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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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sábado, 23 de abril de 2016

Corrían los años noventa del pasado...












...siglo, y don González hacía pública su ojeriza contra el director del diario El Mundo, don J Ramírez, por las informaciones que el periódico sacaba, en primicia, sobre algunas barrabasadillas cometidas por don González y su gobierno, unas corruptelillas de nada referentes a la financiación del partido, y algo referente a la cal viva y a no sé que de una guerra sucia contra la ETA. Cosas de chavales. Entonces don González llamaba sindicato del crimen a un grupo de periodistas, entre los que se encontraba el propio don J Ramírez, don Jiménez Losantos, don Herrero, don Ansón, en fin, toda una pléyade de "primeras espadas del periodismo patrio". Según los cánones que se usaban en la época, era normal que don González se quejara de la prensa, y chillara cual cochino el día de San Martín, pues lo contrario, esto es, el alago de don González hacia la prensa, nos podría inducir a pensar que estaban ambos, don González y la prensa, a partir un piñón, y que la prensa no estaba haciendo bien su trabajo. Recordemos que años antes, don Guerra, adjunto don González en labores gubernamentales tildó a esta de canallesca, nada menos.

Años después, doña Aguirre, lanzó epítetos a alguna cadena de televisión que no le bailaba el agua, tales como "la secta", haciendo un inteligentísimo y ágil juego de palabras con el nombre de la cadena, La Sexta. Esto, no ha mucho que ocurrió, y sin embargo no escuché a nadie salir en defensa de la cadena de televisión calificada por doña Aguirre de sectaria. No vi a los periodistas en bloque echarse las manos a la cabeza, y exigir disculpas a doña Aguirre y Gil de Viedma.

Ahora, hace unos días don Iglesias la ha tomado contra esa misma prensa, y en particular contra un periodista de El Mundo, y toda la prensa carca, el PSOE, el PP y Ciudadanos, han cargado contra él, de paso recordándonos a los enanos mentales que en nuestra España somos, que estas prácticas ya las llevaba a cabo don Chávez en Venezuela, y tralari, tralara.

Verán, no voy de hacer de abogado del diablo. A mí, la figura de don Iglesias me suscita serias dudas, como me la suscitan las figuras de todos y cada uno de los demás "líderes" políticos, pero es que empiezo a estar un poco harto del discurso para gilipollas integrales de parte de la prensa de este país, y de la hipocresía de parte de los políticos.

Al parecer, aquí no se puede poner en duda las afirmaciones e informaciones de ciertos periodistas, ni por supuesto, opinar sobre ellas. Informaciones, que en la mayoría de los casos van en una única dirección, y atienden a la voz de su amo. Cuantas veces en esta España se ha evitado opinas sobre determinadas empresas, o sobre determinadas familias vinculadas a estas empresas, por miedo a, por presiones de, por coacciones de y a.

Y es que para una verdad que dice un político en España, no nos vamos a poner tan quisquillosos. Lo único que se le puede achacar a don Iglesias en este caso, es haberse quedado corto.

martes, 19 de abril de 2016

Los hijos del Arbat. Anatoli Ribakov.













"...Bueno, pero los leería en Moscú. ¿Se ha fijado? En todas partes se habla de sabotaje. Los tractores, las cosechadoras, las trilladoras, las segadoras... Con todas las máquinas se cometen actos de sabotaje. ¿Es eso cierto? ¿Estropean las máquinas a propósito? ¿Quién las estropea? ¿Los koljosianos? ¿Por qué? Y nos encontramos que no tenemos otra salida. A nuestro campesino, que durante siglos no ha conocido más que el hacha, le montamos ahora en un tractor, en una cosechadora, en un automóvil. Y el los estropea por desconocimiento, por ignorancia, por incultura técnica y de otros muchos géneros. ¿Qué podemos hacer? ¿Esperar a que la aldea adquiera cultura técnica y supere su atraso secular? ¿Esperar a que el campesino modifique su carácter, formado a lo largo de los siglos? Y, mientras tanto, que echen a perder tractores, cosechadoras y automóviles para ir aprendiendo, ¿eh? No podemos condenar a nuestra técnica ala destrucción, a que se convierta en chatarra: nos ha costado demasiada sangre. Ni tampoco podemos esperar, porque los países capitalistas nos ahogarían. Sólo tenemos un recurso, duro pero único: el miedo. El miedo, concretado en la palabra "saboteador". ¿Has estropeado un tractor? Eres un saboteador: ¡diez años! Y diez años también si se trata de una segadora o trilladora. Entonces el campesino se pone a pensar, se devana los sesos, está pendiente del tractor, le ofrece unas copas a todo el que entiende algo del asuntopara que le enseñe, le ayude, le salve..."


