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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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jueves, 31 de marzo de 2016

Neolengua: Decrecimiento.











O crecimiento negativo, que es aún más chachi, a la par que enrevesado y gilipollesco. Desterramos a la palabra "caída" de nuestra nueva lengua. El crecimiento siempre tiene que estar en la mente de nuestra masa idiotizable e idiotizante. Hay que crecer, aunque sea para abajo como la raíz del dañino eucalipto.

No es que los salarios hayan caído, es que han decrecido, y como el IPC (Índice de Precios al Consumo) también decrece, le podemos dar la vuelta a la tortilla y decir que en realidad lo que era un decrecimiento salarial, o un crecimiento negativo, es un crecimiento positivo. Vamos, que en realidad su salario no mengua, sino que crece. En realidad es usted cada vez más rico. ¡Anda, pillín, que se va usted a hacer de oro!

Lo que vale para los salarios, vale por ejemplo para la cifra de desempleados, aunque esta vez invertiremos la cosa. No hablaremos, por esta vez, y sin que sirva de precedente, de crecimiento del número de desempleados, así, a calzón quitado, sino que hablaremos de que este año la cifra de individuos/as apuntados al INEM ha sido la menor de los últimos años, o del mismo mes del año pasado. En resumen, marearemos la perdiz diciendo que aunque en realidad, en determinado mes la cifra de parados ha crecido, lo cual es la única verdad que contaremos, esa misma cifra fue mayor el año pasado por la misma fecha, por tanto presentaremos como un éxito de nuestra política laboral, lo que es en realidad un fracaso sin paliativos.

Usando el verbo crecer, y desterrando definitivamente su antónimo, nuestras cagadas quedarán definitivamente ocultas, al igual que nuestra incapacidad para arreglar problemas. Ese es el definitivo y principal objetivo de la neolengua.

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