recolectar votos se carga uno la igualdad entre hombre y mujer ante la ley, y la presunción de inocencia del primero en casos de violencia contra la segunda, y por último, ser hurta todo debate sobre la causa principal de estos hechos. Por ejemplo: no se dice que la mayoría de los casos se dan entre gente con un nivel de vida totalmente precario, con graves problemas económicos y de conciliación entre vida laboral y personal. Según el mensaje oficial progre, la violencia de género se produce porque algunos hombres se niegan a abandonar el estatus que les daba una sociedad predominantemente patriarcal.

Lo curioso es que a esta teoría se apunta también la derecha, cada vez con más asiduidad. Para que no te llamen facha, ni carca, o las dos cosas a la vez
, hay que disfrazarse. Politicos de derechas, de toda la vida, convertidos de la noche a la mañana en progres. Aunque aquí la etiqueta cambia. Aquí la etiqueta no es cambiar marxismo por progresismo, sino la de conservador por la de liberal. Ahora en la derecha, todos son liberales. Alguna dijo aquello de que era liberal en economía, sin que ningún asesor le dijera que aquello era una gilipollez. Aquello quedaba cuco. Igual que la izquierda huía del marxismo hacia la posición progre, la derecha huía de sus valores, válidos o no, discutibles o no, y se adscribían al liberalismo, que igual que el progresismo, vale lo mismo para un roto que para un descosido.

Así pues, querido y escaso lector, no se altere. Es normal que no vea usted diferencia entre tirios y troyanos. Son las consecuencias del pensamiento único.

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