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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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miércoles, 13 de enero de 2016

Hoy acontece una cosa my diferente...




...Si se observa la vida pública de los países donde el triunfo de las masas ha avanzado más - son los países mediterráneos, - sorprende notar que en ellos se vive políticamente al día. el fenómeno es sobremanera extraño. El poder público se halla en manos de un representante de masas. Estas son tan poderosas, que han aniquilado toda posible oposición. Son dueñas del poder público en forma tan incontrastable y superlativa, que sería difícil encontrar en la historia situaciones de gobierno tan prepotentes cómo estas. Y, sin embargo, el poder público, el gobierno vive al día; no se presenta como un porvenir franco, no significa un anuncio claro de futuro, no aparece como comienzo de algo cuyo desarrollo o evolución resulte imaginable. En suma, vive sin programa de vida, sin proyecto. No sabe donde va porque en rigor no va, no tiene camino prefijado, trayectoria anticipada. Cuando ese poder público intenta justificarse no alude para nada al futuro, sino a, al contrario, se recluye en el presente y dice con perfecta sinceridad: "Soy un modo anormal de gobierno que es impuesto por las circunstancias", Es decir, por la urgencia del presente, no por cálculos del futuro. De aquí que su actuación se reduzca a esquivar el conflicto de cada hora; no a resolverlo, sino a escapar de el por el pronto, empleando los medios que sean, aún a costa de acumular con su empleo mayores conflictos sobre la hora próxima. Así ha sido siempre el poder público cuando lo ejercieron directamente las masas: omnipotente y efímero. El hombre-masa es el hombre cuya vida carece de proyecto y va a la deriva. Por eso no construye nada, aunque sus posibilidades, sus poderes, sean enormes. 
Y este tipo de hombre decide en nuestro tiempo. Conviene, pues, que analicemos su carácter.
La clave para este análisis se encuentra cuando, retrocediendo al comienzo de este ensayo, nos preguntamos: ¿De donde han venido todas estas muchedumbres que ahora llenan y rebosan el escenario histórico?
Hace algunos años destacaba el gran economista Werner Sombart un dato sencillisimo, que es extraño no conste en toda cabeza que se preocupe de los asuntos contemporáneos. Ese simplísimo dato basta por si solo para aclarar nuestra visión de la Europa actual, y si no basta, pone en la pista de todo esclarecimiento. El dato es el siguiente: desde que en el siglo VI comienza la historia europea hasta el año 1800 - por tanto, en toda la longitud de doce siglos - Europa no consigue llegar a otra cifra de población que la de 180 millones de habitantes. Pues bien: de 1800 a 1914 - por tanto, en poco mas de un siglo - la población europea asciende de 180  ¡a 460 millones! Presumo que el contraste de estas cifras no deja lugar a duda respecto a las dotes prolíficas de la centuria. En tres generaciones ha producido gigantescamente pasta humana, que, lanzada como un torrente sobre el área histórica, la ha inundado de las masas y cuanto en el se refleja y se anuncia. Por otra parte, debe ser añadido como el sumando más concreto al crecimiento de la vida que antes hice constar.
Pero a la par nos muestra ese dato que es infundada la admiración con que subrayamos el crecimiento de países nuevos como los Estados Unidos de América. Nos maravilla su crecimiento, que en un siglo ha llegado a cien millones de hombres, cuando lo maravilloso es la proliferación de Europa. He aquí otra razón para corregir el espejismo que supone una americanizacion de Europa. Ni siquiera el rasgo que pudiera parecer mas evidente para caracterizar a América - la velocidad de aumento en su población - le es peculiar. Europa ha crecido en el siglo pasado mucho mas que América. América esta hecha con el reboso de Europa.

José Ortega y Gasset. La Rebelión de las Masas.

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