Los hijos del Arbat. Anatoli Ribakov. Ed. Planeta, S. A. 1989.

lunes, 18 de abril de 2016

"Esto dice el Señor Dios:...

...Quítate el turbante y la corona. Todo cambiará: Lo humilde será exaltado y lo alto será humillado.

Ezequiel 21-31

sábado, 16 de abril de 2016

"Tenía una sociedad en Panamá...












...básicamente porque en esa época vivía fuera de España, y porque me daba la gana". Don Osborne fue claro, meridianamente, el otro día, cuando daba explicaciones sobre la aparición de su nombre en los papeles de Panamá.

No sé por qué la gente se echa las manos a la cabeza. Al fin y al cabo, aquí, desde tiempo inmemorial, los ricos no pagan impuestos. Nunca lo hicieron. El oro de América daba para mucho. Para hacer retablos en los altares mayores de las catedrales, para hacer palacios, de todo un poco. Eso sí, el oro salía como entraba, sin ni siquiera conocer la faltriquera de unos calzones populares, vulgares. Cuando se perdieron las colonias se podría colegir que la cosa iba a cambiar, que pasaría lo que pasó en Francia un siglo antes, que ante la negativa de las clases altas a pagar impuestos, las clases bajas usurparían el poder. Nada de eso pasó. Hubo conatos, sí, pero nada serio. La clase dirigente supo atar corto a la burra.

Llegó el siglo XX. En Rusia, el vulgo se puso a emular a los franceses de un siglo antes, solo que sin guillotina, y con hoz y martillo. Con mucho martillo, demasiado. En el resto de Europa hubo dos guerras mundiales, a cual más bestia. En España se habían perdido los últimos restos del imperio donde no se ponía el sol, de manera vergonzante, por goleada, cosa por otra parte normal, dada la catadura de quienes dirigían los destinos de la patria en aquellos mmomentos. Los ricos seguían son pagar impuestos. La burguesías catalana y vasca, sobre todo la catalana, al perderse las ultimas colonias y dejar de percibir el pecunio de ser la zona industrial de la metrópoli que vendía de vuelta, muy caro por cierto, a las colonias, el producto proveniente de ellas mismas ya manufacturado, empezaron a inquietarse, a montar el teatrillo del maltrato por parte de Madrid, del anticentralismo, del antimesetarismo periférico y victimista. En ello siguen. La cosa se endureció, acabó en república, la segunda, y en guerra civil, otra.

Subió al escenario un general gallego, corto de estatura, que dio a luz una táctica  que luego han seguido al pie de la letra otros ppolíticos: la de sentarse y esperar que las cosas se arreglaran por sí mismas. Estuvo la friolera de cuarenta años haciéndolo. Los ricos siguieron sin pagar impuestos, y en las décadas de los cincuenta y sesenta, el general gallego, aleccionado por los hijos de la tecnocracia abrió algo la mano y dejó que la clase obrera accediera a un mini estado del bienestar a la europea. Piso protegido en la periferia de la gran ciudad Seiscientos y aparato de televisión a plazos. El desarrollismo intentó cambiar algo la España del tardofranquismo. Algo.

Llegó la transición, y con ella la democracia. En los ochenta llegaron los socialistas. Se modernizó la hacienda. Se crearon las Sicavs, para que los ricos siguieran sin pagar impuestos. Se invirtió en infraestructuras con el dinero proveniente de la CEE, en la que ingresamos a condición de destruir nuestra industria, nuestra agricultura, nuestra ganadería, nuestra pesca, y convertirnos en un país básicamente de servicios. Los ricos, que recordemos, no pagaban impuestos, participaron en la obra, y se hicieron aun mas ricos, como dueños de las grandes constructoras que iban a transformar el país de cabo a rabo, y dueños de las grandes extensiones de tierra por las que iban a pasar autovías, ferrocarriles y demás. Negocio redondo.

