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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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sábado, 16 de abril de 2016

"Tenía una sociedad en Panamá...












...básicamente porque en esa época vivía fuera de España, y porque me daba la gana". Don Osborne fue claro, meridianamente, el otro día, cuando daba explicaciones sobre la aparición de su nombre en los papeles de Panamá.

No sé por qué la gente se echa las manos a la cabeza. Al fin y al cabo, aquí, desde tiempo inmemorial, los ricos no pagan impuestos. Nunca lo hicieron. El oro de América daba para mucho. Para hacer retablos en los altares mayores de las catedrales, para hacer palacios, de todo un poco. Eso sí, el oro salía como entraba, sin ni siquiera conocer la faltriquera de unos calzones populares, vulgares. Cuando se perdieron las colonias se podría colegir que la cosa iba a cambiar, que pasaría lo que pasó en Francia un siglo antes, que ante la negativa de las clases altas a pagar impuestos, las clases bajas usurparían el poder. Nada de eso pasó. Hubo conatos, sí, pero nada serio. La clase dirigente supo atar corto a la burra.

Llegó el siglo XX. En Rusia, el vulgo se puso a emular a los franceses de un siglo antes, solo que sin guillotina, y con hoz y martillo. Con mucho martillo, demasiado. En el resto de Europa hubo dos guerras mundiales, a cual más bestia. En España se habían perdido los últimos restos del imperio donde no se ponía el sol, de manera vergonzante, por goleada, cosa por otra parte normal, dada la catadura de quienes dirigían los destinos de la patria en aquellos mmomentos. Los ricos seguían son pagar impuestos. La burguesías catalana y vasca, sobre todo la catalana, al perderse las ultimas colonias y dejar de percibir el pecunio de ser la zona industrial de la metrópoli que vendía de vuelta, muy caro por cierto, a las colonias, el producto proveniente de ellas mismas ya manufacturado, empezaron a inquietarse, a montar el teatrillo del maltrato por parte de Madrid, del anticentralismo, del antimesetarismo periférico y victimista. En ello siguen. La cosa se endureció, acabó en república, la segunda, y en guerra civil, otra.

Subió al escenario un general gallego, corto de estatura, que dio a luz una táctica  que luego han seguido al pie de la letra otros ppolíticos: la de sentarse y esperar que las cosas se arreglaran por sí mismas. Estuvo la friolera de cuarenta años haciéndolo. Los ricos siguieron sin pagar impuestos, y en las décadas de los cincuenta y sesenta, el general gallego, aleccionado por los hijos de la tecnocracia abrió algo la mano y dejó que la clase obrera accediera a un mini estado del bienestar a la europea. Piso protegido en la periferia de la gran ciudad Seiscientos y aparato de televisión a plazos. El desarrollismo intentó cambiar algo la España del tardofranquismo. Algo.

Llegó la transición, y con ella la democracia. En los ochenta llegaron los socialistas. Se modernizó la hacienda. Se crearon las Sicavs, para que los ricos siguieran sin pagar impuestos. Se invirtió en infraestructuras con el dinero proveniente de la CEE, en la que ingresamos a condición de destruir nuestra industria, nuestra agricultura, nuestra ganadería, nuestra pesca, y convertirnos en un país básicamente de servicios. Los ricos, que recordemos, no pagaban impuestos, participaron en la obra, y se hicieron aun mas ricos, como dueños de las grandes constructoras que iban a transformar el país de cabo a rabo, y dueños de las grandes extensiones de tierra por las que iban a pasar autovías, ferrocarriles y demás. Negocio redondo.

Vino el euro. Los ricos siguieron sin pagar impuestos. El cuento de la lechera se cumplió una vez más. Para crecer con una moneda ajena que escapaba al control gubernamental, hubo que devaluar a los españoles. Estos empezaron a ganar menos, y como consecuencia, Hacienda empezó a recaudar menos, y por lo tanto hubo que financiarse a base de deuda. Se privatizaron, a precio de baratillo empresas estatales. Adivinen a los bolsillos de quien fueron a parar. Una pista: casi no pagaban impuestos. Vinieron los recortes. Los maquillajes, las grandes mentiras. El corsé europeo.

Y los ricos siguen sin pagar impuestos. Pero que no les engañen. Los ricos nunca han pagado impuestos. Es más, no va a venirse nada abajo, porque algunos de ellos, cumplan con la amenaza de irse si les obligan a pagar impuestos. Este país no va mal porque los ricos, que ya no contábamos con ellos para nada, paguen más o menos impuestos. Este país va mal porque los que pagaban impuestos, los pobres, son ahora mas pobres que antes, y no pueden, sencillamente, pagar más al fisco. Muchos de ellos se han metido de lleno en la economía sumergida, no por gusto, sino como mera manera de sobrevivir. Ellos no pueden hacer gala de esa chulería innata, y contestar que no paga impuestos aquí por que no le sale de los mismísimos, o porque vive fuera, y no le da la real gana, y que qué pasa, que a ver si va a tener uno que estar dando explicaciones a todas horas, hombre ya...

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