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"La dureza de los ricos justifica el mal comportamiento de los pobres"
(Marqués de Sade)

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domingo, 6 de noviembre de 2016

La social-democracia, como tal no existe...

....Creíamos que sí, que existía, al menos eso es lo que nos hicieron creer. Que no tocarían nunca el estado de bienestar, la educación pública, la sanidad pública, las pensiones, los subsidios. Y nosotros asentíamos orgullosos, henchidos, confiados de que aquello por lo que nuestros papás y abuelos vertieron tanta sangre, tanto sudor, tantas lágrimas, jamas sería tocado, modificado, movido. Nos poníamos trágicos, recordando a aquel tío abuelo, aquel abuelo, aquel pariente que enrolado en la milicia, parapetado, fusil en ristre, mató, murió, fue encarcelado, exiliado. Lo rememorábamos, y contábamos con que la reacción no osaría pasar la linea roja.

Veíamos a nuestro alrededor, cada vez más precariedad: Los trabajadores de hostelería y comercio, a pesar de los millones de turistas que nos visitan, veían su nomina reducida al ridículo, y su horario ampliado al infinito, por arte de magia y de liberal-hijoputismo. El trabajo en negro empezaba a ser el rey. Pero nosotros ni nos coscábamos, seguros de nosotros mismos, los sindicatos y Carlos Marx velaban por nosotros, no se atreverían a cargarse la socialdemocracia, necesitaban una demanda que consumiera sus productos, en esta sociedad social-consumista, amuermada por el pan y circo. No nos dábamos cuenta de que la social-democracia, como tal no existe, como los Reyes Magos, son los padres, en este caso los de la Patria.

No, no hay social-democracia. Ésta era el resultado de un pacto, de un acuerdo, entre las oligarquías y las fuerzas de izquierda, marxistas, sindicalistas. Vosotros os portais bien, sois buenos chicos, renunciáis a la lucha de clases, a tomar el poder por la fuerza de la revolución, y nosotros renunciamos a explotaros inmisericordemente, os damos pensiones dignas de jubilación, una educación aceptable para vuestros hijos y una sanidad más o menos digna para todos.

Pero en los noventa cayó el "coco". Los partidos marxistas de todo el mundo empezaron a ponerse nerviosos y perdieron el traserillo, salieron echando hostias del marxismo, en busca del centro político. Se empezó a ceder, a ceder, a ceder. De aquellos barros, estos lodos.

No nos engañemos. Siempre habrá arriba y abajo, izquierda y derecha, blanco y negro. Siempre habrá alguna revolución latente que acabe por romper y que sirva de ejemplo a seguir a los desheredados de la Tierra. Mientras el hombre siga siendo tan idiota de caer una y otra vez en la misma fosa.

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