Vino el euro. Los ricos siguieron sin pagar impuestos. El cuento de la lechera se cumplió una vez más. Para crecer con una moneda ajena que escapaba al control gubernamental, hubo que devaluar a los españoles. Estos empezaron a ganar menos, y como consecuencia, Hacienda empezó a recaudar menos, y por lo tanto hubo que financiarse a base de deuda. Se privatizaron, a precio de baratillo empresas estatales. Adivinen a los bolsillos de quien fueron a parar. Una pista: casi no pagaban impuestos. Vinieron los recortes. Los maquillajes, las grandes mentiras. El corsé europeo.

Y los ricos siguen sin pagar impuestos. Pero que no les engañen. Los ricos nunca han pagado impuestos. Es más, no va a venirse nada abajo, porque algunos de ellos, cumplan con la amenaza de irse si les obligan a pagar impuestos. Este país no va mal porque los ricos, que ya no contábamos con ellos para nada, paguen más o menos impuestos. Este país va mal porque los que pagaban impuestos, los pobres, son ahora mas pobres que antes, y no pueden, sencillamente, pagar más al fisco. Muchos de ellos se han metido de lleno en la economía sumergida, no por gusto, sino como mera manera de sobrevivir. Ellos no pueden hacer gala de esa chulería innata, y contestar que no paga impuestos aquí por que no le sale de los mismísimos, o porque vive fuera, y no le da la real gana, y que qué pasa, que a ver si va a tener uno que estar dando explicaciones a todas horas, hombre ya...

miércoles, 13 de abril de 2016

Siempre es conveniente...





...tener a mano una buena provisión de chivos expiatorios, de los que echar mano cuando se presenten canutas.

Antiguos banqueros, alcaldes imputados por corrupción, tonadilleras que han escamoteado pecunio, ex concejales de urbanismo que se lo llevaron crudo en época jaujiana, e incluso algún ex presidente o vicepresidente de comunidad autónoma que confundió lo ajeno con lo propio.

Sirven como señuelo, para la opinión publica, como carnaza, como diana de la justa ira del respetable. Salen a la luz cuando a los gobernantes les pintan bastos, tienen algún desliz, alguna cagadilla, o quieren dar el cambiazo evitando la luz de las candelas.

Forman parte del pan y circo nuestro de cada día, del esperpento político-televisivo, de la España más cañí, de la España más negra.

Ya lo decía el genial Luis Sánchez Polak "Tip" : "En España el que no roba, esConde".

jueves, 7 de abril de 2016

Que escándalo, que escándalo...







...he descubierto que aquí se evade dinero al fisco de medio mundo. La BBC, The Guardian, La Sexta, el Chiripitiflautico News, lo han descubierto, tirando del hilo, devanandose los sesos, poniendo en peligro sus preciosas vidas, sin darse boato, ni despeinarse.

Qué escándalo. Hemos descubierto las vergüenzas de nuestros políticos, nuestros intelectuales, nuestros artistas, nuestros deportistas, nuestros delincuentes de cuello blanco, que tenían sus estipendios a buen recaudo en Panamá, donde el canal. Nos ahorraremos nombres, más que nada porque total, ustedes ya los conocen. Se los han repetido hasta la saciedad en los sagaces medios de comunicación que han desvelado el asunto en cuestión.

Qué escándalo. En Anglosajonia se echan las manos a la cabeza. Sus presbiterianas e hipócritas manos. Dios mío, qué escándalo, cuando más del ochenta por ciento de los paraísos fiscales que en este valle de lágrimas son, están bajo soberanía británica, o norteamericana, cuando se sabe que uno de los mayores chiringuitos financieros esta enclavado en el corazón de la capital británica, la famosa City londinense, el mayor paraíso fiscal del mundo. Qué escándalo, qué escándalo, qué escándalo...

Nuestra recomendación es que no se crean ustedes nada. Dense cuenta de que los medios de comunicación que han destapado todo esto, están, o en manos del poder económico y financiero del mundo, o son de titularidad publico-estatal, como la BBC. Qué sí, que ya quisiéramos tener nosotros una BBC aquí en las Españas, lo que ustedes quieran, pero ahí está el dato. No se fíen. Miren con lupa al mensajero, miren con lupa al gendarme, miren con lupa todo. Por qué. Cómo. Cuándo. Donde. Quién.

Hablando de gendarmes, esto me recuerda a aquella secuencia de la película "Casablanca"...