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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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martes, 15 de noviembre de 2016

Desde el mono pensamiento periodístico...

...se está lanzando el mensaje de que la novedad del triunfo de Trump en los Estados Unidos, es populismo y nacionalismo, novedoso y extraordinario. Se atreven, incluso, a comparar al nuevo presidente con Pablo Iglesias, y con Podemos, o lo que es lo mismo, tienen la osadía de comparar a Estados Unidos con nuestra patética España.

Demuestran tener un desconocimiento tan grande como su osadía. No han caído en la cuenta de, que a pesar de los pesares, los Estados Unidos de América son una democracia, con separación de poderes, con democracia dentro de los partidos políticos, los cuales están obligados a organizar unas primarias.

Hemos podido asistir meses atrás, a un excelente espectáculo de democracia, de política, de malas artes, de conciencia colectiva de nación, de país, de amor a lo propio, de derecho, de ciudadanía. Hemos visto como un veterano senador por Vermont, Berny Sanders, aguantaba el tipo contra el aparato de su partido, poniendo sobre el tapete una batería de medidas sociales y políticas, en contra de los deseos de la dirección del Partido Demócrata, que prefería a la señora Clinton. Hemos visto como el nuevo presidente, Donald Trump, tumbaba a todos y cada uno de sus rivales en las primarias del Partido Republicano. Ni que decir que cada uno de ellos, menos Trump, eran los preferidos de la dirección del partido. Finalmente hemos asistido a una victoria de Trump, no solo contra una contrincante política, sino contra el ochenta por ciento de los medios de comunicación norteamericanos que se lanzaron a degüello contra él, y en favor de su contrincante.

Para que fuera comparable la victoria de Trump a que algo parecido pudiera pasar en España, tendríamos que dar rienda suelta a nuestra imaginación. Por ejemplo, imaginar que Pablo Iglesias hubiera ganado unas primarias a Pedro Sánchez dentro del Partido Socialista, o que Rivera hubiera hecho otro tanto con Rajoy en las del Partido Popular, para pasar a enfrentarse ambos en unas elecciones generales. Por supuesto, en ese caso, tendríamos que cambiar el sistema parlamentario"a la española" por un sistema presidencialista con separación de poderes, donde los parlamentarios no tuvieran que decir la bochornosa frase que dijeron los del PSOE tras abstenerse y facilitar así la presidencia de Rajoy, aquello de "por imperativo legal",  y tuvieran verdadera libertad de voto, no atendiendo a los deseos de su jefe de filas, y atendiendo a los de los ciudadanos que los han votado.

Nuestra "poltronocracia" sigue siendo un sistema sin parangón en la comunidad de países avanzados que en el mundo son, pocos, cada vez menos. Tiene gracia que nos demos el lujo de, encima, no ya dar lecciones, sino de comparar un país con otro, un sistema con otro y unos políticos con otros. Increíble.


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